Top 5 candidatos en Colombia que llegarán a primera vuelta según la IA

La elección presidencial no se decidirá en la primera vuelta. A poco más de un año de la elección presidencial en Colombia 2026, el panorama político comienza a ordenarse no tanto por encuestas, aún volátiles, sino por la estructura real de la competencia.

Estas figuras son Iván Cepeda como candidato único de la izquierda tras la consulta interpartidista; Paloma Valencia como carta del Centro Democrático y de la coalición de centro-derecha; Sergio Fajardo como principal referente del centro; Abelardo de la Espriella como opción antisistema de derecha; y Claudia López como quinta candidatura con impacto bajo, pero no nulo.

El dato central es que la elección presidencial en Colombia 2026 no se definirá por entusiasmo, sino por rechazo, niveles de participación y eventos exógenos. En ese marco, la primera vuelta será menos decisiva que la segunda, y la campaña real se jugará en la gestión de riesgos políticos, sociales y electorales.

Escenarios de la elección presidencial en Colombia 2026

Iván Cepeda parte con la mayor probabilidad de pasar a segunda vuelta. Cuenta con un piso electoral sólido, heredado del bloque de izquierda y del apoyo explícito del gobierno actual. Sin embargo, su techo es limitado y enfrenta dificultades estructurales para ampliar su base electoral.

La simulación de escenarios muestra que Cepeda llega con relativa facilidad a la segunda vuelta, pero no necesariamente gana. Seguridad, economía y corrupción, los tres temas más sensibles del electorado, operan como vulnerabilidades estructurales de su candidatura.

Te puede interesar: Top 10 precandidatos a la Presidencia de Colombia 2026 según la IA – Entrega n.º 3

En el otro extremo, Paloma Valencia emerge como la figura con mayor potencial de crecimiento. Su proclamación como candidata del Centro Democrático y su ingreso a la gran consulta interpartidista de centro-derecha le permiten heredar una maquinaria política disciplinada y un electorado movilizable.

En modelos probabilísticos, Paloma no es la más segura para llegar a segunda vuelta, pero sí la que más escenarios gana una vez allí, especialmente con alta participación y en contextos de crisis de seguridad o desgaste del gobierno.

Entre ambos polos se abre el espacio del centro, donde Sergio Fajardo juega una partida mucho más compleja. Su viabilidad depende menos de su fortaleza propia y más de los errores, la fragmentación y el cansancio acumulado en los extremos ideológicos.

Fajardo, el candidato que depende de los errores ajenos

El análisis estratégico es contundente. Fajardo no crece por adhesión, sino por descarte. Su camino a la segunda vuelta no pasa por entusiasmar masas, sino por convertirse en el plan B aceptable para votantes cansados de la polarización.

Para ello necesita que se cumplan varias condiciones simultáneas. Una derecha fragmentada entre Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella; una izquierda que no logre ampliar su base más allá del voto duro; y un contexto de incertidumbre económica o política.

En ese escenario, Fajardo aparece como un seguro de estabilidad. No moviliza emociones intensas, pero reduce el temor al riesgo. Su atractivo reside en la moderación percibida y en su capacidad de no activar rechazos ideológicos fuertes.

La regionalización es su principal activo subutilizado. Antioquia urbana, el Eje Cafetero, Bucaramanga y sectores específicos de Bogotá pueden darle márgenes amplios sin necesidad de competir en el Caribe o el Pacífico, donde su desempeño histórico es débil.

Si logra consolidar esas regiones y captar voto moderado anti-Cepeda sin activar rechazo ideológico, su techo realista ronda entre el 20 y el 21 por ciento, justo en el umbral de una segunda vuelta.

El rol de los candidatos redistributivos

Abelardo de la Espriella cumple una función clave aun si no gana. Su presencia mantiene fragmentada a la derecha, reduce el voto útil temprano hacia Paloma Valencia y redistribuye electores en segunda vuelta, mayoritariamente en contra de la izquierda.

En simulaciones, De la Espriella pasa a segunda vuelta en cerca de un tercio de los escenarios, pero su mayor impacto es indirecto. Actúa como factor de dispersión y como reservorio de voto que luego se transfiere mayoritariamente.

Claudia López, en cambio, aparece como una candidatura de bajo rendimiento estructural. Su probabilidad de pasar a segunda vuelta es mínima, pero su electorado urbano, educado y volátil puede ser decisivo en la transferencia de votos.

