El carro del millón de dólares

Invertir un millón de dólares en un automóvil no es mucho dinero si en el banco tienes 16.000 millones de dólares y eres Mohamed bin Rashid Al Maktum, jeque y mandatario de Dubai. Como no estamos ni cerca de serlo, un millón de ‘verdes’ en un carro definitivamente sí es mucha plata. Y aunque este valor no está ni cerca al precio del auto más costoso del mundo, su historia detrás es lo que me llamó la atención.

Así luce el nuevo Ford Mustang Shelby 2016
El rascacielos Burj Khalifa, con 828 metros de altura, es la estructura más alta construida por el ser humano e insignia de la opulencia y excentricidad de Dubai.

La década del 60

Importantes acontecimientos que marcaron el siglo ocurrieron en la década del sesenta. La construcción del Muro de Berlín inició; Martin Luther King Jr. luchó por la igualdad de los derechos civiles; la misión tripulada Apolo 11 llegó y aterrizó en la Luna; los Beatles pisaron por primera vez tierras norteamericanas y se descubrió petróleo en el golfo pérsico, entre otros sucesos.

El petróleo por esos años se convirtió en el combustible determinante de la producción industrial del planeta. Incluso, hoy en día mantiene su importancia. Esto permitió que las compañías automotrices tuvieran un crecimiento exponencial transformando el funcionamiento interno de las máquinas de cuatro ruedas. La combustión interna de energía permitió construir motores más grandes y más poderosos, lo que se traduce en mayor velocidad, potencia y torque.

El ‘muscle car’

De la mitad de la década del sesenta para adelante fueron esos años en que los ‘muscle cars’ tomaron gran protagonismo. Si bien eso de ‘muscle car’ ya estaba establecido unos años antes, automóviles como el Pontiac GTO, el Ford Gran Torino, el Buick Gran Sport, el Dodge Charger y el Plymouth Road Runner definieron y popularizaron el tremendamente norteamericano ‘muscle car’.

Un ‘muscle car’ es un carro más estadounidense que el mismo Tío Sam. Son máquinas que representan el músculo y el poderío de la producción de ese país. Diseñados especialmente para la gente de gran tamaño, son autos americanos deportivos de dos puertas con poderosos motores de alto rendimiento. Y es que ahí estaba el gancho para atraer al cliente: por un precio de compra moderado obtenías un coloso capaz de levantarse sobre sus ruedas traseras gracias a un motor de siete litros y ocho cilindros en V.

El 1970 Dodge Charger de Dominic Toretto, un ejemplo del poder del ‘muscle car’ incluso 31 años después de su fabricación.

Nace el ícono, nace el símbolo

Hace 50 años, en 1965, se lanzó al mundo el primer Ford Mustang de la historia. Una fecha que la marca automotriz fundada por Henry Ford en 1903 nunca olvidará, como tampoco los apasionados por los autos. Este fue el vehículo que popularizó los ‘muscle cars’. Para 1968, Steve McQueen, tal vez uno de los actores más famosos de la historia de Hollywood, se encargó de darle un empujón extra al Mustang con el filme ‘Bullitt’.

“Desde entonces, el Mustang se ha arraigado en la cultura pop con miles de apariciones en juegos, cine, televisión y videos musicales, y existen más de 600 clubes de propietarios en todo el mundo“, respondió Jim Farley, vicepresidente ejecutivo de Ford, cuando le preguntaron sobre el impacto de ‘Bullitt’ en la marca del pony. Está tan fuertemente metido en la conciencia de las personas que la palabra ‘Mustang’ es la contraseña electrónica número 16 más utilizada. 

Ford Mustang Shelby GT350R

El Shelby es la línea variante de alto rendimiento del Ford Mustang. A partir del 2007 su imagen creció debido a la película ‘I’m Legend’ de Will Smith en la que el actor conduce un Mustang Shelby GT500.

Una de las diferencias estéticas más notorias entre el Mustang y el Mustang Shelby es el remplazo del logo del potro por una cobra. La línea del ‘Cobra’ –como muchos se refieren a él– fue establecida para competencias y es mucho más aerodinámica; el alerón trasero es más grande, los muelles laterales y barras estabilizadoras son más rígidos, la suspensión está más agachada, sus rines son de fibra de carbón (en vez de aluminio) y tiene un chasis liviano pero robusto.

Interiormente, el GT350R pesa 60 kilogramos menos gracias a la eliminación de accesorios como el aire acondicionado, asientos traseros, sistema de audio y el revestimiento del baúl. Esto podrá sonar exagerado, pero cuando el vehículo está pensado para competencias de alto rendimiento, en vez de exhibirse por Rodeo Drive, poder ahorrar unas décimas en el cronómetro con unos kilos de menos es imperioso.

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Esta bestia está equipada con una máquina de ocho cilindros en V, característicos de los ‘muscle car’ desde su apogeo a finales de los sesenta y principios del setenta. Si bien hay motores de mayor tamaño como los V12 que permiten alcanzar mayores velocidades, un V8 proporciona una aceleración más apresurada y el escape de gases es más rápido, además no es tan pesado ni costoso. A esto, súmenle un motor de 5,2 litros, 500 caballos de potencia, 400 libras/pie de torque y una transmisión manual de seis velocidades lista para ser usada por un piloto de élite.

Como es tradición desde 1983, Ford entregó su primer Ford Mustang Shelby GT350R a la fundación internacional de caridad JDRF que lucha contra la diabetes. El precio por el que la Barret-Jackson, organización de subastas de carros más grande del mundo, ofrece el auto #001 es de 1 millón de dólares que serán entregados en su totalidad a la JDRF.

Si este precio les parece una abominación, esperen a ver cuánto vale un 1966 Mustang Shelby Cobra ‘Super Snake’. Seguro no demora en comprarlo un jeque.

Imágen: Flickr (A Vahanvati) Ford (imágenes de prensa).

Juan Felipe Guerrero C.

Juan Felipe Guerrero C.

Mi alma máter es la Universidad de La Sabana. Allí me gradué de Comunicación Social y Periodismo. Soy un sujeto apasionado por la industria automotriz, la cinematográfica y la musical. Fervoroso admirador del Capitán Haddock, y eterno enamorado del Ford Mustang y de Cara Delevigne.

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