JenniCam y el cibervoyeurismo cumplen 15 años

Foto: Hector Milla (vía Flickr).
A mediados de la década de los 90 una nueva forma de utilizar Internet le dio la vuelta al mundo. Desde ese momento, la sexualidad y la intimidad en la Red dibujaron un panorama diferente.
Las imágenes de la joven estadounidense Jennifer Kaye Ringley mostraban las actividades cotidianas de ella, incluidas las de su intimidad. Foto: Hector Milla (vía Flickr).

Para más de una mamá ver a su hijo en Internet viendo a una joven, no mayor de 20 años, en actividades íntimas transmitidas por Internet sería probablemente la causa de un infarto, o por lo menos de una buena rabieta. ¿Qué significaría para ella verlo seguir la vida de esa misma joven desde que se levanta hasta que se acuesta, incluyendo esas mismas actividades tan personales?

Hoy, ver una transmisión en directo es algo normal y desde hace mucho pasó a ser otra de las bondades que otorga la Red. Sin embargo, hace una década y media hacer una transmisión de este tipo no era tan común, y menos cuando se trataba de mostrar al mundo la vida de una persona durante las 24 horas del día y sin ocultar nada.

El 14 de abril de 1996, Jennifer Kaye Ringley era una universitaria estadounidense de 19 años, amante de Internet y con una idea diferente de cómo utilizar la Red, o por lo menos quería plantear un nuevo desafío en el mundo digital: la exposición de la rutina diaria de alguien través de un sitio web. Pues bien, fue ella misma quien se sometió al lente de las cámaras web (‘webcams’) y convirtió los contenidos de su sitio web en la plataforma para mostrarle al mundo su intimidad y cotidianidad durante las 24 horas del día.

El nombre de su creación: JenniCam.

En aquella época, su ‘invento’ –que marcó un hito con relación a la privacidad de Internet– pasó a ser el primer verdadero éxito de ‘lifecasting’, aunque en realidad no presentaba video, sino imágenes estáticas que se actualizaban cada tres minutos, pues la velocidad de las conexiones a Internet y de la tecnología necesaria para transmitir video en tiempo real (esto evolucionó con el paso de los años y al final también incluía videos cortos).

Sin embargo, las limitaciones técnicas no fueron impedimento para el éxito de JenniCam, que a finales de los años 90 era un sitio popular entre los internautas de varios países, al punto que en su momento cumbre llegó a contar con cuatro millones de visitantes en un solo día.

Entre las actividades que se hicieron más famosas de la vida de Jennifer se destacan su estudio, sus actividades de trabajo en el computador, sus conversaciones telefónicas, el comportamiento con su novio (con quien mantenía también relaciones sexuales que se hacían públicas a través del sitio), e inclusive, el mundo conoció el comportamiento de la joven cuando realizaba actos de masturbación que dejaban ver la naturalidad con la que quería administrar su propio invento.

JenniCam fue considerado por varios sectores de la industria de Internet como una ruptura o una verdadera invención por las características que tenía y por el nuevo uso que se le daba a la tecnología, con componentes como la estimulación sicológica y de excitación que generaba, y que enganchaba a los usuarios a no despegarse y seguir de cerca cada minuto de la vida privada de Jennifer (aunque, según los propios visitantes, el 90% del tiempo este era muy aburrido).

Los medios de comunicación reportaron con frecuencia sobre las novedades y las implicaciones del sitio, Jenni daba entrevistas con frecuencia –incluso en programas de alta sintonía como el de David Letterman– y era presentada positivamente, aunque algunos medios y analistas alertaron sobre el peligro a la privacidad digital que podría acarrear para su protagonista y quienes siguieran sus pasos.

El popular sitio también se consideró como la semilla de un nuevo género de contenidos para cibervoyeuristas y exhibicionistas, que hoy se ve reflejado en decenas de miles de sitios y páginas web con videos en tiempo real, en su mayoría para adultos y con fines comerciales.

