Una lechonería de barrio, una panadería y una cadena de supermercados tienen algo en común; al terminar el día pueden quedarse con alimentos que nadie compró y que, aunque están en buenas condiciones, corren el riesgo de terminar en la basura. Para estos negocios, la pérdida también representa dinero que no podrán recuperar.
Ese problema es el que busca resolver Cheaf, una startup mexicana que llegó a Colombia hace casi un año y que utiliza una aplicación para conectar a los comerciantes con personas interesadas en comprar alimentos a precios reducidos.
En entrevista con ENTER.CO, Rodrigo Ramírez, director general de Cheaf Colombia, habló sobre el crecimiento de la compañía, el uso de inteligencia artificial, los resultados financieros y la posibilidad de llevar esta tecnología a las plazas de mercado.
La aplicación ya supera las 850.000 descargas en Colombia, trabaja con más de 400 establecimientos y tiene presencia en 34 ciudades. Comenzó en Bogotá y, después de cinco o seis meses, inició su expansión nacional.
Entre sus aliados están cadenas como Jumbo y Metro, pero también negocios pequeños que venden empanadas, fritanga, lechona y otras preparaciones tradicionales.
Ramírez explicó que muchos comerciantes no imaginaban que una aplicación pudiera ayudarles a vender los productos que les quedaban al finalizar la jornada. Ahora pueden publicar esos excedentes y encontrar compradores cercanos.
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El modelo funciona mediante paquetes sorpresa. Los establecimientos agrupan alimentos disponibles, los ofrecen con descuento y los usuarios realizan la compra desde su celular. Después deben acercarse al local para recogerlos.
El contenido exacto del paquete no se conoce de antemano, aunque su descripción permite tener una idea de los productos que puede incluir.
Para los comerciantes, el beneficio va más allá de recuperar parte de la inversión. También reciben nuevos clientes que, al recoger su pedido, pueden comprar otros productos.
Ramírez mencionó el caso de un buffet que consigue vender en apenas dos horas todos los paquetes que publica con sus excedentes.
Además, los establecimientos utilizan la aplicación únicamente cuando tienen alimentos disponibles. Si venden toda su producción, no necesitan publicar paquetes y no tienen costos por dejar de utilizar la herramienta.
La inteligencia artificial ayuda a vender y organizar los alimentos
Aunque para el consumidor el proceso consiste en elegir, pagar y recoger un paquete, detrás de cada compra funcionan sistemas que analizan información para mejorar las ventas.
Según explicó Ramírez a ENTER.CO, Cheaf utiliza algoritmos que consideran la cantidad de usuarios en determinada zona, sus comportamientos de compra, los establecimientos que han visitado y el tiempo transcurrido desde su última transacción.
Con esos datos, la aplicación genera notificaciones para acercar las ofertas a personas con mayores posibilidades de comprarlas.
La compañía también incorporó inteligencia artificial y aprendizaje automático para resolver un problema operativo. ¿Cómo organizar decenas de kilos de alimentos en paquetes atractivos para los consumidores?
En establecimientos con grandes volúmenes, los trabajadores pueden escanear los productos disponibles y el sistema calcula cómo distribuirlos considerando su valor, cantidad y variedad.
Así, en lugar de organizar manualmente decenas de bolsas, el empleado recibe instrucciones sobre qué productos incluir en cada una.
Ramírez explicó que el objetivo es aprovechar la mayor cantidad posible de alimentos sin afectar la experiencia de compra. Un paquete sorpresa, por ejemplo, no debería contener únicamente siete lechugas.
Esta automatización permite que la tecnología también resulte útil para negocios que manejan grandes inventarios y necesitan preparar los pedidos rápidamente.
Una startup que comienza a recuperar su inversión
Cheaf nació en México en 2020. Posteriormente llegó a Chile en 2023 y continuó su expansión hacia Argentina y Colombia.
Durante sus primeros meses en el mercado colombiano, la empresa concentró sus recursos en desarrollar la operación, conseguir establecimientos aliados y atraer usuarios.
