Cinco cosas que aprendimos de los creadores de videojuegos colombianos

La marca de los Colombianos en el mundo de los videojuegos.
La marca de los Colombianos en el mundo de los videojuegos.

«Comunicando, creando, mostrando«. Con esas palabras Italo Capasso -una de las dos cabezas creativas de Glitchy Pixel- describe el proceso de hacer videojuegos. A eso Julián Castillo, uno de los grandes en Efecto Studio, añade: «almuerzos y reuniones«. Crear videojuegos en Colombia es posible y para demostrarlo están personas como Italo o Julián. Cada vez más, esta generación descubre que ningún campo creativo está por fuera del alcance del talento en el país.

Durante la primera edición de Ciudad Gamer pudimos compartir con ambos, y aprendimos cinco cosas clave:

¿Peticiones o trabajos personales?

La balanza del arte de hacer videojuegos entra en el mismo terreno que otros campos: así como en el cine o cómics encuentras trabajos personajes de autor y grandes producciones que se basan en una propiedad intelectual, el desarrollo de videojuegos en Colombia pasa por lo mismo ¿Es mejor poner todo en un proyecto personal o recibir peticiones de inversionistas?

La realidad es que ambas cosas tienen un esfuerzo descomunal por parte de los desarrolladores. En el caso de Julián, su talento se ha centrado más en peticiones externas. El mejor ejemplo es ‘El Chavo Kart’, que Televisa pidió a Slang, y Slang luego contrató a Efecto Studios. Es un buen camino a considerar y una señal que el interés de inversión existe.

Por parte de Italo la historia se va al otro lado, pues sus proyectos generalmente son ideas propias, como ‘Poltergeist’, que es un éxito para el duo de desarrolladores. Las dos opciones son viables y un equilibrio entre ambas es ideal.

El apoyo deseado

Según Italo y Julián, el apoyo del gobierno existe. Así lo demuestra el actual proyecto en que trabaja Glitchy Pixel, que justamente es petición del gobierno. Pero más allá de desear dinero, para ambos lo mejor es traer mentores.

La labor del gobierno no debe ser paternal, debe ser de acompañamiento”, con esto Julián agrega que la idea es “traer gente dura” de quien aprender, pues en Colombia el proceso ha sido muy empírico.

Italo señala el ejemplo de ‘El Chavo Kart’, donde un desarrollador extranjero asesoró el proyecto, que antes de eso “era un viaje a ciegas” (en este punto no sobra señalar que Italo y Julián trabajaron juntos). Más allá del dinero o más convocatorias, ambos están de acuerdo con que Colombia necesita maestros en el campo: grandes que puedan guiar el talento.

Las restricciones son bien recibidas

Aunque algunos proyectos sean totalmente libre de restricciones externas, eso no quiere decir que la libertad absoluta sea algo positivo. “Las restricciones son buenas, tienes que ser creativo para solucionarlas” señala Italo, quien encuentra valor en tener una línea a seguir. También lo apoya en esto Julián, que ha tenido más experiencia en eso.

Para Julián una fecha límite, un presupuesto y una petición son un reto, algo que te permite “centrarte y trabajar con lo que tienes para generar cosas (…) la libertad absoluta puede ser algo malo pues no sabes qué hacer con ella”.

Necesitamos un ‘Rockstar’

La palabra la usó Italo, quien se refiere como ‘rockstar’ a ese proyecto que simplemente construya la pista más grande de aterrizaje de oportunidades de negocio en Colombia. El ejemplo que usa es Argentina, donde ganaron el IGF (“el Cannes de los videojuegos”, como lo describe) y esto trajo gente interesada en el desarrollo de videojuegos en ese país.

Algo que reviente (…) ojalá sea ‘Ark’”, señala al final Italo, refiriéndose al proyecto actual de Efecto Studios, el juego de supervivencia con dinosaurios que es furor en youtube. La idea es encontrar ese ‘rockstar’, ese juego que atraiga la mirada masiva al país. Ambos tienen claro que esto se debe lograr con el punto anterior: acompañamiento y aprendizaje de expertos que lleguen a enseñar al país.

Sí hay talento

Este último punto es algo que personalmente aprendí de la charla con ambos, de buscar trabajos de muchos más y de probar los juegos: El talento en el país existe. Claro, no todo es oro (algo normal en el entretenimiento y el arte), pero trabajos como ‘Grabbity’ y ‘Poltergeist’ demuestran que en Colombia los desarrolladores realmente quieren labrar terrenos nuevos.

Aquí no se toma un ‘tres en línea’ y se pone una propiedad intelectual encima. Aquí nacen ideas nuevas y vale la pena rescatarlas. Con la existencia de ‘Ark’, y el esfuerzo de Efecto Studios en ese proyecto, es fácil señalar que estamos en una época importante.

Puedes revisar los trabajos de Efecto Studios aquí y de Glitchy Pixel por acá.

Imagen: Montaje ENTER.CO.

 

Camilo Martínez

Camilo Martínez

Viviendo dentro de las cuatro líneas que arman una viñeta, transportándome en los fotogramas de las películas más clásicas o del cine más explosivo, leyendo desde literatura de ciencia ficción desechable o las obras hechas para el bronce. Básicamente amante ciego de las historias, sea en pantalla o papel, buenas o terribles. Profesional en comunicación social y periodismo del Politécnico Grancolombiano, he colaborado con medios como Caracol Radio, Cartel Urbano, Diario ADN y RCN Televisión.

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