Alquiler de amigos por Internet llega a Latinoamérica

La renta de amigos por Internet no es esclavitud, no es lenocinio, no es trata de blancas; es un servicio que ofrecen algunos sitios web que, conscientes de la soledad de algunas personas, permiten encontrar personas dispuestas a brindar compañía a cambio de una tarifa por horas.
Algunos sitios de Internet ofrecen una 'solución' a los problemas de soledad. Foto: Fspugna (vía Flickr).

Un servicio que seguramente no es para ninguno de nosotros, porque ninguno de nosotros está solo, ¡no, señor! Cómo vamos a estar solos y a necesitar alquilar un amigo, con 1.317 contactos en Facebook, 108 nuevos correos diarios en nuestra bandeja de entrada, 215 seguidores en Twitter y 183 contactos en Messenger. No importa que el Papa Benedicto XVI se atreva a decir que Internet puede aumentar nuestra soledad ¿Cómo puede ser eso? Si incluso tenemos 338 personas que han ‘favoriteado’ alguna de nuestras fotos en Flickr.

La renta de amigos por Internet no es esclavitud, no es lenocinio, no es trata de blancas, aunque también genera polémica. Es un servicio que ofrecen algunos sitios web que, conscientes de la soledad de algunas personas (obviamente otras, muy diferentes nosotros), permiten ubicar personas dispuestas a brindar compañía a cambio de una tarifa por horas para facilitar actividades como conocer una nueva ciudad, conseguir compañía para ir a un restaurante o a cine, compartir hobbies o habilidades, no desperdiciar ese ‘ticket’ extra para el concierto, no hacer ejercicio solos en el gimnasio, recibir un consejo o una segunda opinión sobre… cualquier cosa.

Algunos de los sitios web que facilitan este tipo de servicios son RentAFriend –el creador de la categoría–, Rent a Local Friend, y Frently. Todos ellos tienen 2 frentes, el de la búsqueda de amigos y el que sirve para postularse como amigo en alquiler.

Entre ellos, el más popular es RentAFriend, exitoso en Estados Unidos, Japón y Alemania, entre muchos otros países, y que llegó recientemente a algunos latinoamericanos. En México cuenta con 38 amigos en alquiler en 13 ciudades; en Chile, donde más ha crecido, ya está en 69 ciudades y comunas, y solo en Santiago ya tiene 410 ‘voluntarios’; Colombia ya tiene sus primeros 19 amigos en alquiler en 8 ciudades, mientras que en Argentina tiene 18 amigos ‘pioneros’ en 10 ciudades.

Además, ‘amigos’ de Venezuela, Perú, Ecuador, Costa Rica, República Dominicana, Puerto Rico, Panamá, Uruguay y otros países de la región ya pueden estrenar el servicio y empezar a ‘brindar su amistad’ a los clientes del servicio.

La mecánica es similar a la de los sitios de búsqueda de pareja (‘dating’) –de esos a los que tampoco ninguno de nosotros ha recurrido nunca–: la persona que se ofrece como amigo registra sus datos personales, de ubicación, su color de piel, color de ojos, estatura, peso, contextura, nivel de educación, ocupación, fotos, videos, hobbies, temas de interés, habilidades, profesión y, obviamente, su precio por hora de amistad (algunos servicios establecen unas tarifas fijas).

Abro paréntesis.

La Real Academia Española define ‘amigo’ como “persona que tiene amistad” y a su vez define la ‘amistad’ como “afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato”.

Algunas palabritas incomodan en esa definición para el concepto de nuestros ‘amigos’ alquiladores de ‘amigos’:

• Puro: “Que no incluye ninguna condición, excepción o restricción ni plazo”. De nuevo la RAE nos ayuda con esta definición que tumba con su propio peso un servicio que pueda llamarse de renta de amigos.

• Desinteresado: antítesis por antonomasia del desinterés a partir de su ‘banderazo’ y tarifa por hora.

• Nace y se fortalece con el trato: para el caso específico de estos sitios, nace con el diligenciamiento de un par de formularios, y se fortalece con el pago.

Cierro paréntesis.

