¿Por qué la transición en Venezuela no será inmediata? La teoría de la culebra

Tras la sorpresiva salida de Nicolás Maduro, la transición en Venezuela entra en una etapa compleja y lejos de ser inmediata. Aunque algunos mensajes desde la Casa Blanca parezcan erráticos, lo ocurrido responde a una lógica estratégica definida. Mientras el foco está en Delcy Rodríguez, el analista Pedro Mario Burelli propone una lectura por fases.

Burelli es exmiembro de la junta directiva de PDVSA, empresario y analista con amplia experiencia en los círculos políticos de Washington. Desde esa perspectiva, sostiene que Estados Unidos actúa con planificación. A su juicio, la transición venezolana no es un evento inmediato, sino un proceso diseñado para avanzar gradualmente.

En una entrevista con NTN24, Burelli afirma que la operación que sacó a Maduro del poder fue militarmente precisa, aunque políticamente desconcertante. No hubo improvisación ni contradicción. La estrategia fue simple en su diseño y compleja en su ejecución, pensada para desarrollarse paso a paso.

La primera fase consistió en cortar la cabeza de la culebra. Según Burelli, la administración Trump evaluó varias opciones y eligió una acción quirúrgica. El objetivo fue minimizar costos y bajas, logrando una ejecución disciplinada que contrastó con el ruido mediático posterior.

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La pregunta inevitable surge de inmediato. Si Maduro ya no está, por qué el sistema sigue intacto. Para Burelli, así estaba previsto. Sacar a la cabeza no implica que el cuerpo desaparezca. La meta es desmontar la estructura represiva de manera progresiva y controlada.

La segunda fase se expresa con Delcy Rodríguez en Miraflores. Su permanencia no es una concesión ni un punto final. Burelli la define como usurpadora y criminal, y sostiene que su tiempo es limitado, parte de una prueba diseñada para exponer sus límites.

Estados Unidos la coloca en una situación sin salida real. El mensaje, reforzado por figuras como Marco Rubio, es directo. Si desean alivio, deben colaborar y desmontar el sistema. El problema es evidente. Se exige a los arquitectos del régimen que lo destruyan.

Para Burelli, esa exigencia es inviable. Rodríguez forma parte integral de la estructura que se busca desmontar. Por eso esta fase tiene un margen corto. Una vez demostrado que no pueden o no quieren cumplir, se avanzará hacia un nivel superior de presión.

El llamado a la paciencia es uno de los puntos más difíciles de aceptar en la transición en Venezuela. Burelli recuerda que Estados Unidos no invirtió recursos masivos para dejar todo igual. Advierte además que el estilo de Trump no implica ausencia de plan, sino mensajes calculados.

Esos mensajes están dirigidos a grupos criminales, redes de narcotráfico y organizaciones armadas como el ELN. La advertencia es clara. Cualquier intento de sabotear la transición tendrá consecuencias. La presión busca asegurar el terreno antes de una transición democrática real.

La ausencia inmediata de María Corina Machado y Edmundo González tampoco es casual. Según Burelli, asumir el poder sin desmontar antes la estructura criminal sería peligroso. El proceso exige limpiar el terreno y reducir riesgos antes de avanzar hacia la democracia.

En síntesis, Venezuela atraviesa un proceso secuenciado que explica por qué la transición en Venezuela no puede resolverse de forma inmediata. Primero viene la acción militar, luego la presión insostenible, después el colapso o la rendición y finalmente la transición democrática.

Imagen: Generada con IA / ChatGPT

Redacción ENTER.CO

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