BarCamp: otra forma de compartir el conocimiento

Guardarse el conocimiento para sí mismo ya debe ser una práctica del pasado. Eventos como los BarCamps promueven la colaboración, la libertad y el compartir.

Aprendizaje colaborativo y libertad de información: ese fue el lema de uno de los más recientes BarCamps, celebrado en Medellín hace algunas semanas, y se refleja en todos los eventos de BarCamp que se realizan en todo el mundo.

Barcamp, un certamen bajo el modelo de ‘desconferencia’ –conferencia generada por usuarios y abierta a ellos–, surgió a mediados de agosto en 2005 en Palo Alto, California, marcado por el deseo de compartir y aprender en un ambiente abierto, con una fuerte interacción entre los participantes que se traduce en demostraciones, desconferencias y discusiones.

A punto de cumplir seis años, BarCamp ya es una red internacional: se han celebrado BarCamps en más de 350 ciudades del mundo, en todos los continentes, y aunque muchos tienen asistencias pequeñas, que rondan los 100 usuarios, otros han logrado un gran alcance. El récord de participantes lo tiene el BarCamp de Yangon, en Myanmar (Birmania), que en febrero de 2011 contó con 4.700 asistentes registrados.

En Latinoamérica, los países más activos con sus BarCamps son Argentina (que ha celebrado tres este año) y Colombia (que en mayo realizó uno en Bogotá y en junio, el de Medellín). Este año también se ha realizado uno en Brasil, Ecuador, Venezuela, El Salvador y Guatemala.

Una mirada al BarCamp más reciente de la región.

En Colombia se realizan estos eventos desde 2009, siempre respetando la filosofía de compartir conocimiento e información entre todos los interesados.

Aunque los temas originales de los primeros BarCamps en Estados Unidos fueron las tecnologías de código abierto, las aplicaciones web y la tecnología, hoy el formato se utiliza para una gran variedad de temas, que van desde el tráfico de las ciudades, la salud pública y la política.

En Barcamp Medellín 2011 estos fueron los temas principales: hardware, software, educación, investigación y ciencia, cultura y sociedad, comercio, mercadeo, entretenimiento y artes digitales.

En el BarCamp, el expositor habla del conocimiento que tiene sin pretender ser la eminencia en un tema, ya que el público asistente también puede aportar sus comentarios. Como dice Camilo Arango Bedoya, uno de los organizadores del Barcamp Medellín 2011, estas actividades “son un espacio para el encuentro y compartir conocimiento”.

El nombre de desconferencia para las intervenciones en un BarCamp se debe a que su carácter no es el de una conferencia normal, sino más el de una conversación amena. Los que las dictan son conocidos como ‘desconferencistas’ o ‘desconferenciantes’. La selección de ellos es simple. Si alguien domina un tema y quiere compartir su conocimiento y experiencia, contacta a los organizadores –normalmente en el sitio web oficial del BarCamp, o en las redes sociales– sobre su interés en compartirlo, y luego un comité académico escoge los desconferencistas teniendo en cuenta el estilo y el carácter del evento, pues en algunos casos el BarCamp tiene énfasis en un tema particular.

Todos, tanto los desconferencistas como el público asistente, se convocan por Internet. “También se hacen algunas gestiones en medios de comunicación, pero el protagonismo en esto se lo llevan las redes sociales, sobre todo Twitter”, explica Arango.

En este ‘BarCamp paisa’, dos desconferencias generaron el mayor interés, aunque todas cumplieron el objetivo de socializar el conocimiento. La gente de la firma Asertiva Digital habló acerca de la incorporación de tecnologías de información y comunicaciones (TIC) en la educación, y del trabajo que desarrolla en los colegios, ‘educando y culturizando a los docentes’, adentrándolos cada vez más en el mundo de la tecnología, con el fin de minimizar la brecha existente entre profesores y estudiantes, debido a que estos últimos son nativos digitales y dominan más la tecnología.

Otra de las desconferencias destacadas se tituló ‘Sobre la fotografía digital y otros cuentos de fotógrafos’. La realizó César Serna, un joven fotógrafo antioqueño, quien explicó algunos de los secretos de la fotografía digital, y dio ejemplos de las espectaculares tomas que se pueden realizar sin necesidad de adquirir un equipo de fotografía costoso y sofisticado.

Hablando con Serna respecto a su experiencia en Barcamp, afirmó que asistir fue para él una gran experiencia y que le produjo total satisfacción poder compartir lo que hace, en “un evento realizado por la gente del común para la gente del común, sin tecnicismos ni formalidades, en el que todo es compartir”.

¿Quiere organizar un BarCamp?

¿Cuántos de los profesionales de las ciudades latinoamericanas, en las que aún no se ha realizado nada parecido a BarCamp, tomarán la iniciativa de hacer algo similar?

Aunque no se puede decir que organizar un BarCamp sea una tarea fácil, tampoco es algo muy complicado y solo hay que tomar la decisión, aliarse con otras personas que tengan la visión de promover y compartir el conocimiento, registrarse en el sitio web de BarCamp, leer las reglas oficiales y seguir unos sencillos pasos para respetar el formato del evento y lograr el éxito deseado.

Gracias a eventos como BarCamp, o como BogoTech –que justamente está por celebrarse en Bogotá–, se está cambiando esa visión tradicional de que ‘tener el conocimiento es tener el poder’, que llevaba a los expertos y a los estudiosos a guardar para sí mismos lo que sabían. Hoy, compartir el conocimiento gana cada vez más fuerza.

A Colombia y a Latinoamérica no les vendría nada mal que más personas tomen la iniciativa para seguir realizando eventos como estos. ¿Qué harán ustedes?

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Viviana Acosta R.

Viviana Acosta R.

Soy ingeniera de sistemas, especialista en Gerencia. Dirijo el área de tecnología de una empresa del sector de minerales metalíferos. Mi día a día laboral oscila entre usuarios, bases de datos, políticas y comunicaciones. Todo en tacones. Paso frente a un PC en promedio 16 horas cada día, unas por trabajo y las otras solo por gusto.

Nací y viví la mayor parte de mi vida en Santa Marta, y me encanta mi ciudad; vivo en Medellín, adonde llegué a hacer mis prácticas universitarias por seis meses, y aquí estoy después de varios años.

Dedico mi tiempo libre a leer y escribir, y a hacer tertulias con mis amigos. Escucho música todo el tiempo, todos los géneros, pero mi preferido es la salsa. Me encanta conocer gente, hacer amigos y tomar fotos.

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