Comisionado Fernando Álvarez pidió al Procurador que vigile proceso entre Cntv y canales privados

En comunicación enviada al procurador Edgardo Maya Villazón, el comisionado de TV Fernando Álvarez le pide que siga acompañando el proceso de la prórroga de las licencias de los canales privados de televisión.

«Por eso hoy le quiero pedir que no se vaya, señor Procurador. No se vaya que esto se compone. Y además, esto apenas va a empezar», dice Maya Villazón en su carta.

Además, Álvarez le advierte que no puede dejar la silla vacía en donde por Constitución y por ley tiene que estar. «No se vaya que de todas formas su entidad mal que bien ha acompañado el proceso todo el tiempo y anunciar que ahora se va puede quedar ante la opinión como sí en la recta final hubiera preferido asumir una actitud pilatuna», afirma la misiva.

Precisa la carta que como el Congreso está en mora de reformar la estructura y la composición de la junta de la Comisión Nacional de Televisión, los órganos de control debieran meterse más en garantizar preventivamente que estas elecciones no sean el desfile de las asociaciones suplantadoras para velar porque sólo voten las que están autorizadas por la ley.

Esto para evitar que «esa práctica que se inventaron esos comisionados para perpetuarse en el poder de la CNTV, en la que convirtieron cerca de mil comunidades organizadas para prestar el servicio de televisión en mil votos para suplantar impunemente a las asociaciones profesionales y sindicales de periodistas, actores, productores, directores y técnicos; a las ligas de televidentes y a las asociaciones de padres de familia, quienes son estríctamente los facultados legalmente para ejercer ese sagrado derecho al voto».

A continuación reproducimos la carta enviada por el comisionado de TV Fernando Álvarez.

Bogotá D.C  Enero 14 de 2009

Doctor:
EDGARDO MAYA VILLAZON
Procurador
PROCURADURIA GENERAL DE LA NACION
Ciudad
 
Respetado Procurador:

Cuando dos compañeros de Junta se enfrascaron hace cerca de un año en una controversia sobre sí se invitaba o no a la Procuraduría para que acompañara el proceso de prórrogas de los canales privados y el de adjudicación de un tercero o cuarto canal; el uno en un arranque de transparentismo y el otro, el que se oponía, en un arranque de autonomismo, me pareció que por primera vez tenía la oportunidad de presenciar en vivo y en directo una verdadera discusión bizantina.

Era como si alguien propusiera y alguien se opusiera a que para ir a los Estados Unidos se llevara o no la visa, ya que a mi juicio eso, sencillamente, tocaba quisiéramos o no. Propuse que no nos desgastáramos inútilmente con el sexo de los ángeles porque la Procuraduría estaba invitada, quisiéramos o no, por Constitución y por Ley.

La directora quería garantizar más transparencia, como si en el fondo de su corazón asumiera que sus compañeros de Junta no se la garantizaban suficientemente, razón por la que, entre otras, también propuso que se contrataran dos bancas de inversión para los mismos efectos. Y el exdirector consideraba, con algo de celos protagónicos, que eso era entrometer al Procurador y elevarlo a la categoría de coadministrador del proceso.

En semejante contrapunteo tuve que distanciarme de ambos ya que, a mi juicio, al final sería más el ruido que las nueces, como en efecto sucedió.

Por eso hoy le quiero pedir que no se vaya, señor Procurador. No se vaya que esto se compone. Y además, esto apenas va a empezar. La fórmula Carrasquilla adoptada mayoritariamente por la Junta abrió  el verdadero proceso de adjudicación del precio de las prórrogas y del tercer canal.

Y el del cuarto si se llegara a dar según la teoría de las condiciones del mercado. Pero sobre todo, no se vaya de donde usted no se puede ir. No puede dejar la silla vacía en donde por Constitución y por ley tiene que estar. No se vaya que de todas formas su entidad mal que bien ha acompañado el proceso todo el tiempo y anunciar que ahora se va puede quedar ante la opinión como sí en la recta final hubiera preferido asumir una actitud pilatuna.

