‘Millennials’ y tecnología: el combustible del trabajo 3.0

Teletrabajo
El sueño de muchos.
Teletrabajo
El sueño de muchos.

Desde hace unos años, en Bogotá se puso de moda que los miércoles estuvieran llenos de eventos nocturnos: conciertos, fiestas y estrenos de cine. Ese horario es imposible para quienes cumplen un horario laboral y tienen que madrugar el jueves. Pero aun así, casi siempre están llenos de ‘millennials’.

A medida que esa generación –los nacidos entre 1982 y 2004– comenzó a unirse al mercado laboral, aumentó la demanda por empleos flexibles, que no estén regidos por las ataduras del mundo corporativo. No solo para poder irse de rumba una noche de miércoles, o para poder tomarse un par de días libres cuando el cansancio no dé tregua. También para obtener un mejor balance entre la vida y el trabajo. Esto ha permitido una explosión del teletrabajo, impulsada por la masificación de herramientas tecnológicas que hacen posible la productividad desde cualquier lugar: software, hardware y conexiones a internet.

Cada vez más empresas optan por tener teletrabajadores con contratos indefinidos y mantener una relación laboral con ellos. En Colombia, de acuerdo con el Ministerio TIC, la cifra llega a 39.000 personas. Sin embargo, muchos profesionales ‘millenials’ rehuyen incluso de esas modalidades, y para ellos es el llamado trabajo 3.0. Como explicó a ENTER.CO Mauro Mora, vocero de la plataforma Nubelo en Colombia, esa modalidad “es un tipo de trabajo es a la carta, y se administra a través de una plataforma virtual”.

Para los trabajadores, quizás el principal atractivo de esa modalidad es «que cuentan con su tiempo y pueden distribuirlo entre su vida personal y su vida laboral”. Además, la ausencia de obligaciones de exclusividad y la posibilidad de realizarlo desde cualquier lugar del mundo, en la mayoría de los casos sin tener que desplazarse, han disparado la explosión de esa modalidad en todo el mundo. En Estados Unidos, 53 millones de personas trabajan de esa manera, según Freelancers Union, una organización estadounidense de ‘freelancers’.

Para los empleadores, el trabajo 3.0 tiene características que lo convierten en una opción viable para muchas labores. “El beneficio más grande para las empresas es que pagan para lo que necesitan y no para lo que les toca”, dice Mora. En lugar de cubrir los costos asociados a la contratación laboral, como cobros parafiscales y prestaciones sociales, las empresas pueden pagar por algunos de los productos que requieren para su operación, o por el talento específico que demandan para solucionar un problema puntual.

Los beneficios del teletrabajo también se trasladan al resto del entorno. Cada trabajador que no se mueve en hora pico para ir a su oficina reduce la presión sobre el sistema de transporte de las ciudades. También emite menos gases de efecto invernadero y consume menos energía que una persona con un empleo ordinario. Además, si lo desea, puede dedicar más tiempo a sus hijos, o a servir a la comunidad.

Los límites del teletrabajo

Algunas empresas tecnológicas –un sector considerado como el campeón del teletrabajo– han prohibido a sus empleados que trabajen fuera de la oficina. Alegan que la creatividad y el tipo de sinergia que se genera en las relaciones cara a cara no pueden ser reemplazadas por las interacciones por medio de herramientas de comunicación. Mora está de acuerdo: “Hay muchos temas estratégicos que deberían ser tratados cara a cara, y no pretendemos que esta relación se acabe por completo”.

Otra objeción tiene que ver con el hecho de que el avance del trabajo ‘freelance’ puede degradar el sistema de seguridad social: los contratos laborales ayudan a financiar todo el sistema, pues ayudan a que más personas puedan acceder a servicios de salud, pensión y seguridad social. Entre menos personas coticen regularmente, más frágil es el sistema y más desprotegidos quedan los trabajadores. Sobre eso, Mora dice que “es responsabilidad de cada persona empezar a definir sus prioridades. Empezamos a soltar el paternalismo y cada persona debe cumplir con estos temas”.

Como quien dice: toda gran libertad viene con una gran responsabilidad. Es bueno poder ‘rumbear’ un miércoles, pero es necesario prever para el futuro.

Imagen: KellyNelson (vía Shutterstock)

José Luis Peñarredonda

José Luis Peñarredonda

Un día me preguntaron sobre mis intereses y no supe por dónde empezar. Decidí entonces ponerlos en orden y dibujé un diagrama de Venn para agruparlos a todos: Internet, cine, periodismo, literatura, narración, música, ciencia, fotografía, diseño, política, escritura, filosofía, creatividad... Me di cuenta de que en toda la mitad de ese diagrama, en el punto en el que todos estos círculos confluyen, está la tecnología. Eso me llevó a ENTER.CO. Estudié Periodismo y Filosofía en la U. del Rosario. PGP: http://bit.ly/1Us3JoT

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10 comentarios

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  • Yo trabajo desde casa, soy muy feliz. No cotizo seguridad social, voy a clínicas privadas como particular cuando necesito alguna atención (no ha sucedido aún). La empresa para la que trabajo me permite trabajar desde cualquier lugar del mundo, pero no me forma definitiva, es decir, me permiten pasear a otra ciudad o país, pero no radicarme por completo en ellas.

    • hasta donde sé, seguridad social es obligatorio. así sea como independiente. y la diferencia es que ud dice ‘no ha sucedido aún’, pero si sucede, una cosa que de un momento aotro le puede costar millones, puede estar incluído en su pos. y que cuando sea viejo tenga un ahorro de pensión, ya sea con entidad oficial o ofondo de pensión, que también es obligatorio. hasta donde sé

  • Yo trabajo desde casa, soy muy feliz. No cotizo seguridad social, voy a clínicas privadas como particular cuando necesito alguna atención (no ha sucedido aún). La empresa para la que trabajo me permite trabajar desde cualquier lugar del mundo, pero no me forma definitiva, es decir, me permiten pasear a otra ciudad o país, pero no radicarme por completo en ellas.

    • hasta donde sé, seguridad social es obligatorio. así sea como independiente. y la diferencia es que ud dice ‘no ha sucedido aún’, pero si sucede, una cosa que de un momento aotro le puede costar millones, puede estar incluído en su pos. y que cuando sea viejo tenga un ahorro de pensión, ya sea con entidad oficial o ofondo de pensión, que también es obligatorio. hasta donde sé

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