La hora del teléfono inteligente

JAVIER MÉNDEZ
Editor de Tecnología de El Tiempo

Hace un cuarto de siglo, el 13 de octubre de 1983, se realizó la que muchos consideran la primera llamada celular de la historia. Fue en Chicago, desde el parqueadero del estadio Soldier Field, en donde se hizo mediante el único celular comercial existente: el DynaTAC, un teléfono de Motorola creado varios años antes pero que había recibido la aprobación del gobierno estadounidense 20 días atrás. Pesaba una libra y media, tenía capacidad para almacenar 10 contactos y su precio era de 4.000 dólares. Ese día debutó en el mercado la tecnología que revolucionó la forma en que nos comunicamos.

Por supuesto, nadie podía haber pronosticado en aquel tiempo que esas costosas ‘panelas’ se convertirían en los dispositivos de comunicación más empleados del planeta, con más de 3.000 millones de usuarios.

De igual forma, haber pensado en ese tiempo que el celular incluiría entre sus funciones las capacidades de aparatos tan disímiles como la cámara de fotografía, el radio, la grabadora de voz, el televisor y el PC, por mencionar solo algunas, habría sonado tan disparatado como vaticinar en ese tiempo que en el 2008 la licuadora serviría para preparar café, lavar ropa, cocinar y adquirir videos pornográficos por la línea telefónica.

El celular se convirtió en un dispositivo multipropósito tan útil que rivaliza en capacidad con el computador. Pero la transformación que traerá a nuestras vidas apenas se está gestando, y esta vendrá atada a dos tendencias que comienzan a insinuarse tras la estilizada silueta de los teléfonos inteligentes: la masificación de programas para celulares y el acceso a Internet a alta velocidad.

Y es que curiosamente, pese a estar en manos de la mitad de los habitantes del planeta, la mayoría de la gente sigue usando el celular como en la era del DynaTAC: simplemente para hacer llamadas. La inmensa variedad de funciones de un teléfono moderno sigue siendo lejana para la gran masa de usuarios, debido a que los teléfonos inteligentes y las conexiones 3G son costosas, y a que los celulares no son fáciles de usar, en parte porque se basan en varios sistemas operativos que se manejan de forma diferente. Pero eso está por cambiar.

Más amigables y con más software

En octubre, varias empresas anunciaron teléfonos diseñados para competir con el iPhone, los cuales incluyen la característica que hace al equipo de Apple muy fácil de usar: el manejo con los dedos mediante una pantalla táctil. Nokia presentó el XpressMusic 5800, RIM el BlackBerry Storm y HP un nuevo iPaq. Hoy, solo 11 por ciento de los celulares vendidos en el mundo son teléfonos inteligentes, según Gartner, pero esta variedad de equipos basados en una forma de uso más amigable, y el hecho de que el iPhone ya se vende en docenas de países, debería disparar las ventas de estos dispositivos.

Este mes, además, se abre un nuevo frente de batalla. El 22 de octubre llegará al mercado estadounidense el primer teléfono basado en el sistema Android de Google: el G1 de la empresa HTC.

Esos equipos le darán una nueva dinámica a la industria, ya que el sistema Android es gratuito y abierto (cualquier fabricante lo puede usar sin costo, y eso reducirá los precios de los teléfonos), y tiene el respaldo del omnipresente Google, lo cual atraerá a muchos creadores de aplicaciones.

De hecho, con el G1 debuta también Android Market, la respuesta de Google al Apps Store, la exitosa tienda en línea de Apple en la que los usuarios pueden comprar aplicaciones para el iPhone, y que en sus primeros dos meses de vida completó 100 millones de aplicaciones descargadas. Apps Store ofrece 3.000 aplicaciones, 90 por ciento de ellas con precios inferiores a 10 dólares, y 600 de ellas gratuitas.

Android Market tiene dos ventajas frente a Apps Store: permite probar las aplicaciones antes de comprarlas y los desarrolladores pueden ofrecer allí las aplicaciones que quieran, mientras que Apple se reserva el derecho de vetar programas.

Pero el bando iPhone también tiene argumentos: para los desarrolladores es más fácil crear software pues se trata de un modelo único, con una interfaz y un tamaño de pantalla estándar, mientras que los teléfonos Android vendrán en muchos sabores y formas, a gusto de cada fabricante de celulares.

No se sabe qué modelo se impondrá, pero ambos ayudarán a que la gente utilice más programas en su celular, haciendo que este dispositivo sea cada vez más un dispositivo de productividad y entretenimiento, tal como un PC.

Para eso, sin embargo, es clave que mejore el acceso a Internet. Las conexiones 3G, que ofrecen buena velocidad, deberían bajar de precio a medida que aumente la competencia. En Colombia solo Comcel tiene una red 3G, pero Tigo y Movistar ya anunciaron que ofrecerán esa tecnología antes de terminar el 2008.

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