Colombia acaba de entrar a un selecto grupo de países que cuentan con escenarios naturales reconocidos como análogos de Marte. El Nevado del Ruiz, a casi 5.000 metros sobre el nivel del mar, fue oficialmente identificado por investigadores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) como un lugar con condiciones físicas y químicas comparables a las del planeta rojo. El anuncio, publicado en la revista científica Icarus, es importante, ya que por primera vez el país se integra al mapa global de la astrobiología.
El hallazgo es fruto de casi una década de trabajo en campo y laboratorio. En el sector conocido como Refugio, los investigadores recolectaron muestras de suelos volcánicos que revelaron similitudes sorprendentes con los ambientes marcianos. Allí, la bióloga María Angélica Leal y el geólogo David Tovar, junto con un equipo multidisciplinario, soportaron frío extremo, altura y restricciones por la actividad volcánica para comprobar que en Colombia también era posible hablar de un análogo de Marte.
Las muestras mostraron una variabilidad fisicoquímica notable: pH particular, conductividad eléctrica variable y nutrientes escasos, características comparables con los suelos del planeta rojo. En los piroclastos identificaron minerales como hornblenda y plagioclasa, semejantes a los que la NASA ha detectado en regiones marcianas como Mawrth Vallis, considerada estratégica por la evidencia de agua en el pasado.
Lo más sorprendente fue el hallazgo de vida microbiana. En condiciones que parecen imposibles para la supervivencia, encontraron bacterias como Klebsiella spallanzanii y Bacillus cereus, capaces de fijar nitrógeno y solubilizar fósforo. Estos procesos son vitales para imaginar cómo podría sostenerse la vida en Marte, incluso en escenarios de colonización humana. Para los científicos, aislar organismos vivos en ambientes tan hostiles abre preguntas universales: ¿cómo empezó la vida en la Tierra y qué tan viable sería en otros planetas?
Ciencia colombiana para el espacio
El reconocimiento del Nevado del Ruiz como análogo marciano no es un título simbólico. Significa que el país cuenta ahora con un sitio validado para pruebas científicas y simulaciones de futuras misiones espaciales. La altura, el retroceso glaciar y la geología activa convierten al volcán en un laboratorio natural único para validar tecnologías e instrumentos antes de enviarlos al espacio.
La publicación en Icarus también demuestra que la ciencia espacial no es exclusiva de potencias. Desde Colombia, con alianzas internacionales como el Centro de Astrobiología de España y universidades de Argentina y Chile, se construyó un proyecto que dialoga de tú a tú con los grandes centros de investigación planetaria. Para la comunidad científica, este es un paso clave para abrir cooperación internacional y atraer recursos que fortalezcan la investigación nacional.
Hasta ahora, los únicos análogos de Marte en América Latina eran el Desierto de Atacama, la Puna de Atacama, Pampas de la Joya y la Laguna Negra. Con el Nevado del Ruiz, Colombia suma un escenario con una combinación particular de glaciares en retroceso, suelos volcánicos jóvenes y microambientes extremos, lo que lo convierte en un referente indispensable para los próximos estudios en astrobiología.
Te puede interesar: Entre bacterias, glaciares y osos polares: Laura Molares, la científica colombiana que desafía el invierno ártico
Este logro también resignifica al volcán, recordado por la tragedia de 1985. Lo que en su momento fue símbolo de destrucción hoy se perfila como un punto de encuentro entre geología, biología y exploración espacial. Como dice la investigadora Leal, “ya no lo vemos solo como un volcán activo con riesgos, sino como un laboratorio que nos conecta con preguntas universales sobre la vida en el universo”.
El equipo de la UNAL reconoce que lo publicado es solo el inicio. Nuevas expediciones, más estudios microbiológicos y pruebas de tecnología podrían realizarse en el Nevado del Ruiz durante los próximos años. De esta manera, lo que comenzó como un esfuerzo por entender un volcán andino se convierte en una contribución concreta a la exploración planetaria.
El geólogo Tovar resume el significado del hallazgo en una frase que condensa la magnitud de este avance: “El Nevado del Ruiz es casi un pedacito de Marte en Colombia”.