En casi todos los escenarios, ese voto termina inclinándose contra la opción percibida como más polarizante. Su rol no es disputar la presidencia, sino influir en el equilibrio final de la contienda.

Los riesgos externos que pueden definir la elección

El mapa de riesgos muestra que los grandes cambios no vendrán de debates, sino de eventos externos. Una crisis de seguridad favorece a la derecha; un escándalo de corrupción golpea directamente a la izquierda; una desaceleración económica moderada abre espacio al centro.

La participación electoral es el factor estructural más decisivo. Con abstención alta, la izquierda resiste; con participación elevada, la derecha crece. En simulaciones de Monte Carlo simplificadas, Paloma Valencia e Iván Cepeda terminan en un empate técnico estructural.

En esos escenarios, Sergio Fajardo aparece como un cisne gris, poco probable, pero capaz de ganar en contextos específicos de fatiga política y rechazo simultáneo a los polos ideológicos.

Una elección decidida en la segunda vuelta

En el escenario más probable de segunda vuelta, Iván Cepeda frente a Paloma Valencia, la contienda se convierte en un plebiscito sobre la continuidad del actual proyecto político. Cepeda retiene casi todo el voto de izquierda y capta una porción limitada del voto de Claudia López.

Sin embargo, enfrenta fuertes dificultades para atraer electores de centro y derecha. Paloma, en cambio, consolida entre el 80 y el 85 por ciento del voto de Abelardo de la Espriella y más de la mitad del voto moderado de Fajardo.

El resultado tiende a ser estrecho, con ligera ventaja para Paloma en escenarios de participación alta y para Cepeda si predomina la abstención urbana y la movilización selectiva de su base.

El segundo escenario más frecuente es Iván Cepeda frente a Sergio Fajardo, donde el centro se convierte en el eje de la elección. Fajardo recibe entre el 65 y el 75 por ciento del voto de Paloma y más del 80 por ciento del voto de Claudia López.

Cepeda conserva su base dura, pero tiene serias limitaciones para expandirse. Este escenario representa la mejor oportunidad para el centro, ya que con participación media y ausencia de crisis de seguridad, Fajardo puede imponerse por márgenes de cuatro a ocho puntos.

El tercer escenario relevante es Paloma Valencia frente a Sergio Fajardo, que surge si Cepeda se ve afectado por un choque exógeno fuerte. En este caso, el voto de izquierda se fragmenta y una fracción significativa se abstiene.

Entre el 55 y el 65 por ciento del voto de izquierda migra hacia Fajardo como opción de contención. Paloma retiene la mayor parte del voto de derecha, pero enfrenta resistencia en centros urbanos y entre votantes jóvenes.

Este resultado suele ser el más incierto de los tres, con Fajardo competitivo si logra presentarse como garantía de estabilidad sin activar temor ideológico.

Conclusión

En la elección presidencial en Colombia 2026, el escenario más probable apunta a una definición en segunda vuelta. Colombia no elegirá presidente en la primera ronda. La campaña será una gestión permanente de riesgos, errores y percepciones. Cepeda es el más probable en llegar; Paloma, la que más escenarios gana; Fajardo, el que depende de que los otros se vuelvan inaceptables.

Más que promesas, la contienda se definirá por miedos racionales, niveles de participación y la capacidad de cada candidato de sobrevivir en un entorno volátil. En 2026, ganar no será convencer a más, sino perder menos.

Supuestos del modelo de análisis

Este análisis fue preparado con ayuda de OpenAI considerando que el Top 5 es el siguiente: Iván Cepeda, Paloma Valencia, Abelardo de la Espriella, Sergio Fajardo y Claudia López.

Los cinco candidatos se presentan bajo los siguientes supuestos. Paloma Valencia gana la consulta interpartidista de centro-derecha y se consolida como candidata única de ese bloque. Iván Cepeda gana la consulta de izquierda, se impone a Roy Barreras y Camilo Romero, y recibe el respaldo del gobierno y del Pacto Histórico ampliado.

Claudia López emerge como quinta candidata viable, representando un centro independiente por fuera de las grandes consultas. Vicky Dávila queda absorbida o neutralizada por la victoria de Paloma Valencia en la consulta interpartidista.

Imagen: Generada con IA / ChatGPT

Redacción ENTER.CO

Redacción ENTER.CO

Somos los periodistas e ingenieros que escribimos el medio de tecnología más importante de Latinoamérica, ENTER, que le ofrece contenido sobre tecnología y cultura digital desde 1996.

View all posts

Archivos