Paisajes colombianos que parecen sacados de God of War, Uncharted y The Last of Us

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Los videojuegos tienen el poder de transportarnos a otros mundos, pero a veces esos paisajes virtuales parecen más cercanos de lo que creemos. Entre selvas, montañas, costas y ciudades, algunos de los escenarios más icónicos de la industria podrían estar inspirados, al menos en espíritu, en rincones de Colombia. La diversidad geográfica del país se refleja en atmósferas que evocan tanto lo mítico como lo ancestral, lo salvaje y lo postapocalíptico.

En títulos como God of War Ragnarök, las montañas del Eje Cafetero encuentran un espejo inesperado. Sus valles verdes, cubiertos de neblina, remiten al aire épico de los nueve reinos que Kratos y Atreus recorren en su viaje. Aunque el juego está inspirado en la mitología nórdica, la conexión con la naturaleza, el silencio de los bosques y la fuerza del entorno resultan familiares para quienes han caminado por las montañas cafeteras. Es un recordatorio de que la majestuosidad no siempre está al otro lado del océano.

Las aventuras de Uncharted: The Lost Legacy también encuentran ecos en Colombia. Las ruinas cubiertas por la selva recuerdan de inmediato al Parque Arqueológico de San Agustín o a los senderos ocultos en el Tayrona. La imagen de Chloe Frazer cruzando un puente colgante podría confundirse con escenas en la Sierra Nevada, donde la historia y la naturaleza se funden en un mismo espacio. La sensación de descubrimiento arqueológico que propone la saga se vive también en los vestigios indígenas que yacen entre raíces, piedra y musgo en el territorio colombiano.

Escenarios que parecen familiares

El mundo de The Last of Us Part II ofrece otro paralelismo. Sus carreteras invadidas por la vegetación y su atmósfera de supervivencia evocan las selvas húmedas del Chocó biogeográfico. Allí, la naturaleza domina sobre lo humano con una fuerza tan implacable como la que viven Ellie y Abby en su recorrido. Los ríos Atrato y San Juan, rodeados de bosques densos y cielos nublados, se asemejan a escenarios donde el tiempo parece haberse detenido y donde la fragilidad humana se enfrenta al poder absoluto del entorno.

Por su parte, Horizon Forbidden West propone una mezcla entre tecnología caída y paisajes vírgenes que también remite a Colombia. El Caribe y la Amazonía aparecen como paralelos naturales de sus costas amplias y selvas exuberantes. Incluso la Sierra de la Macarena, con su biodiversidad única, podría confundirse con los parajes donde Aloy libra sus batallas contra máquinas ancestrales. La relación espiritual con la tierra y la sensación de descubrimiento constante hacen que la ficción y la geografía nacional dialoguen de manera inesperada.

Al final, más que un ejercicio de comparación, estos reflejos muestran el potencial de Colombia como un escenario narrativo universal. Sus paisajes no solo sirven como inspiración para los viajeros, sino también como materia prima para imaginar historias que podrían competir con las producidas por los estudios más grandes del mundo.

La industria del videojuego ha demostrado que los escenarios son tan importantes como los personajes. Y si algo queda claro es que, en el universo digital, Colombia ya tiene un lugar reservado: no como simple referencia, sino como territorio que vibra con la misma intensidad que los mundos creados en pantalla.

Digna Irene Urrea

Digna Irene Urrea

Comunicadora social y periodista apasionada por las buenas historias, el periodismo literario y el lenguaje audiovisual. Aficionada a la tecnología, la ciencia y la historia.

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