Ramírez confirmó a ENTER.CO que la operación local ya está alcanzando su punto de equilibrio, después de un primer año dedicado principalmente a la inversión.
La startup recibió alrededor de seis millones de dólares de financiación hace algunos años, recursos que han respaldado su desarrollo y crecimiento en distintos mercados.
Para el directivo, la velocidad de expansión ha sido importante para acercarse a la rentabilidad. También considera que contar con diferentes tipos de establecimientos aumenta las posibilidades de que las personas regresen a la aplicación.
Un usuario puede encontrar productos de panadería, alimentos para preparar en casa o comidas listas para consumir, dependiendo de los excedentes que publiquen los negocios.
Sin embargo, el crecimiento de la plataforma también está relacionado con un problema que persiste en los hogares colombianos.
La segunda edición del estudio Percepción de desperdicio de alimentos en América Latina 2026, publicado por Cheaf, encontró que el 92,3 % de los colombianos encuestados considera relevante el desperdicio de comida.
A pesar de esa preocupación, el 34,7 % reconoce que bota alimentos al menos una vez por semana.
El deterioro de los productos aparece entre las principales razones, mencionado por el 66,5 % de los participantes, mientras que las frutas y verduras encabezan los alimentos más desperdiciados, con el 59 % de las respuestas.
El estudio también encontró que el 45,8 % considera que el aumento de los precios influye en sus decisiones de compra y que el 55,8 % revisa los alimentos disponibles en su nevera antes de ir al supermercado.
A esto se suma el efecto de promociones como las ofertas de dos por uno, que pueden llevar a comprar más productos de los que realmente se necesitan.
Las plazas de mercado podrían ser el siguiente paso
Uno de los temas que abordó Ramírez durante la conversación con ENTER.CO fue la posibilidad de incorporar a las plazas de mercado colombianas al modelo de Cheaf.
El directivo participó en un encuentro relacionado con estos espacios comerciales, donde presentó las oportunidades que ofrece la tecnología para reducir las pérdidas de alimentos y mejorar los ingresos de los vendedores.
Las plazas comercializan frutas, verduras, carnes, lácteos, abarrotes y comidas preparadas. Muchos de esos productos tienen una vida útil corta y pueden perder valor comercial si no encuentran comprador a tiempo.
Para Ramírez, la aplicación podría permitir que los comerciantes publiquen sus excedentes, recuperen parte de su inversión y atraigan compradores que todavía no frecuentan estos lugares.
La empresa tiene previsto establecer conversaciones con administradores y representantes de las plazas para evaluar posibles colaboraciones. Por ahora, no hay acuerdos anunciados.
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Según el directivo, la tecnología ya está preparada para trabajar con estos establecimientos, pues su funcionamiento sería similar al que actualmente utilizan las panaderías, supermercados y restaurantes.
La discusión también tiene una dimensión ambiental. Ramírez recordó que cuando se desperdician alimentos también se pierden recursos utilizados durante su producción, como agua, energía y trabajo.
El estudio de Cheaf señala que el 90,2 % de los encuestados reconoce un impacto ambiental medio o alto asociado al desperdicio. Además, el 72,7 % considera que los grandes comercios tienen una responsabilidad importante en la búsqueda de soluciones.
En cuanto a las medidas públicas, el 56,4 % de los participantes considera necesarios incentivos que faciliten la donación de alimentos, mientras que el 59,1 % desconoce si existen normas para enfrentar este problema.
Para la compañía, las herramientas digitales pueden complementar las donaciones y el trabajo de organizaciones como los bancos de alimentos, especialmente cuando los productos tienen poco tiempo disponible para encontrar un nuevo consumidor.
El próximo reto de Cheaf en Colombia será ampliar su presencia entre los pequeños comerciantes. Las plazas de mercado aparecen como una oportunidad para llevar el modelo a negocios familiares que diariamente trabajan con productos perecederos y que podrían encontrar en una aplicación una forma de reducir sus pérdidas.