«De datos abiertos y otros demonios»

Un modelo de datos abiertos aporta a la conformación de una ciudad inteligente.

La semana pasada estuvimos hablando de código abierto a raíz del Red Hat Summit 2017. Les explicábamos que una de las diferencias de este modelo respecto al software libre es que se concentra más en el acceso al código fuente que en las cuestiones éticas que persiguen los promotores del software libre.

Y hacíamos la aclaración porque muchas personas (me incluyo en este grupo) confundíamos ambos conceptos, creyendo que se referían a lo mismo. De igual forma sucede con los datos abiertos u Open Data. Datos abiertos no es lo mismo que código abierto o software libre. Los datos abiertos, de acuerdo con la organización Open Knowledge International, son «los datos que pueden ser utilizados libremente, reutilizados y redistribuidos por cualquier persona, sujetos solo, como mucho, al requisito de atribuir y compartir».

De esta forma, aunque la palabra en común es ‘abierto’ y su significado constituye, de cierto modo, toda una filosofía de trabajo (colaboración, equipos de desarrollo, innovación, experimentación) -que cada vez permea más a la sociedad moderna- en esta nota nos concentraremos en la importancia de la información a la que todos podemos acceder en internet.

¿Por qué de unos años para acá los datos abiertos están cobrando tanto importancia? Porque Open Data se está convirtiendo en un movimiento digital o en una metodología de trabajo a la que se están sumando los gobiernos y las instituciones públicas de todo el mundo, para poner los datos que administran a disposición de las personas, sin restricciones de copyright, patentes u otros, y en formatos que permitan su reutilización para cualquier fin, por ejemplo, el desarrollo de aplicaciones.

Datos abiertos para promover la transparencia

Expertos en el tema aseguran que Colombia tiene aún mucho camino que recorrer en materia de datos abiertos. Para Carlos Infante, director de Kudos, una empresa de desarrollo dedicada a construir herramientas tecnológicas para que las empresas sean más productivas y predictivas, es fundamental entender cómo los datos abiertos contribuyen a la conformación de una sociedad más incluyente y de un gobierno más transparente.

Kudos elabora mapas interactivos a partir de datos abiertos que ayudan a los ciudadanos a conocer situaciones o realidades que los afectan. Una muestra de ello es ‘Tras la pista de los dineros públicos’, ‘La historia del Bogotazo’ o ‘Mortalidad en Colombia’. Además, Infante es docente de geomática en la Universidad Distrital.

La transparencia es precisamente uno de los campos en los cuales los datos abiertos pueden aportar mayor precisión. Sin embargo, las organizaciones públicas se muestran rezagadas respecto a la disponibilidad de sus datos. Esto, a pesar de una ley, la Ley 1712 del 6 de marzo de 2014 o ‘Ley de Transparencia y del Derecho de Acceso a la Información Pública Nacional’, que invita a dichas instituciones a publicar esta información.

La Ley de Transparencia y del Derecho de Acceso a la Información Pública Nacional fue elaborada con el fin de coordinar con las entidades del gobierno y el sector privado los temas de infraestructura y competitividad para el desarrollo del país; fortalecer los programas y proyectos sociales con enfoque diferencial; fortalecer la institucionalidad en materia de seguridad, derechos humanos, paz y post-conflicto a nivel nacional y regional; promover el desarrollo y seguimiento de los temas estratégicos, compromisos del Gobierno Nacional, la eficiencia y la transparencia administrativa; proporcionar la seguridad integral, el apoyo logístico, el cubrimiento y el suministro informativo al Presidente de la República; y fortalecer la institucionalidad a través de mejores prácticas en la gestión de procesos administrativos.

Como estrategia para contrarrestar la corrupción

Pero tal vez la razón más apremiante que impulso esta ley fue la corrupción. Siendo así las cosas ¿qué está evitando que las instituciones del gobierno tengan su información disponible en la red? ¿Podemos conjeturar acerca de que algunos proyectos no desean, en definitiva, que la ciudadanía los vigile y el Estado los controle?. Les dejo la reflexión.

Además, tal y como lo comenta Infante, «Nuestro país, como lo saben muchos, es un país poco predictivo que prefiere curar sobre la marcha. Pocas personas saben que cada que un consorcio va a construir una carretera, debe realizar un estudio de suelos y analizar otras condiciones del terreno en donde va a construir. El estudio genera datos valiosos sobre las características topográficas y productivas de ese lugar. Sin embargo, el consorcio no está obligado a compartir esa información con el Estado para que este la libere, y en caso tal de que la carretera no se haga -por las razones que ya conocemos- llega otra empresa y ordena un estudio nuevo. En conclusión, se contratan dos estudios millonarios para el mismo fin, se configura un doble gasto y los datos se dispersan. A organismos como la Agencia Nacional de Tierras, Catastro o el Instituto Agustín Codazi (Igac) les sería realmente útil esta información. Y a las personas que habitan allí, ni se diga».

Las iniciativas locales que ya lo están haciendo

Existe un ejercicio de datos abiertos bastante representativo en el ámbito local y es la plataforma de datos abiertos que lidera el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC). En noviembre de 2016, el Ministro David Luna encabezó el relanzamiento de esta herramienta, en el marco del evento AbreLatam + ConDatos, y comentó que dicha plataforma consta de más de 3.000 conjuntos de datos provenientes de 900 entidades del Estado.

