En Japón aprobaron experimentos para crear ‘humanimales’

Cuando supe de esta noticia no pude dejar de pensar en este capítulo de ‘South Park’ en el que Kyle se somete a una cirugía para volverse afrodescendiente y poder jugar baloncesto, mientras que su padre se hace una cirugía ‘transespecie’ para volverse un delfín.

Sin embargo, lo que buscan los científicos japoneses no implica cirugías para convertir humanos en animales o viceversa. De hecho, es poco probable que veamos humanos con poderes animales, como un superhéroe, un mutante o al mejor estilo de la serie de los 80 ‘Manimal’ (lamento dañarle las ilusiones). Tampoco se busca crear una nueva especie de animales con rasgos humanos.

Lo que realmente quieren los científicos japoneses es crear en un laboratorio embriones animales con células humanas, para transplantarlos al útero de animales sustitutos de especies que ya sacrificamos para el consumo, como los cerdos, con el fin de que en el proceso de formación del feto desarrollen órganos que eventualmente se puedan usar en transplantes para humanos, (lo sé, sí implica cirugías, pero no como la del papá de Kyle), como explica un artículo publicado en la revista Nature.

El proceso, explicado con plastilina

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El hombre al frente de estos experimentos es el científico Horomitsu Nakauchi, que dirige equipos de la Universidad de Tokio y de la Universidad de Stanford, en California (Estados Unidos). Para hacerlo más claro que en el párrafo anterior, te explicamos de manera más detallada su plan:

Nakauchi quiere cultivar células humanas en embriones de ratones y ratas, que carecen de un gen determinado para la creación de un órgano específico e inyectarles células pluripotentes inducidas humanas (IPS, por sus siglas en inglés). Es decir, células capaces de crear casi todos los tipos de tejidos, derivadas de una célula madre que no tiene esa capacidad.

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Entonces, a medida de que el animal se desarrolla, las células IPS le ayudan a fabricar el órgano que no pueden producir con sus propias células. Después de un par de semanas, esos embriones, híbridos entre animales y humanos, también llamados por algunos medios ‘humanimales’, son transplantados a animales con un útero sustituto para que terminen de desarrollarse.

Obviamente, los órganos de ratones no sirven para transplante en humanos y solo buscan llevar a feliz término su desarrollo completo para luego pasar a animales, como los cerdos, que sí puedan formar órganos compatibles con el cuerpo de una persona.

Ya lo han intentado

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Pero esto no es algo nuevo. El propio Nakauchi y su equipo inyectaron, en 2017, células IPS en el embrión de una rata que no podía producir un páncreas. Finalmente, el roedor formó un páncreas con células de ratón, que fue transplantado a otro ratón que fue diseñado para tener diabetes y el órgano pudo controlar sus niveles de azúcar, curándolo de la enfermedad.

También en Estados Unidos, ese mismo año, desarrollaron fetos híbridos entre cerdo y humano (vuelven a mi cabeza las referencias de ‘South Park’ con el hombre oso cerdo); entre rata y ratón, y entre vaca y humano, con la idea de generar órganos adecuados para el transplante en personas, como señala un artículo publicado en la revista Cell.

Sin embargo, en el caso estadounidense las células de cerdo y humano no llegaron a culminar su proceso de formación y, luego de tres o cuatro semanas de desarrollo, las destruyeron por normas éticas.

Esas mismas normas han hecho que en Estados Unidos los institutos nacionales de salud no reciban financiación desde 2015 para este tipo de proyectos. Esto a pesar de que en ese país no hay ninguna ley que prohiba experimentos con embriones como los de los ‘humanimales’.

Luz verde del gobierno para experimentar

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Cosa diferente pasaba en Japón, en donde se prohibía el crecimiento de embriones animales con células humanas por más de 14 días y su posterior transplante a animales sustitutos. Sin embargo, el Ministerio de Educación y Ciencia del país asiático emitió unas nuevas pautas en julio, con las cuales se permite la creación de embriones ‘humanimales’, que se pueden transplantar a úteros sustitutos y llevar al término de su desarrollo.

Gracias a eso, Nakatuchi y su equipo comenzarán a cultivar embriones de ratón y rata con células humanas, que se desarrollarán por 14 días y medio o 15 días y medio, respectivamente, momento en el que ya estarán mayormente formados sus órganos. Luego, el científico solicitará una aprobación del gobierno japonés para cultivar embriones ‘humanimales’ en cerdos por un período de hasta 70 días, para saber si pueden desarrollar órganos que puedan ser transplantados a los humanos.

Ante las preocupaciones de los bioeticistas sobre la posibilidad de que las células humanas afecten el cerebro de los animales, Nakatuchi señaló que las células solo afectarán el órgano específico que se quiere generar, por lo que deben ir paso a paso, sobre todo porque ya han hecho experimentos en los que los órganos tienen muy pocas células humanas y, por tanto, no sirven para el transplante, que es la razón de ser de estas investigaciones.

Imágenes: Cell y Selvanegra (vía: iStock).

Fernando Mejía

Fernando Mejía

Quise ser músico, cineasta, astronauta, científico y poeta, cuando supe que solo me alcanzaba para la última, me hice periodista en el Externado para al menos escribir de todo eso y no defraudar al niño que fui.

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