El fin de una era: OpenAI ya empezó a poner Publicidad en ChatGPT ¿Cómo funciona?

La Publicidad en ChatGPT ya es una realidad: así funcionará la nueva era de anuncios del modelo IA favorito de la Internet.

Es oficialmente el final de un romance con la IA: OpenAI ha comenzado a implementar publicidad en ChatGPT. Por ahora, los anuncios solo aparecen en las versiones para usuarios en los Estados Unidos, pero la compañía ha dejado claro que es solo cuestión de tiempo para que el resto del mundo también vea publicidad cada vez que realice una consulta a GPT.

Como se había reportado, actualmente los anuncios solo se muestran a quienes utilizan la versión gratuita o el modelo Go (la versión más económica de ChatGPT, lanzada hace tan solo unos meses). La idea de Sam Altman y su equipo es simple pero ambiciosa: desean que la inteligencia artificial más potente del mundo siga siendo accesible para todos. Sin embargo, mantener los servidores encendidos cuesta una fortuna que las suscripciones ya no alcanzan a cubrir por sí solas. Así que, para que el usuario no tenga que abrir su billetera, las marcas lo harán por él.

¿Cómo se verán los anuncios en ChatGPT?

Si imaginas ventanas emergentes molestas que interrumpen tu flujo de trabajo, la realidad es un poco más sutil (al menos por ahora). Los anuncios aparecen al final de las respuestas del chat, claramente etiquetados como Patrocinados.

Lo interesante es que OpenAI asegura que estos anuncios no influyen en las respuestas del bot. Si pides una receta de lasaña, la IA no te dirá que “la mejor lasaña se hace con la marca X” solo porque esa marca haya pagado. La respuesta seguirá siendo objetiva, pero justo debajo verás una sugerencia relevante, como un enlace para comprar ingredientes en un supermercado local o un kit de cocina de algún socio comercial.

¿Utilizará OpenAI mis preguntas para la publicidad?

Es natural pensar: “¿Ahora OpenAI lee mis chats para venderme cosas?“. La empresa ha sido enfática al asegurar que los anunciantes no tienen acceso a las conversaciones personales ni a los datos privados. La segmentación funciona de forma contextual; es decir, el sistema detecta de qué estás hablando en el momento para mostrar algo con sentido, pero sin archivar tus secretos para entregarlos a terceros.

Además, existe una lista negra de temas en los que los anuncios tienen prohibida la entrada. No verás publicidad si hablas de salud, salud mental, política o temas religiosos. El objetivo es evitar que la IA se convierta en una herramienta de propaganda o que ofrezca consejos médicos pagados por una farmacéutica.

Hay una forma de no ver los anuncios… pero tiene truco

Aquí viene la trampa. OpenAI permite que los usuarios de la versión gratuita desactiven la personalización de los anuncios o incluso oculten algunos específicos que les resulten irrelevantes. Sin embargo, esto conlleva un costo indirecto: si decides no ver publicidad en absoluto, la plataforma limitará drásticamente la cantidad de mensajes que puedes enviar al día. Es, básicamente, un recordatorio de que “nada en esta vida es gratis”.

Lo cierto es que, aunque OpenAI presente la publicidad como un movimiento generoso para mantener la IA accesible, esto es una verdad a medias. La compañía está enfrentando dificultades para generar los márgenes de ganancia necesarios, no solo por el costo de sus servidores, sino porque no hay suficientes clientes para sus productos que justifiquen sus enormes valoraciones. El movimiento hacia los anuncios es el mismo efecto que ocurrió con servicios como Netflix: una tecnología que se ofreció a buen precio y sin publicidad para fidelizar usuarios, pero que carecía de un plan real para sostener sus costos sin depender de las marcas.

Imágenes: OpenAI

Jeffrey Ramos González

Jeffrey Ramos González

Mi papá quería que fuera abogado o futbolista. Pero en vez de estudiar o salir a la cancha, me quedé en la casa viendo 'Dragon Ball Z', jugando 'Crash Bandicoot' y leyendo 'Harry Potter'. Así que ahora que toca ganarse la 'papita' me dedico a escribir de lo que sé y me gusta. Soy periodista graduado de la Javeriana, escritor de ficción. He publicado en El Tiempo, Mallpocket, entre otras revistas.

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