También, JenniCam se consideró como un modelo exitoso porque, a pesar de que el exhibicionismo era y sigue siendo catalogado como un ‘pecado’ en la Red, la idea de la estudiante mantuvo su popularidad durante siete años y llegó a convertirse en una fuente de ingresos para la joven, que creó contenidos para los suscriptores que pagaban una mensualidad, tales como galerías exclusivas (y más subidas de tono), chat en vivo y el JenniShow, una serie de 43 videos cortos que transmitió durante los últimos años.

La muerte de JenniCam.

Los desnudos de Jennifer y sus demás actividades rutinarias solo tuvieron vida en Internet hasta el 31 de diciembre de 2003. (En este enlace se pueden ver las imágenes de los últimos días de JenniCam).

Esta es la última imagen que el sitio web presentó antes de ser suspendido.

La estudiante no murió, pero ella decidió suspender su ‘vida pública en línea’. Circularon varios rumores acerca de que el cierre de JenniCam se debió a medidas de censura en Internet.

Por ejemplo, el artista y arquitecto de software Paul Brown publicó en su sitio web, durante los últimos días de JenniCam, que la empresa de comercio electrónico para procesar pagos por abono PayPal había cambiado sus normas de contenido para adultos y decidió no ofrecer más sus servicios al sitio de Jennifer. Todo indica a que la compañía admitió que no seguiría dando su aval para que su desnudez y su vida le siguieran dando la vuelta al mundo.

Se dice que el sitio de la joven fue el precursor no solo de los sitios y páginas de videos en tiempo real actuales, sino también de los ‘reality shows’, al estilo de ‘Gran Hermano’.  al modelo de JenniCam es el popular reality de televisión ‘El Gran Hermano’, que encerraba a varios jóvenes y los ‘vigilaba’ las 24 horas del día.

JenniCam dejó de existir el primero de enero de 2004, pero para los cibernautas de los primeros años marcó una época, para bien o para mal. Hoy, Jennifer Kaye Ringley, a sus 34 años, es una mujer anónima, que ni siquiera tiene un perfil en Facebook, Twitter o MySpace, y que solo es recordada por sus siete años de fama en línea.

Y bueno, también por apariciones en los medios que la evocan, como un documental que el canal VH1 hizo de ella en 2007, en el que se confiesa: «Realmente disfruto mi privacidad ahora. No tengo un sitio web, ni un perfil en MySpace. Es una sensación completamente distinta, y creo que la estoy disfrutando».

¿Le da curiosidad ver algo más sobre JenniCam? Este es un extracto de uno de los 43 ‘JenniShows’, publicado originalmente en el antiguo formato RealVideo.

http://vimeo.com/42162502
Carlos Alberto Díaz

Carlos Alberto Díaz

En 2002, cuando terminaba mi bachillerato en el Colegio Militar Caldas, todos los caminos conducían a que mi futuro iba a estar en los batallones del Ejército. Sin embargo, reconozco que para estar en un combate en el monte se necesitan más cojones y, si me dan miedo los ratones, no me imagino cómo saldría a correr si se me apareciera uno de esos ‘roedores’ armados que vemos a diario por la televisión.

Años después me dejé llevar por mi pasión por la radio, las nuevas tecnologías y los medios de comunicación, y comencé a estudiar comunicación social y periodismo. En 2008 busqué mis prácticas en un buen medio y llegué a la Casa Editorial El Tiempo, en donde, un poco frustrado por no cubrir temas de tecnología que siempre me han fascinado, fui periodista en el área de Responsabilidad Social Empresarial y publicaba en medios como Portafolio, el diario Hoy, ADN, Citytv, Eltiempo.com y El Tiempo impreso.

A finales de 2009 ingresé a Portafolio.com.co y cubrí temas de economía, responsabilidad social y, por fin, tecnología. De esta última, para hablar y escribir tengo mucho, y espero que mis contenidos escritos y multimedia sean útiles para que aprendan y se informen sobre este apasionante universo.

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