Evaluación: La casa de Papel- Parte 5

La casa de Papel está cerca a su final. El atraco es uno de esos shows sorpresa. De fracaso en España a fenómeno global. Este fin de semana todos sus fans hicieron la maratón exprés, cosa que no era muy complicada considerando que solo teníamos cinco capítulos para ponernos al día.

La historia continúa justo donde quedó. La inspectora Alice Sierra ha atrapado al Profesor en la base. Lisboa, liberada de la policía, se reúne con la banda en las peores condiciones posibles. El ejército está en sus puertas y el tiempo se agota para hacer un escape o morir en el intento. Lo que ninguno espera es que la situación solo empeorará y la verdadera guerra está a punto de empezar.

Los capítulos más recientes de ‘La Casa de Papel’ se balancean entre sus partes más interesantes y aquellos que nos hacen preguntar cuál es la necesidad de cinco capítulos más. Hay momentos en los que el show, como la banda de atracadores que protagoniza la historia, está quemando tiempo. Tramas que no pagan los minutos en la TV y momentos para rascarse la cabeza. Dicho esto, sigue siendo una serie bien construida. Ya sea por curiosidad o diversión, permanecemos como rehenes de su historia, al menos hasta diciembre cuando tengamos su final.

Quemando tiempo

La Casa de Papel

Mi mayor problema con La Casa de Papel es que, hasta el momento, la nueva temporada ha demostrado ser innecesaria. Construida en una premisa que recurrió a la estupidez absoluta de varios de sus personajes, es complicado encontrar razones para justificar este atraco. Más curioso es el hecho de que Netflix haya decidido dividir la parte cinco en dos tandas de episodios, la que acabamos de recibir en septiembre y una que llegará después en diciembre. Parece un intento del servicio por conservar el tiempo que pueda a los fans del show español… por extender la tensión.

Puede ser una coincidencia temática. Todo sobre esta temporada es acerca de conseguir más tiempo. Los ladrones buscando resolver las crisis antes de que los maten y los negociadores presionando al grupo a más no poder. El problema está en que la serie de Netflix también está quemando tiempo en la primera parte.

Hay momentos en los que se siente que la historia de La Casa de Papel sabe que no puede permanecer mucho en el banco o que el tiempo se agota. Por ejemplo, mantiene la historia sobre el pasado de Berlín, que en esta nueva tanda de capítulos aporta poco o nada la historia. Es posible que termine pagando a largo plazo. No lo sabemos. No lo creemos. Quizás haya algún significado oculto o una relación que desconocemos… poco importa si Netflix lo divide en dos partes y nos quedamos con las historias del hijo del ladrón que a nadie le importa cuando al elenco principal lo están acribillando.

Comenzando a utilizar el cerebro

Tokio

La otra constante de las últimas temporadas ha estado en que el robo del siglo ha estado ejecutado por una pandilla de idiotas. Hay algo de entretenido en ver cómo cada uno de los planes del profesor es desarmado por su banda que parece tener la determinación de tomar las peores decisiones posibles en el peor momento.

La última temporada no carece de estos momentos. Si algo, inicia con uno de ellos. Así que no está ausente del hecho de que su mayor debilidad sigue siendo sus personajes. Pero para algo de alivio estos momentos son menos que en las primeras temporadas. De hecho, el arco final de la serie precisamente parece no seguir alcahueteando los impulsos de sus protagonistas o alimentando la idea de que sus protagonistas tienen una resistencia a las balas igual a su capacidad de tomar malas decisiones. ‘La Casa de Papel’ finalmente está utilizando el cerebro… esperemos que la siguiente tanda de capítulos no inicie con neuronas quemadas.

Somos rehenes de ‘La Casa de Papel’

En última instancia la principal pregunta que muchos deberán hacerse es: ¿es este show entretenido? Y a menos que estés dedicado a amargarte la vida, la respuesta es sí. Con todos sus problemas ‘La Casa de Papel’ sigue manteniendo la dosis exacta para mantener la atención del espectador secuestrada. La maratón no es fácil de hacer tan solo porque sean tan solo cinco capítulos, sino porque la historia sigue estando construida de manera que seas difícil oprimir el capítulo pausa.

La tensión en ‘La Casa de Papel’ puede estar sostenida en una errores predecibles y tensiones fáciles de crear. Pero el show es un experto en presentar estos elementos de manera que no se sientan como adiciones baratas, sino como premios al espectador por su paciencia. Cada capítulo termina con un punto alto. Cada decisión parece más importante. El cerco se siente y las opciones para la banda se reducen con cada minuto.

Puede que sea por curiosidad (¿Cómo terminará la historia?) o por entretenimiento. Pero la Casa de Papel nos mantiene como rehenes.

Ladrones y policías

La Casa

Un último punto: la serie en verdad tiene que dejar de alterar a sus personajes por el bien de crear más tensión a la historia o de encontrar salidas fáciles. Alicia Sierra era un personaje aterrador en la primera temporada, pero la ruta que toma la segunda (al menos en el punto en el que culmina el show) elimina muchos de los mejores rasgos de su personaje. Estocolmo pasó de ser mujer empoderada al inicio del show, a la niñera de dos adultos y tener crisis sacadas cada dos por tres.

Es curioso que el personaje que mejor desarrollo tiene en esta última temporada es Tokio. De ser la principal causa de dolores de cabeza del plan a un personaje que al menos es consistente, la última temporada se encarga de corregir sus mayores problemas y concluye de la mejor manera con una escena que redime (tanto como es posible) a Tokio.

Conclusión: unas negociaciones tensas

La casa de papel

‘La Casa de Papel’ parte 5 mantiene la tendencia de quemar tiempo, para alargar un robo que hace mucho debió terminar. Pero al menos esta estrategia le funciona, si lo que necesitas es estar entretenido por cinco horas. Esperamos que las respuestas en diciembre valgan la pena.

Imágenes: Netflix

Jeffrey Ramos González

Jeffrey Ramos González

Mi papá quería que fuera abogado o futbolista. Pero en vez de estudiar o salir a la cancha, me quedé en la casa viendo 'Dragon Ball Z', jugando 'Crash Bandicoot' y leyendo 'Harry Potter'. Así que ahora que toca ganarse la 'papita' me dedico a escribir de lo que sé y me gusta. Soy periodista graduado de la Javeriana, escritor de ficción. He publicado en El Tiempo, Mallpocket, entre otras revistas.

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