De vendedor de helados a gerente de ingeniería en Skillshare

Yeiner Fernández en la oficina de Skillshare

A los 19 años, cuando Yeiner Fernández estaba en cuarto semestre de universidad, su novia quedó en embarazo. Él decidió dejar su carrera de Tecnología en sistemas para buscar trabajo y procurarle un buen futuro a su nueva familia. Después de intentar desde ser obrero en una construcción hasta vendedor ambulante, Yeiner recordó su sueño de desarrollar software y aprendió a programar de manera autodidacta.

Dos años antes, en 2006, su objetivo era estudiar una carrera relacionada con las matemáticas, aprender inglés e irse a Estados Unidos para ser profesor. Sus materias favoritas en el colegio eran precisamente matemáticas e inglés, por eso, cuando se ganó una beca por haber obtenido el mejor puntaje del Icfes en su colegio, decidió estudiar Tecnología en sistemas en el Politécnico Marco Fidel Suárez (hoy Institución Universitaria Marco Fidel Suárez) en Bello, Antioquia. 

Pensó que allí le enseñarían a manejar el computador, porque no sabía ni prenderlo. Sin embargo, se llevó una sorpresa cuando empezó a ver sistemas operativos, le enseñaron cómo entrar a la bios y a desarmar el computador. Lo de prenderlo lo tuvo que aprender “a las malas”. 

“Una vez tenía que hacer un trabajo y encontré la información en Wikipedia. Yo no sabía que existía alt + tab, tampoco copiar y pegar. Yo iba con el mouse a la página de Wikipedia, leía, iba a Word y escribía”, recordó entre risas.

En esos primeros semestres fue que se dio cuenta que existía algo llamado programación. Había escogido la carrera porque quería aprender matemáticas, pero le emocionó la posibilidad de desarrollar software y su sueño se transformó: ahora quería hacer páginas web.

Serendipia

Después de dejar la universidad, Yeiner encontró su primer empleo: tenía que vender cursos de inglés, aunque él no sabía hablar inglés. Solo duró dos meses y ganó 250 mil pesos porque vendió tres cursos. Después trabajó por una semana con su cuñado en una construcción, pero no pudo seguir porque este le dijo que era “demasiado malo” para el oficio.

En su tercer empleo, Yeiner se paseaba por el parque de Bello con el carrito de Crem Helado y su vestimenta de oficina. Apenas lograba hacerse cinco mil pesos al día. Recuerda un día que se acercó a un salón de los Testigos de Jehová, muchas personas se acercaron a comprarle, pero le pagaron con billetes de diez mil y veinte mil pesos. En el afán de atenderlos a todos, perdió parte del dinero:

“Ese día se me acabó la motivación. Yo estaba haciendo eso porque era mi última oportunidad de ganar dinero, pero ya estaba llegando a los límites de lo que yo como persona podía soportar”.

Decidió renunciar al empleo. Le dijo a su mamá que iba a volver a vivir con ella, y su novia, a su vez, regresó con su familia. De esa manera pudo buscar más pacientemente otro trabajo. Dice que por una serendipia, consiguió empleo como diseñador de calcomanias para motos en La Bayadera, un sector cercano al centro administrativo de Medellín donde funcionan varios talleres de motos. Él no sabía diseñar, no sabía manejar un plotter y no conseguía la precisión para cortar las calcomanias. Pero lo aprendió todo y en un mes podía hacer su trabajo a la perfección.

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Cuenta que estaba feliz con su trabajo y pensaba montar su propio negocio, pero eventualmente el ambiente en el que se movía lo desanimó: trabajaba extensas jornadas (a veces de 8:00 a.m. a 3:00 a.m.), además fue víctima de varios robos, pues el sector es peligroso. Fue entonces cuando volvió a pensar en su sueño de hacer páginas web. Descargó manuales de HTML, CSS, Javascript, PHP, MySQL, y se dedicó a estudiarlos todos los días en los ratos libres del trabajo. Se puso desafíos a sí mismo y en tres meses ya estaba buscando su primer trabajo como desarrollador.

Yeiner Fernandez en la oficina de Toptal

Primera experiencia como desarrollador

Aplicó a muchos trabajos y por fin lo llamaron para una entrevista, pero en la prueba técnica le fue mal: “Pensaba erróneamente que uno en el trabajo se las sabe todas, que uno no puede googlear. Entonces traté de sacarlo todo de mi memoria, pero no me acordaba de nada”. Cuando ya había pasado media hora de la prueba técnica, alguien le dijo que sí podía buscar en Google. Aunque lo hizo, no logró terminar a tiempo por lo que no lo llamaron de nuevo. 

Hubo una oferta a la que no le había prestado la suficiente atención porque era en Marinilla, y él “ni siquiera sabía dónde quedaba eso”. Finalmente decidió aplicar y lo citaron a una entrevista al día siguiente. Después de explicar algunos códigos fuente en PHP y Javascript, consiguió el trabajo.

Se mudó a Marinilla porque el sueldo no le alcanzaba para hacer el viaje desde Medellín todos los días. Duró un año trabajando como desarrollador web en Ciudad Educativa, empresa que se especializa en diseñar software para el manejo de recursos administrativos en los colegios.

“Me encantaba la persona en la que me estaba convirtiendo”

Yeiner tuvo dos trabajos más antes de conseguir un empleo en mayo de 2013 con una empresa extranjera: SproutLoud, una compañía que ofrece soluciones de marketing. Como su nivel de inglés no era tan bueno, recuerda que para las reuniones escribía un guión de sus avances y lo leía a todo el equipo, hasta que una compañera le dijo que si no se arriesgaba a hablar sin ayuda de un guion en las reuniones, no iba a ser capaz de aprender. Yeiner le pidió paciencia a sus compañeros y poco a poco fue mejorando.

