Si hubiera que escoger el momento más relevante de los últimos 10 años de la historia de la tecnología, lo más probable es que el elegido sea el lanzamiento del iPhone, el 9 de enero 2007. En ese entonces, un Steve Jobs pletórico mostraba el teléfono que lo cambió todo. ¿Evidencias? Antes de él, los Android iban a tener teclado. Es un producto tan exitoso que genera, por sí solo, más dinero que todo Microsoft.
Sin embargo, todo esto estuvo muy cerca de no ocurrir. Sir Jonathan Ive, jefe de diseño de Apple, le confesó al Telegraph que los retos de diseño que hubo que superar para crear el dispositivo pusieron al proyecto al borde de la cancelación definitiva.
“Casi archivamos el teléfono porque habían problemas fundamentales que no podíamos solucionar. Con los primeros prototipos, sostenía el teléfono en mi oreja, y mi oreja marcaba un número. Había que detectar todo tipo de formas de oreja, de barbilla, colores de piel y peinados… Ese es uno de los muchos ejemplos en los que realmente pensamos que quizás esto no funcionaría“, contó Ive.
Es evidente que pudieron solucionar los problemas, con los resultados conocidos por todos. Pero otros proyectos no han tenido tanta suerte. Según Ive, el diseño de muchos dispositivos es cancelado por la imposibilidad de obtener un resultado “competente“, incluso por encima de un producto “genial“.
Ive también afirmó que el dinero no es lo más importante para Apple que hoy por hoy es la compañía con mayor valor de mercado en el mundo. “Nuestro objetivo no es ganar dinero [...] Nuestro objetivo y lo que nos emociona es intentar hacer excelentes productos. Confiamos en que si somos exitosos la gente los querrá, y en que si operamos de forma competente obtendremos ganancias“, dijo.
Por supuesto, estas no son cándidas declaraciones sobre lo emocionante e interesante que es Apple como empresa. Aparecen en un momento muy oportuno, cuando la compañía de la manzana se dedica a intentar convencer a un jurado estadounidense de que Samsung se apropió de esos mismos diseños del iPhone y el iPad, que con tanto trabajo se construyeron en los cuarteles de Cupertino. Veremos si las palabras de Ive influyen en algo.


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