Un poderoso asteroide cayó en la Tierra y nadie se había enterado

Yo siempre escucho, especialmente en las personas de edad, que no tenemos la vida comprada. En otras palabras, que nos podemos morir en cualquier momento. Cuando escucho la frase no me pongo a pensar en ella muy detenidamente, hasta que leo una noticia como esta: un asteroide con la energía de 10 bombas atómicas como la de Hiroshima, en 1945, cayó en la Tierra en diciembre y hasta ahora nos dimos cuenta.

El inmenso asteroide, que, según un trino del especialista en meteoros y astrónomo planetario Pete Brown (basado en un informe de la Nasa), medía unos 10 metros de diámetro y pesaba 1.400 toneladas, impactó la Tierra con una energía de 173 kilotones de TNT, el 18 de diciembre hacia las 23:50 GMT (6:50 p.m., hora colombiana).

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El informe de la Nasa, que viene moritoreando los impactos de cuerpos espaciales en la Tierra desde 1988, permite saber que esta es la segunda explosión más grande registrada en los últimos 30 años, después de la de Cheliábinsk, en Rusia, en 2013, que registró una energía de 440 kilotones.  Siendo de tal fuerza y dimensiones, ¿por qué no causó ningún desastre?

Nasa

Según explica BBC, el inmenso asteroide llegó a la Tierra en una trayectoria de siete grados, a una velocidad de 32 kilómetros por hora, y explotó a 25,6 kilómetros sobre la superficie, desatando sus 173 kilotones de energía, en lo que Alan Fitzmonns, de la Queen’s University Belfast, en el Reino Unido, citado por New Scientist, describe como algo que «hubieras sido bastante espectacular» de ver.

La Tierra nos cuida

Además, el evento ocurrió sobre el mar de Bering, en el Océano Pacífico, entre Rusia y Alaska, cerca de la península rusa Kamtchaka. Parte de nuestra defensa planetaria es que, precisamente tenemos mucha agua, por eso este asteroide, a pesar de su tamaño, pasó sin pena ni gloria, como explica Kelly Fast, gerente del programa de observaciones de objetos cercanos a la Tierra en la NASA, citado por BBC.

La explosión fue detectada por varias estaciones de infrasonido de todo el mundo, que identifican ondas sonoras que nuestro oído no puede percibir: Estas existen desde la Guerra Fría, cuando querían hacer monitoreo constante de las explosiones nucleares.

El evento, además, fue captado por satélites de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, que lo notificaron a la Nasa, y el satélite Himawari de la Agencia Meteorológica de Japón, que tomó algunas imágenes, compartidas por el piloto y meteorólogo Simon Proud en su cuenta de Twitter.

Esto solo nos demuestra que la muerte no solo nos sopla el cuello todo el tiempo, sino que anda viajando por el Universo y cae del cielo. Así que alegrémonos y celebremos por estar vivos, porque la Tierra nos protege con todo lo que tiene a su alcance, aunque nosotros le paguemos intentándola destruir con todo lo que tenemos.

Imágenes: Nasa y Ratpack (vía: iStock)

Fernando Mejía

Fernando Mejía

Quise ser músico, cineasta, astronauta, científico y poeta, cuando supe que solo me alcanzaba para la última, me hice periodista en el Externado para al menos escribir de todo eso y no defraudar al niño que fui.

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