¿Quién asumirá el poder en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro?

Con la captura de Nicolás Maduro confirmada por el gobierno de Estados Unidos, Venezuela entra en un escenario inédito de sucesión presidencial. La salida forzada del jefe del Estado activa los mecanismos constitucionales, pero la transición ocurre bajo condiciones excepcionales que alteran el funcionamiento ordinario del poder político y del aparato institucional.

La sucesión no se definirá únicamente por el orden jurídico establecido. Será determinante la capacidad efectiva de ejercer el poder, garantizar una estabilidad mínima y obtener reconocimiento interno y externo. En ese equilibrio entre legitimidad, control territorial y respaldo internacional se resolverá el desenlace inmediato.

Escenario 1: Delcy Rodríguez asume tras regresar al país

La Constitución venezolana establece que, ante la ausencia absoluta del Presidente, la Vicepresidenta Ejecutiva debe asumir como Presidenta Encargada y convocar elecciones en un plazo máximo de treinta días. Este mecanismo representa la vía más clara y formal dentro del marco constitucional vigente.

Sin embargo, Delcy Rodríguez se encontraría fuera del país, presuntamente en Rusia. Aunque ha emitido declaraciones telefónicas difundidas por medios estatales, no ha regresado ni se ha juramentado formalmente, lo que introduce dudas sobre su disponibilidad real para ejercer el poder de inmediato.

Este escenario se activaría si:

  1. Rodríguez retorna a Venezuela.
  2. Realiza un acto formal de asunción.
  3. Obtiene respaldo explícito del alto mando militar.

Se trata del camino más ortodoxo desde el punto de vista constitucional, pero depende de condiciones políticas, militares y de seguridad que aún no se han materializado y que siguen siendo altamente inciertas en el contexto actual.

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Escenario 2: Jorge Rodríguez asume como Presidente Encargado

Si la Vicepresidenta es considerada ausente o imposibilitada para ejercer, el artículo 233 de la Constitución prevé que el poder interino recaiga en el Presidente de la Asamblea Nacional, cargo que actualmente ocupa Jorge Rodríguez, otorgándole una base institucional formal para asumir la Presidencia Encargada.

Rodríguez cuenta con legitimidad institucional y control del Poder Legislativo, pero enfrenta una limitación central: no controla directamente la Fuerza Armada ni los cuerpos de seguridad. Su eventual asunción dependería de acuerdos políticos y militares que exceden el ámbito estrictamente parlamentario.

Para que este escenario se materialice, serían necesarios:

  1. Un pronunciamiento favorable del alto mando militar.
  2. Coordinación con el PSUV para evitar fracturas internas.
  3. Reconocimiento internacional suficiente para sostener gobernabilidad.

Este escenario representa una continuidad civil del chavismo, aunque con fragilidad operativa y una alta dependencia del estamento militar para ejercer autoridad efectiva sobre el territorio nacional.

Escenario 3: Transición negociada que habilite a Edmundo González en el corto plazo

Un tercer escenario, políticamente complejo pero cada vez más relevante, contempla una transición negociada y acelerada que permita el ascenso de Edmundo González Urrutia, reconocido por Estados Unidos, varios países de la Unión Europea y gobiernos latinoamericanos como presidente electo tras las cuestionadas elecciones de 2024.

A diferencia de una sucesión constitucional clásica, este escenario se apoyaría en una legitimidad electoral validada internacionalmente, más que en la estructura institucional controlada por el chavismo. Su viabilidad depende de una presión externa coordinada y de acuerdos internos que eviten un colapso del Estado.

Para que González asuma el poder en el corto plazo, deberían confluir varios factores críticos:

  1. Reconocimiento internacional amplio y coordinado, con pronunciamientos simultáneos de Estados Unidos, la Unión Europea, un Grupo de Lima reconfigurado y organismos multilaterales.
  2. Presión diplomática y económica directa sobre el alto mando militar, incluyendo garantías condicionadas como amnistías, levantamiento progresivo de sanciones y protección patrimonial.
  3. Fractura o neutralización del bloque de poder chavista, especialmente en la FANB y los cuerpos de seguridad.
  4. Un acuerdo político interno, explícito o tácito, que permita una transferencia de poder sin colapso administrativo ni vacío de autoridad.
  5. Mecanismos excepcionales de legitimación institucional, como proclamaciones internacionales o fórmulas transitorias avaladas por actores multilaterales.

En este escenario, González podría asumir como:

  1. Presidente de transición reconocido internacionalmente, con control progresivo del aparato estatal.
  2. Jefe de un gobierno provisional de unidad nacional, orientado a la estabilización, liberación de presos políticos y convocatoria electoral supervisada.

La viabilidad de este escenario aumenta si el chavismo no logra articular una sucesión interna coherente en las primeras semanas tras la captura de Maduro. Su fortaleza es la legitimidad democrática externa; su principal debilidad, traducir ese respaldo en control efectivo del territorio.

Escenario 4 (posible, pero improbable): Diosdado Cabello asume por control de seguridad

Aunque Diosdado Cabello no forma parte de la línea constitucional de sucesión, su rol como Ministro de Interior y Vicepresidente Sectorial de Seguridad le otorga capacidad operativa real sobre el orden interno, convirtiéndolo en un actor con poder efectivo en un escenario de crisis prolongada.

Este escenario, considerado posible pero improbable, podría materializarse si confluyen varios factores extraordinarios:

  1. Prolongada imposibilidad de Delcy Rodríguez para asumir.
  2. Incapacidad de Jorge Rodríguez para consolidar autoridad.
  3. Declaratoria de emergencia o conmoción interna.
  4. Respaldo tácito o explícito de sectores clave del estamento militar.

En ese contexto, Cabello podría emerger como una autoridad ejecutiva de facto, liderando un gobierno de emergencia, una junta cívico-militar o una estructura transitoria basada en el control del territorio y de los cuerpos de seguridad.

La principal debilidad de este escenario es su baja legitimidad constitucional y su altísimo costo internacional, lo que lo hace menos probable que otras alternativas, aunque no completamente descartable en una crisis prolongada.

Conclusión: una sucesión definida por poder efectivo y reconocimiento

La captura de Nicolás Maduro ha desarticulado el centro del poder en Venezuela. Aunque la Constitución ofrece una hoja de ruta formal, la transición real dependerá de quién logre articular tres elementos decisivos:

  1. Control efectivo del aparato de seguridad.
  2. Cohesión política interna suficiente para evitar fragmentación.
  3. Reconocimiento internacional capaz de sostener gobernabilidad.

En ese delicado equilibrio se definirá no solo quién asuma el poder, sino qué tipo de transición enfrentará Venezuela: constitucional, negociada o de facto. Las próximas horas y días serán determinantes para el rumbo institucional del país.

Imagen: Generada con IA / ChatGPT

Redacción ENTER.CO

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