Entendiendo el debate sobre el consumo de energía de criptomonedas

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las áreas grises sí existen, en especial cuando hablamos de criptomonedas. Así que comencemos por una pregunta ¿por qué consume energía el minarlas?

En los últimos años hemos escuchado mucha información sobre el consumo de energía en referencia al minado de cripto monedas. Es algo natural, considerando que el interés por divisas como el Bitcoin solo ha incrementado, conforme compañías (como hace poco Tesla) o incluso países (como el Salvador) han mostrado el interés en invertir en las criptomonedas. Al mismo tiempo, la conversación respecto al consumo de energía de esta actividad ha despertado no solo el interés de ambientalistas o expertos en tecnología, sino del público general.

Lo que supone, en la era de la Internet, que vas a encontrarte con una cantidad considerable de información falsa, acusaciones sin apoyo y un debate que se reduce a sus partes más básicas. Tienes las publicaciones de los entusiastas o de compañías que realizan transacciones con criptomonedas, o los blogs de entusiastas ambientales con tonos apocalípticos.

Y aquí una verdad universal de la tecnología: las áreas grises sí existen, en especial cuando hablamos de criptomonedas. Así que comencemos por una pregunta ¿por qué consume energía el minar criptomonedas?

¿Por qué consume energía el minar criptomonedas?

Comencemos por desmentir una concepción básica: el consumo de energía de criptomonedas no se limita solamente e tener conectador un PC. De hecho, revisando la web, parece que muchas personas tienen la idea de que ‘minar’ criptomonedas consume mucha energía, pero parece que esta se limita a la misma comparación de que ‘simplemente consumen más y ya’ (como si se tratara de una nevera vieja conectada a una toma).

Hay dos razones por las que el consumo y estabilidad de la energía es vital en el proceso de minado: cómo se ‘mina’ criptomonedas y el valor de estas transacciones.

Minar es una competencia

Empecemos por lo primero. De manera curiosa, hoy muchos defensores de las criptomonedas parecen estar en desacuerdo con la expresión ‘minar’, pues no se trata de una imagen que traduzca muy bien el proceso real o expliqué qué es lo que está ocurriendo.

Sin entrar en muchos detalles, la principal razón por la que el Bitcoin consume energía está en que su estructura, en esencia, requiere de computadoras rastreando las transacciones. De hecho, esta es la principal razón por la que muchas personas han impulsado estas monedas: la trazabilidad que permite a través de estas cadenas que permiten verificar el estado de ellas en cada momento. Pero este proceso (de nuevo, simplificado en extremo) también se sostiene en la competencia entre las computadoras de la red que buscan resolver los problemas matemáticos necesarios para rastrear estas transacciones. El modelo de monedas como el Bitcoin se sostiene en que el computador más ‘rápido’ en resolver este problema recibe la recompensa, mientras que el resto no.

Ahora viene la parte interesante, pues inicialmente había pocas computadoras compitiendo por resolver estos problemas. Pero ahora que el valor de estas divisas virtuales ha explotado estamos hablamos de miles de computadoras compitiendo: esto, al mismo tiempo, también ha implicado la creación de equipos optimizados para resolver estas fórmulas más rápido utilizando varías GPU de manera simultánea.

Estamos hablando de mucho dinero

La segunda razón por la que el debate sobre energía es importante, es porque muchas personas ven el Bitcoin como esta moneda virtual inexistente y cuyo valor realmente no entienden. Pero la realidad es que estamos hablando de un negocio que mueve millones de dólares y en el que una falla de energía puede significar pérdidas importantes.

Esto aplica en especial ahora que el concepto de granjas de criptomonedas se ha integrado al negocio de las divisas virtuales. Para aquellos menos familiares con la idea, se trata básicamente de un conjunto de computadoras que se ponen a trabajar de manera simultánea en el minado de moneda. No estamos hablando de cinco o diez computadores como en un café Internet, sino en decenas o incluso cientos de PC trabajando de manera simultánea para minar monedas utilizando el proceso anterior. Y estos procesos no solo requieren de energía, sino de además de la garantía de que no se verán ininterrumpidos.

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Muchas de estas granjas de criptomonedas optan por utilizar soluciones que antes estaban destinadas a Data Centers como son las UPS (Fuentes de Energía interrumpibles). Soluciones como las de Schneider (que es reconocida como una de las marcas líderes en este tipo respaldos de energía) ofrecen a las granjas dos cosas que necesitan: la posibilidad de poder salir de estos procesos sin perder el rastro de las transacciones en caso de una pérdida de energía inesperada, además de protección para las partes dentro de PCU utilizadas para minar estas monedas (de manera curiosa, el minado también ha propulsado por los cielos los costos de GPU en el mercado).

¿El futuro del debate sobre la energía y las criptomonedas?

Con esto llegamos al punto final del debate sobre el consumo de energía, con la pregunta qué muchos se hacen sobre este tema: ¿es malo o bueno el gasto de energía que supone el minado de divisas virtuales?

Y la respuesta sencilla es que no hay una respuesta.

Este es el asunto: el fenómeno de las criptomonedas y los retos que supone presentan desafíos que no pueden ser resueltos con cifras fuera de contexto, como la comparación de su consumo con el de países pequeños o el gasto eléctrico del Bitcoin en comparación con el de las entidades bancarias. Y la razón es que la manera en la que operan monedas como el Bitcoin, Etherium o Dodgecoin es muy diferente a como lo han hecho otros productos tecnológicos o económicos. Esto supone tomar en cuenta factores como la adopción general de estos productos, distribución o incluso las reducciones a largo plazo que pueda suponer.

Imágenes: Freepik

Jeffrey Ramos González

Jeffrey Ramos González

Mi papá quería que fuera abogado o futbolista. Pero en vez de estudiar o salir a la cancha, me quedé en la casa viendo 'Dragon Ball Z', jugando 'Crash Bandicoot' y leyendo 'Harry Potter'. Así que ahora que toca ganarse la 'papita' me dedico a escribir de lo que sé y me gusta. Soy periodista graduado de la Javeriana, escritor de ficción. He publicado en El Tiempo, Mallpocket, entre otras revistas.

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