Sin embargo, como lo comenta Andrea Olaya, exdirectora de Catastro y asesora del Igac, un buena cantidad de los datos aportados por las instituciones del gobierno están desactualizados o corresponden a diagramas y gráficos incompletos que te muestran un fenómeno concreto ‘por encima’. «En el caso de tierras, por ejemplo, nos podemos topar con mapas que te indican las zonas en donde la población se encuentra asentada, pero no cuántas personas conforman esa población asentada en un lugar específico del territorio o a qué se debe su desplazamiento hacia ese espacio. La ausencia de datos más precisos complica la prevención y la planeación. Demora la toma de decisiones».

Ahora bien, la falta de datos ‘de calidad’ claramente no es una responsabilidad del MinTIC, que cumple con poner en marcha la Ley 1712 de 2014 y contribuir con esto a sentar las bases de una economía digital. De acuerdo con Olaya, la falta de datos más específicos se debe en su mayoría a que no existen políticas o programas claros dentro de las organizaciones del Estado que fomenten la generación y el procesamiento de los datos, su actualización y posterior publicación. «En algunas entidades se levanta la información y luego se archiva», agregó Olaya.

Otro factor que influye es el recurso humano que administra los datos en las organizaciones estatales. «Nos encontramos con directores de área o grupos de ingenieros acostumbrados a trabajar de forma reservada y tradicional, que no tienen tiempo para publicar los datos, que no perciben la importancia de esto o que no lo pueden hacer porque las organizaciones para las cuales trabajan perciben un ingreso de la venta de la base de datos que han reunido a otras instituciones públicas». Sí, venta de bases de datos, así como lo oyen, y sin importar el nivel de actualización de la información.

Otro buen ejemplo

El segundo ejercicio que vale la pena resaltar es #DataJam2017 de Desarrollo Rural, un evento ocurrido el pasado 27 y 28 de abril. Se trataba de una actividad de innovación abierta que buscaba generar respuestas creativas e innovadoras a los retos planteados en relación con el desarrollo rural en Colombia, a través del análisis y el uso de un conjunto de datos abiertos que estuvieron disponibles para los participantes.  Esta actividad fue organizada por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) y el MinTIC.

En el desarrollo del evento participaron 27 equipos interdisciplinarios, conformados por actores o conocedores del sector rural (comunidad rural, entidades que promueven el desarrollo rural u otro perfil cuya labor profesional esté relacionada con el desarrollo del campo); científicos o analistas de datos (matemáticos, programadores con trabajo en bases de datos y afines); y creativos (diseñadores gráficos o industriales, personas de cualquier profesión que estén interesadas en aportar sus ideas a esta iniciativa). Los equipos contaron con 1.680 minutos para crear soluciones a tres retos ligados al desarrollo rural: Producción agropecuaria, transformación económica territorial e inversión rural.

¿Quiénes ganaron? El primer lugar lo obtuvo la organización Colombia Rural, Joven y Productiva con un incentivo de 10 mil dólares. El segundo lugar lo ocupó la organización M&M Montes de María, que recibió un incentivo de 6 mil dólares y el tercer lugar fue para la empresa Green Hat, que accedió a un incentivo de 4 mil dólares. Por su parte, el #DataJam2017 contó con aliados como ESRI Colombia, Científicas de Datos, RedHat, Tableau– IT Perfoma, Telefónica Movistar, IBM, El Tiempo, Fundación Corona y BogoDev.

Datos abiertos y su relación con las ciudades inteligentes

Como ya se pudieron dar cuenta, es posible relacionar datos abiertos con el concepto de ciudades inteligentes. No obstante, estoy segura de que también notaron que dotar de cámaras de videovigilancia una ciudad o promover el uso de una aplicación que te muestra las rutas de buses no es suficiente para decir que habitamos una ciudad inteligente. Para Carlos Infante, una ciudad inteligente tiene que ver más con la idea de las ‘Sociedades Espacialmente Habilitadas’.

De acuerdo con el documento ‘Sociedades Espacialmente Habilitadas’ de la Federación Internacional de Topógrafos (FIG) y la Asociación Mundial de Infraestructuras de Datos Espaciales (GSDI): «Las necesidades de las sociedades son cada vez más de escala mundial y requieren de datos espaciales e información sobre sus tierras, agua y otros recursos – sobre y bajo tierra – para supervisarlos, planificarlos y administrarlos de manera sostenible. Los datos espaciales y la información, la administración de la tierra, la ordenación de la tierra y la gobernanza de la tierra desempeñan un papel crucial en esto. La habilitación espacial es un concepto que agrega ubicación a la información existente, desbloqueando así la riqueza del conocimiento existente sobre la tierra y el agua, su situación legal y económica, sus recursos, acceso y uso potencial y peligros. Las sociedades y sus gobiernos necesitan hacerse espacialmente habilitados para tener las herramientas y la información adecuadas para tomar las decisiones correctas. Una Sociedad Espacialmente Habilitada -incluyendo su gobierno- es aquella que utiliza y se beneficia de una amplia gama de datos espaciales, información y servicios como medio para organizar sus actividades relacionadas con la tierra y el agua».

¿Ahora sí entendemos la importancia de los datos abiertos?.

Imágenes: Pexels.

Ana María Luzardo

Ana María Luzardo

Nunca me imaginé escribiendo sobre tecnología, ya que mi vida transcurría entre textos de sociología y política, caminatas a las montañas del Quindío y danzas afro. Sin embargo, amo la multiculturalidad y -debido a que no hay nada más entretenido, colorido y diverso que la relación del ser humano con la tecnología- qué mejor lugar para percibir y vivir esa diversidad que ENTER.CO. Soy comunicadora social-periodista de la Universidad del Quindío.

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