Lo bueno y lo malo de Campus Party 2019

Después de cinco años, Campus Party regresó a Bogotá. Algo menor para aquellos que nunca conocieron o eran muy jóvenes para experimentar el evento. Pero para las personas que guardan recuerdos de las primeras acampadas en Corferias se trató de la oportunidad de regresar a un espacio que tiene fama entre sus asistentes. La duda, como suele ocurrir cuando algo del pasado regresa, era si iba a estar a la altura de las expectativas.

Campus Party 2019 dejó una combinación de sentimientos entre sus asistentes. Por un lado, muchos celebraron el regreso del evento y, pese a las limitaciones, encontraron en sus pabellones razones para desear que el próximo año regrese. Pero también está la sensación de que se trata de un espacio que está comenzando desde cero nuevamente, la sombra de lo que fue en el pasado.

La aclaración es que este texto es más una reflexión, que una crítica. No se trata de desmeritar la tarea de los organizadores y decir “todo esto falló, así que apague y vámonos”. Es la sumatoria de voces, incluyendo la mía, que entienden la importancia de este espacio y creen que el camino para que Campus Party retome la fuerza de antes está en mejorar aquellos aspectos que este año se destacaron.

Campus Party lo hicieron los asistentes

Campus Party 2019

La pregunta que aquellos que nunca han asistido al evento se hacen es ¿cuál es la importancia de Campus Party? ¿Qué lo diferencias de las ferias y eventos de tecnología que hay todo el año? La respuesta es que en esta fiesta de cuatro días la razón para ir no son sus conferencistas, talleres o expositores: el público es el que mueve a Campus Party, aquello que lo diferencia de las convenciones tradicionales.

La mayoría de asistentes de este año eran veteranos. Personas que se han tatuado la cultura del evento y han creado sus tradiciones. Ellos (ustedes, sí trasnocharon conmigo) son sin duda lo mejor del evento. Fue lo que le permitió no morir en su regreso. La pasión y amabilidad de sus asistentes, el que se gozaran y comprometieran con el espíritu de trasnochar, de jugar, de aprender y de acampar. El propósito de muchos era mostrar la verdadera esencia de Campus Party a los que iban por primera vez, demostrar la razón por la que se necesita que este espacio no se deje morir.

¿Dónde están las marcas?

Es normal que cuando un evento regresa, muchas de las marcas se sientan poco dispuestas a invertir en una apuesta como fue Campus Party 2019. Pero la ausencia de muchos grandes del mundo de la tecnología y videojuegos fue bastante evidente en el evento.

Para dar un ejemplo, miremos la temática Gamer. ¿Dónde estaba Xbox, PlayStation? ¿Por qué no asistieron o se mostraron los representantes de los componentes de PC? De nuevo, la ventaja de Campus Party es que no los necesita, pero el que no estuvieran en una fiesta que busca celebrar a su comunidad es algo que molesta, en especial porque no tiene mayor justificación. A menudo estas marcas aseguran que están orgullosas de la comunidad que tienen en Colombia, que quieren conectar con sus fans, no podía haber mejor espacio que Campus Party 2019.

En este evento, los asistentes son tan aficionados a la tecnología que deciden pasar frío y trasnochar por disfrutar una noche con otras personas afines a sus gustos. Este es el lugar donde las marcas pueden mostrar su apreciación a un público y su presencia debería ser una obligación dentro de la agenda.

Además, que oportunidad de negocios tan desaprovechada. ¿Saben a cuántos vi con antojos de compra después de un torneo de Crash o ver la torre custom de alguien más? ¿Buscando un cable HDMI extra?

Las charlas de Campus Party 2019

De acuerdo a Campus Party, en la ceremonia de cierre del evento, se contó con un total de 180 conferencistas y 260 horas de contenidos académicos, charlas y workshops. Unas cifras que tienen sentido, si consideramos que a todo momento parecía haber algo para prestar atención en Campus Party 2019. La variedad también resultó interesante. Como resultado, empresarios, gamers, aficionados y emprendedores pudieron converger y permitir al evento tener un tono académico que hacía que entrar a la zona full experiencia valiera la pena.

Hay cosas por mejorar. En mi opinión, el tema con las charlas es que no se trata de cantidad, sino de la calidad de las mismas. Me explico, no es que algunas fueran malas, sino que su implementación lastimó la experiencia. El hecho de que hubiera cuatro conferencias al mismo tiempo hacía que en algunos casos las personas no pudieran asistir a los eventos que querían o que el público fuera más reducido. Una propuesta es que solo dos plataformas tengan charlas de manera simultánea e incluso regresar al sistema de registro, de manera que los Campuseros puedan ‘ver’ de qué manera estarán distribuidos sus días.

También molestó que hubieran presentaciones en la tarima principal, a la misma hora que muchos conferencistas tenían sus paneles. No hay nada más molesto que intentar mantener la atención del público cuando hay una presentación musical o alguien hablando a todo volumen en ese escenario.

Hay que vincular más a las comunidades

Ya mencionamos antes la importancia que tiene el público de Campus Party para el evento. Por eso, la prioridad que debe tener el evento para su próxima edición no son las marcas, los espacios o las conferencias: es darle una mayor voz a la comunidad. Más que la ausencia de marcas, lo que muchos extrañaron fue la falta de ciertas comunidades dentro del evento. Antes, Campus Party era el lugar de encuentro de las mismas y lo curioso era ver a personas de todo el país reunirse para celebrar en esta fiesta, compartir lo que sabían o guiar a alguien más.

La aclaración aquí es que no es que se haya ignorado por completo a estos grupos. De acuerdo a cifras presentadas en Campus Party  2019, se contó con la participación de 50 comunidades y también contaban con un formulario para involucrarlas al proyecto. Pero los organizadores del evento, primero y antes que nada, deben contactar a estos grupos y asociarlos con la organización. Ellos son los que traen a la gente, los oídos de sus asistentes y la razón para acampar. No puede faltar ni y uno y mucho menos los más grandes en Campus Party 2020.

Imágenes: ENTER.CO

Jeffrey Ramos González

Jeffrey Ramos González

Mi papá quería que fuera abogado o futbolista. Pero en vez de estudiar o salir a la cancha, me quedé en la casa viendo 'Dragon Ball Z', jugando 'Crash Bandicoot' y leyendo 'Harry Potter'. Así que ahora que toca ganarse la 'papita' me dedico a escribir de lo que sé y me gusta. Soy periodista graduado de la Javeriana, escritor de ficción. He publicado en El Tiempo, Mallpocket, entre otras revistas.

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