Con la expectativa internacional puesta en un eventual pronunciamiento oficial de Estados Unidos, las redes sociales se convirtieron en el principal escenario de una batalla informativa marcada por imágenes falsas y otras cuya autenticidad sí fue confirmada por fuentes directas.
En las últimas horas circuló ampliamente una fotografía en la que se veía, supuestamente, a Nicolás Maduro siendo escoltado por uniformados tras descender de un avión. La imagen alimentó versiones sobre una captura inminente del presidente venezolano, luego de anuncios hechos por Donald Trump. Sin embargo, distintos ejercicios de verificación concluyeron que se trataba de un montaje generado con inteligencia artificial.
El análisis técnico apuntó a que la imagen fue creada con modelos de IA de Google. Estas herramientas incorporan una marca digital conocida como SynthID, invisible al ojo humano, pero detectable a nivel de píxeles incluso si el archivo ha sido recortado, comprimido o alterado con filtros. Además de esa huella, los verificadores detectaron rasgos visuales típicos de contenidos sintéticos: piel con textura plástica, inconsistencias en la iluminación y errores en los uniformes de los supuestos agentes que aparecen en la escena.

Otros detalles reforzaron la conclusión de que se trataba de una imagen falsa. Los uniformes no coinciden con los usados por fuerzas militares estadounidenses en operaciones urbanas, carecen de insignias claras de rango o unidad y mezclan parches de agencias que no tienen funciones militares operativas, como la DEA. Este tipo de fallas es común en imágenes generadas por IA que buscan imitar contextos reales de alta tensión política.
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En contraste con ese material apócrifo, el propio Donald Trump difundió una fotografía distinta, cuya autenticidad sí fue confirmada. La imagen —la que acompaña esta nota— muestra a un hombre a bordo de un buque militar estadounidense, identificado por Trump como el USS Iwo Jima. A diferencia del montaje viral, esta fotografía no presenta marcas de generación artificial ni inconsistencias técnicas evidentes, y proviene directamente de una cuenta oficial del expresidente.
La diferencia entre ambos casos ilustra con claridad el desafío actual que enfrenta el ecosistema informativo: en contextos de alta polarización y expectativa política, la inteligencia artificial facilita la creación de imágenes verosímiles que pueden inducir a error en cuestión de minutos. Al mismo tiempo, obliga a medios, periodistas y ciudadanos a extremar los procesos de verificación antes de dar por ciertos contenidos visuales que apelan a la emoción y a la coyuntura.
Especialistas recomiendan desconfiar de imágenes sin fuente clara, revisar si han sido publicadas previamente, utilizar herramientas de verificación disponibles en buscadores y observar con atención detalles como manos, texturas, fondos y símbolos institucionales. En un escenario donde la frontera entre lo real y lo sintético es cada vez más difusa, la confirmación de la autenticidad se convierte en un paso indispensable para no amplificar desinformación.