La eficiencia energética dejó de depender únicamente del ahorro voluntario o de apagar luces al final del día. En Colombia, una nueva generación de contadores inteligentes impulsados por inteligencia artificial está cambiando la forma en que las empresas entienden, gestionan y pagan su consumo eléctrico. Ese es el eje central de la nueva plataforma tecnológica presentada por Bia Energy, una evolución que pone los datos —y no la intuición— en el centro de la toma de decisiones.
Estos medidores inteligentes, capaces de registrar hasta 35 variables por segundo, funcionan como el sistema nervioso de la plataforma. No solo miden cuánta energía se consume, sino cómo, cuándo y por qué ocurre ese consumo, permitiendo detectar desperdicios invisibles para los sistemas tradicionales. Cada dato se convierte en una señal que la inteligencia artificial interpreta para anticipar anomalías, alertar sobre picos inusuales y sugerir ajustes antes de que impacten la factura.
El resultado está relacionado con la reducción del 15% anual del consumo eléctrico. No se trata de promesas abstractas, sino de decisiones operativas basadas en información en tiempo real: equipos que consumen más de lo esperado, sedes con ineficiencias recurrentes o hábitos energéticos que elevan costos sin aportar productividad.
La plataforma integra estos medidores a un sistema operativo propio, Olibia, diseñado para procesar más de 160 millones de datos al mes. La inteligencia artificial cruza información proveniente de los contadores, variables del mercado eléctrico y factores externos —como clima o demanda— para ofrecer una lectura completa del comportamiento energético de cada empresa.
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Uno de los diferenciales está en cómo esa información llega al usuario. La plataforma incluye un Chat AI que traduce gráficas complejas en respuestas claras, y un motor de notificaciones inteligentes que no solo alerta, sino que explica el contexto del consumo y propone acciones correctivas. La energía deja de ser un número al final del mes y se convierte en una variable gestionable día a día.
Además, el sistema incorpora una wallet de créditos energéticos, que permite reducir pagos futuros a partir de beneficios obtenidos por el uso eficiente de la plataforma. A esto se suma la centralización y simplificación de pagos, eliminando fricciones administrativas que históricamente han acompañado la gestión energética empresarial.
Desde la visión de Bia Energy, este enfoque redefine el rol del usuario dentro del sistema eléctrico. Durante décadas, la industria se organizó alrededor de generación, transmisión, distribución y comercialización. Hoy, los contadores inteligentes colocan al usuario como un actor activo, con control y visibilidad sobre su consumo.
Más allá del impacto económico, la reducción del desperdicio energético también se traduce en menores emisiones y operaciones más sostenibles. En un entorno empresarial donde cada punto porcentual cuenta, la inteligencia artificial aplicada a la medición energética deja de ser una innovación opcional para convertirse en una ventaja competitiva.