Las personas ‘necesitadas de amigos’ cumplen su parte pagando una mensualidad (entre 20 y 25 dólares) al sitio que presta el servicio. Este pago les da derecho a publicar clasificados de búsqueda de ‘amigos’, a rentar ‘amigos’, a calificar a los ‘amigos’ que haya rentado y contactarse con ‘amigos potenciales’ por webcam, Twitter, Facebook, correo electrónico y teléfono. También deben pagar por cada hora que disfruten de la ‘amistad’ de quien se ha contratado, con tarifas que se inician en los 10 dólares y que pueden crecer hasta los 30, dependiendo del horario (diurno o nocturno), la ciudad del mundo o las actividades que se realicen.

Las abuelas que acuñaron el adagio “cada tiesto con su arepa” nunca se imaginaron este tipo de emparejamiento. Sin embargo, a partir de que los involucrados están ya registrados y dispuestos, empieza entonces la búsqueda de la arepa para cada tiesto; una búsqueda que pretende unir 2 necesidades, una de dinero y otra de compañía. Necesidades establecidas a punta de hobbies, habilidades, ubicación, preferencias, disponibilidad y tarifa.

Felizmente, este tipo de servicios no es para nosotros, porque nosotros tenemos al menos 23 mensajes privados diarios en Twitter, ¿verdad?

Los argumentos esgrimidos por estas compañías abarcan diversos conceptos como que el servicio ofrecido es una forma práctica de conseguir compañía sin necesidad de pasar por todo el proceso de consolidación, descubrimiento de gustos, preferencias, convicciones en común, y demás pasos necesarios para cosechar una amistad. También argumentan que al llegar a una nueva ciudad es más fácil y más barato para una persona contar instantáneamente con compañía que le muestre al recién llegado los sitios buenos, las zonas malas, las diversiones de la ciudad y en general la información necesaria para hacer más amable el debut en una ciudad.

Algunos juzgan este tipo de servicios como una expresión decadente del posmodernismo, pero al margen de su conveniencia, bien valdría la pena pensar unos segundos en qué tan solos estamos, qué tan solos queremos estar y de qué forma estamos cubriendo esa diferencia; y a renglón seguido, preguntarnos si le estamos delegando a la tecnología una carga muy alta en el área de socialización de nuestra vida.

O tal vez no, porque afortunadamente recibimos semanalmente un promedio de 17 #FollowFridays en Twitter…

¿La tecnología e Internet pueden solucionar los problemas de soledad? Algunos, como el Papa, afirman todo lo contrario. Foto: H.koppdelaney (vía Flickr).

Opinión final.

Definitivamente lo que conseguimos con un servicio de estos es un chofer, un ‘indio goterero‘, un guía turístico, una compañía por taxímetro, un ser con ganas de ingreso extra, un paseo millonario, una meretriz disimulada, o todos los anteriores, pero difícilmente un amigo. Con el riesgo de rayar en la cursilería, señoras y señores, un amigo es un personaje con el que nos hemos ganado mutuamente, y a pulso, la posibilidad de solicitar posada por una noche, de confesar algún error por grande que sea, de celebrar algún triunfo por pequeño que sea, de pedir prestado dinero para poder cerrar el mes, de contarnos que por fin la nena del 214 por fin nos volteó a mirar.

Menos mal nosotros estamos libres de este tipo de sitios porque tenemos amigos en todas partes del mundo pendientes de nosotros en Chatroulette, ¿no es así?

Aldemar Marin

Aldemar Marin

Me llamo Aldemar, igual que mi padre. Estudié ingeniería de sistemas en Los Andes y estoy terminando (todavía) una maestría en escrituras creativas en la Universidad Nacional....

Me siento afortunado de vivir este pedazo de tiempo y en parte es porque tengo una gran curiosidad sobre a dónde la ciencia y la tecnología nos va a llevar: ya teletransportamos quantums, ya podemos escuchar la voz de alguien en vivo al otro lado del planeta, ya podemos cargar en el bolsillo más libros de los que jamás podremos leer, ya somos 1,966,514,816 personas conectadas a Internet y lo que se viene no va a dar tiempo para aburrirnos....
 

Por mi parte espero estar por aquí chequeando qué más pasa.

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