Anonymous ataca y publica información de pedófilos

La organización tiene facciones dispersas a través del mundo, y en muchas ocasiones actúan independientemente. En este caso Anonymous ha decidido hacer frente a la pornografía infantil. Imagen: Anynonymoose (vía Flickr).
El grupo internacional de hackers siempre se ha destacado por tener como blancos lo que consideran instituciones corruptas que atentan contra los derechos civiles. Su blanco más reciente es la pedofilia.
La organización tiene facciones dispersas a través del mundo, y en muchas ocasiones actúan independientemente. En este caso Anonymous ha decidido hacer frente a la pornografía infantil. Imagen: Anynonymoose (vía Flickr).

El grupo de hackers Anonymous se hizo famoso por atacar los sitios web de grandes multinacionales y gobiernos. Pero en las últimas semanas han dado mucho de que hablar con sus nuevos objetivos. En México amenazó al sanguinario cartel de Los Zetas y aunque se había retractado, tras recibir un gran apoyo en las redes sociales continuó con su Operación Cartel. Y también atacó unos 40 sitios web que se dedicaban a la pornografía infantil, los tumbó por un tiempo y publicó información de unos 1.600 visitantes de esos sitios.

Este ataque contra los pederastas al parecer no fue algo aislado, sino solo el comienzo de una guerra frontal contra ellos. Anonymous ha publicado las direcciones de red e información de cerca de 190 pederastas que hacían uso de sitios de pornografía infantil.

La operación se llamó #OpDarkNet u ‘operación redes oscuras’. Es un secreto a voces que en Internet hay un lado oscuro, una especie de mercado negro en el que no hay ley y el usuario que quiera estar allí tiene que cubrir sus pasos y esconder su identidad muy bien. Pero también hay gobiernos represivos como China o Irán, cuyos ciudadanos tienen que usar los mismos servicios que esconden la identidad para prevenirse de una retaliación de las autoridades.

Para esto existen servicios como Tor, un servicio de hosting para ‘darknets’, redes oscuras o secretas, en las que los movimientos e identidades de sus usuarios son indetectables. Tienen usos positivos como permitir la libertad de acceso en Internet a ciudadanos de estos países represores, pero no han faltado aquellos seres sin escrúpulos que los usan con propósitos nefastos, como la pornografía infantil.

El servicio Tor estaba a punto de lanzar una actualización del programa para ‘darknets’, y era de esperarse que sus usuarios lo descargaran y activaran inmediatamente para poder seguir usando el servicio. Lo que no sabían era que Anonymous había insertado un código que le permitía seguir el rastro y las actividades de los usuarios, y así poder identificar a los pederastas.

Una nota publicada por el grupo explica sus motivos: «El único proposito de #OpDarkNet era revelar que un servicio como el Proyecto Tor está siendo arruinado por el 1% de usuarios, que lo usaban para pornografía infantil. El resto del 99% está conformado por periodistas chinos e iranís, agencias de inteligencia que pelean una guerra secreta con Al-Qaeda y nosostros, Anons, que creemos en el derecho a la libertad de expresión«.

Muchos medios se han preguntado si la guerra contra de los pederastas se ha convertido en una nueva parte de los valores de Anonymous, pero al ver esa declaración, no parece ser el caso. Más bien está intentando proteger la integridad de un servicio que considera valioso para la libertad de expresión, aunque por sus diversos ataques siga siendo considerado como un grupo ciberterrorista desde algunos sectores.

Y el debate sigue ahí, con muchas preguntas: ¿Es buena la existencia de este grupo de hackers que se dedican a atacar lo que consideran inapropiado? ¿Quién decide los blancos? ¿Es un proceso justo? ¿Qué impacto tienen sus ataques más allá de aparecer en los medios? ¿Hay resultados positivos?

Cada una puede tener respuestas muy diversas, pero en lo que la gran mayoría puede coincidir es que cualquier acción contra aquellos que atentan contra los derechos de los niños, cualquiera sea su fin, es algo para celebrar, aunque algunos expertos de seguridad hayan afirmado que las acciones de Anonymous podrían echar por tierra investigaciones contra estas redes de pedofilia.

 

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Sebastián Martínez

Sebastián Martínez

La verdad no me gusta la tecnología. La sigo como un fanático paranoico porque estoy convencido de que los robots van a erigir un imperio mundial algún día. Por eso me dedico a conocer al enemigo íntimamente y no me falta la pelea habitual con uno que otro aparato. Ya he asesinado consolas de juegos, PC, celulares y hasta dispositivos GPS.
Puedo decir, con orgullo, que hasta ahora el mundo no me ha puesto enfrente un robot que no haya podido someter a mi voluntad. Estudié letras y literatura en Estados Unidos para escapar a las exigencias del siglo XXI y la ansiedad de clase media. No me sirvió de mucho, y entonces ahora me dedico la cosa más difícil que he tratado de hacer en mi vida (escribir bien) y prepararme para la futura lucha contra la tecnología desde las filas de ENTER.CO.
PD.
No soy fanboy ni de Apple, ni de Microsoft, ni de Google. Los uso y abuso a todos, incluyendo Linux.

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