Conectividad, empleo y brechas: así fue el balance del Gobierno en tecnología y economía digital

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A tres años de gestión, el balance del Gobierno en tecnología, a través del Ministerio TIC, muestra avances visibles en conectividad y educación digital, pero también deja preguntas abiertas sobre el impacto estructural de estas políticas. Las cifras del Dane confirman una expansión real del acceso a Internet, aunque el desafío ya no es solo llegar, sino transformar ese acceso en desarrollo sostenible.

Que el 65,6 % de los hogares colombianos tenga conexión a Internet marca un punto de inflexión. Más de 1,7 millones de hogares se conectaron entre 2022 y 2025, un crecimiento relevante en un país con profundas brechas sociales. El dato cobra más peso cuando se observa que el mayor avance ocurrió fuera de las grandes ciudades.

El acceso rural pasó de poco más del 32 % al 41,9 %. No es una cifra menor. Significa que el Internet dejó de ser un privilegio exclusivamente urbano y empezó a instalarse como una herramienta básica para educación, información y productividad en zonas históricamente excluidas.

Conectividad con enfoque territorial: avances que cambian el mapa digital

La inversión de $2,8 billones en conectividad redefine la política pública en este sector. El despliegue de más de 4.400 kilómetros de fibra óptica, especialmente en regiones como el Pacífico, Chocó y Cauca, refleja una estrategia que prioriza territorio antes que rentabilidad inmediata.

Este enfoque corrige una deuda histórica del Estado. Llevar infraestructura a estas zonas no solo amplía la cobertura, también habilita servicios públicos digitales, educación remota y nuevas dinámicas económicas locales. Sin embargo, la infraestructura por sí sola no garantiza impacto si no se acompaña de calidad, estabilidad y precios accesibles.

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En educación, los avances son más evidentes. Cuadruplicar las escuelas rurales conectadas transforma el acceso al conocimiento para miles de estudiantes. A esto se suma la formación de más de 841.000 personas en habilidades digitales, una apuesta clave para que la conectividad no sea pasiva, sino productiva.

El reto está en la profundidad de esas formaciones. Capacitar masivamente es un primer paso, pero el verdadero impacto dependerá de su pertinencia frente a las necesidades reales del mercado laboral y del sector productivo.

Economía digital, empleo y los desafíos que aún persisten

El modelo de Comunidades de Conectividad introduce una visión distinta. Al convertir a las comunidades en gestoras de su propio servicio, se fomenta autonomía y apropiación tecnológica. Es una estrategia innovadora, aunque su sostenibilidad dependerá del acompañamiento técnico continuo.

En términos económicos, la creación de más de 15.000 empleos en el sector TIC confirma que la economía digital empieza a consolidarse como motor de crecimiento. La expansión del 5G, que ya cubre al 40 % de la población, refuerza esta tendencia.

Aun así, el impacto del 5G sigue siendo limitado si se concentra solo en consumo. El siguiente desafío es integrarlo a la productividad, la industria y los servicios públicos.

El balance del Gobierno vía MinTIC es positivo en cifras y cobertura. El desafío ahora es cualitativo: convertir conectividad en bienestar, educación en empleo y tecnología en reducción real de desigualdades.

Digna Irene Urrea

Digna Irene Urrea

Comunicadora social y periodista apasionada por las buenas historias, el periodismo literario y el lenguaje audiovisual. Aficionada a la tecnología, la ciencia y la historia.

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