Después de siete meses en la compañía pasó a trabajar a Craft en enero de 2014 y luego a Huge, después de que Peter Van Dijck, quien hoy es el gerente general de Huge Colombia, le insistiera para que fuera parte de su equipo. Yeiner dice que le debe mucho a Peter y que ha sido una de las personas más influyentes en su carrera profesional, pues lo asignó como líder del proyecto principal de Craft y le encargó la comunicación con algunos clientes.

La experiencia adquirida con Peter le sirvió para el nuevo proyecto que tenía en mente: quería ser freelancer y ya había pasado a Toptal, una red profesional de ingenieros de software y diseñadores que ofrece sus servicios a empresas con la necesidad de este talento. Comenzó a trabajar con un cliente de Toptal por las noches mientras seguía con su trabajo en Huge, pero fue Van Dijck quien le recomendó que se dedicara por completo a Toptal.

Él ya había tenido una mala experiencia con un trabajo remoto anterior porque no respetó los espacios, ni los horarios. Así que en esta ocasión decidió hacerlo con disciplina: adecuó un espacio de trabajo en su casa y siguió siempre un horario estricto. Trabajó con varios clientes de Toptal como freelancer y luego pasó a ser Technical Screener en la compañía. Debía entrevistar y revisar los proyectos de las personas que estaban aplicando a Toptal.

“Yo me esforcé mucho en mi trabajo como screener porque quería ser parte del core de Toptal. Sentía que ya quería un trabajo un poco más estable porque mi esposa me acababa de contar que íbamos a tener otro hijo, quería que cuando naciera pudiera tener algo más estable y poder sacar tiempo para él”, recordó.

Como vio que la propuesta no llegaba, él mismo le escribió a la directora de los matchers (directores de ingeniería). Ella ya lo había considerado y tenía pendiente hacerle una propuesta para que entrara al equipo principal de Toptal como director de ingeniería. Lo que debía hacer era hablar con las empresas, evaluar sus necesidades y encontrar el ingeniero ideal para cada proyecto.

“A mí me encantaba la persona en la que me estaba convirtiendo, porque ahora era un desarrollador que ya podía hablar con clientes y negociar. Además, organizarles todo un equipo para los proyectos”, comentó.

“El mejor empleo que he tenido en mi vida”

Trabajó para Toptal un año y medio como director de ingeniería hasta que sintió que ya había cumplido su ciclo. A través de uno de los inversionistas con los que había trabajado en Toptal, Andrés Barreto, conoció a los fundadores de Swipecast en agosto de 2017. Yeiner dice que fue un match inmediato. Al día siguiente le presentaron una propuesta de trabajo y un mes después inició como desarrollador senior con ellos.

“A mí me emociona trabajar en el backend y estar muy cerca de las bases de datos. Hacer análisis de esas bases. En Swipecast una vez me pusieron un reto sobre eso y yo me divertí como nunca”. El equipo se había dado cuenta que una de sus páginas se demoraba dos minutos y medio en cargar, entonces Yeiner pasó dos semanas optimizando la base de datos hasta que la página cargó en tres segundos.

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Dice que disfrutaba mucho su trabajo en Swipecast, pero tuvo que salir de allí en octubre de 2019 por problemas de la compañía. “Llevaba un mes buscando un trabajo hasta que, de nuevo, una serendipia. Andrés Barreto tenía una reunión con Skillshare y me invitó. Ellos querían abrir una oficina en Medellín y estaban buscando asesoría. Pero hablando con ellos y contándoles de toda mi experiencia, quisieron contratarme a mí para que yo armara el equipo en Medellín”, recordó con una sonrisa.

Lleva cinco meses trabajando para Skillshare, una startup de Nueva York que maneja una plataforma abierta que conecta estudiantes y profesores para tomar clases en temas creativos. Asegura que es el mejor trabajo que ha tenido porque se identifica mucho con la empresa y le emociona el impacto que tiene la compañía en sus empleados. Además, porque siente que como contratan personas muy acorde a sus valores, todos están trabajando por un mismo objetivo. Su trabajo es formar y liderar el equipo de ingeniería de Skillshare en Colombia. 

“Bueno, esa es una manera muy larga de contarte cómo pasé de ser albañil, vendedor de cursos de inglés o vendedor de Crem Helado, a ser el gerente de ingeniería de Skillshare para Colombia”, concluyó.

En un futuro, piensa llevar a cabo su propio emprendimiento. Ya lo había hecho antes, pero estuvo trabajando en él por mucho tiempo en solitario y no pudo sacarlo adelante. Dice que está aprendiendo todo lo que pueda para volver a intentarlo pronto.

Esta nota es parte de Enter.co/dev  una colaboración con Coderise.org y Holberton School Colombia para promover la comunidad de programación en Colombia.

Yeiner Fernandez es mentor de Holberton School, la academia de software donde no pagas nada hasta conseguir trabajo, inscripciones abiertas hasta Mayo 9, 2020.

Foto destacada: Ian Schneider en Unsplash

Yazmín Giraldo

Planeaba estudiar una ingeniería, pero decidí contar historias porque este es un país sin memoria. La pasión por la ingeniería me alcanzó para construir un carro solar mientras seguía afinando la escritura, lo que enriqueció mi formación profesional. Encontré luego que la educación en tecnología resulta ser un catalizador importante para el desarrollo de una nación, por lo que me aventuré a apoyar iniciativas de formación de programadores. Soy periodista graduada de la Universidad EAFIT y he escrito anteriormente para otros medios como Pulsosocial.

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