Bueno, pero usted literalmente ya se va, Señor Procurador. Ojala el nuevo Procurador corrija ese error que me parece más mediático que de fondo. Lo importante es que  ahora sí el personero de los colombianos va a resultar más que necesario.

Revisar permanentemente el comportamiento de la pauta publicitaria durante los próximos dos años, condición sine qua non para definir el verdadero valor de las prórrogas y de la nueva concesión, requiere la mayor veeduría social practicable y el máximo acompañamiento de control posible. Es el patrimonio de la televisión pública el que hay que custodiar y por suerte la Constitución y la Ley nos dotaron de esta herramienta que procura y vela por el bien público.

Mal que bien la Procuraduría ha acompañado a la CNTV, y por ejemplo, fue más que oportuno que el Doctor Edgardo Maya hablara de que no se debería ocultar la información en relación con las bancas evaluadoras de las prórrogas de los canales privados y el precio del tercer canal, lo cual logró, mal que bien, que mis compañeros rectificaran.

Sin embargo, no todo le salió bien a la entidad de control, o no todo estuvo bien encaminado en relación con la CNTV. La celeridad con la que se ha actuado en algunos temas contrasta con las posiciones que por lo menos por omisión han terminado a favor de las prácticas de comisionados que por alguna razón merecieron trato favorable.

A manera de ejemplo, no va a ser fácil entender por qué nunca se pronunció el Ministerio Público contra las maniobras electorales que se inventaron estos comisionados, en una verdadera pirámide electorera, donde se traficaban licencias de TV comunitaria por voto, con lo cual se desnaturalizaba el espíritu del legislador y los propósitos constitucionales.

Esa fue una aspiración de las asociaciones autorizadas legítimamente para elegir comisionado pero desafortunadamente es, y ojala no lo siga siendo bajo la administración entrante, una asignatura pendiente de esta entidad de control y un lunar en su administración, doctor Maya.

Porque en lo que sí estoy plenamente de acuerdo con usted señor Procurador saliente es que la Comisión Nacional de Televisión hay que reformarla. Y esa reforma sólo se puede alcanzar si todos asumimos la responsabilidad que nos corresponde.

El ejecutivo tendrá que pensar un día, mas temprano que tarde, en que los comisionados que nombra debieran tener, como decía la Ministra María del Rosario Guerra tan pronto llegó, una estatura diferente. Sí para nombrar los miembros de la Junta Directiva del Banco de la República, lo natural es que se busquen personas consideradas como eminencias en temas económicos, los gobiernos debieran pensar en que para nombrar Comisionado de TV habría que pensar en alguien con cierto reconocimiento como alta autoridad en televisión.

Es comprensible aunque no deseable que los elegidos no lleguen con ciertas majestades porque esos son los gajes de la democracia, pero los nombrados en representación de un gobierno sí debieran ser excelsos en la materia.

El legislativo, por su parte, tendrá que revisar un buen día que la forma de elegir a los comisionados que representan la sociedad civil organizada no resulta, hoy por hoy, ni representativa, ni participativa, que era lo que pretendía el legislador cuando decidió acatar el propósito del mandato constitucional.

El congreso está en mora de reformar la estructura y la composición de la Junta ya que lo que se concibió hace más de una década puede hoy estar rebasado por las nuevas realidades sociales y políticas y es muy probable que hoy para elegir comisionado ni son todos los que están, ni están todos los que son.

Los órganos de control debieran meterse más en garantizar preventivamente que estas elecciones no sean el desfile de las asociaciones suplantadoras para velar porque sólo voten las que están autorizadas por la ley.

Para evitar que esa práctica que se inventaron esos comisionados para perpetuarse en el poder de la CNTV, en la que convirtieron cerca de mil comunidades organizadas para prestar el servicio de televisión en mil votos para suplantar impunemente a las asociaciones profesionales y sindicales de periodistas, actores, productores, directores y técnicos; a las ligas de televidentes y a las asociaciones de padres de familia, quienes son estríctamente los facultados legalmente para ejercer ese sagrado derecho al voto.

Estoy de acuerdo en que la Comisión hay que reformarla. Y para eso todo el país debe repensar en qué quiere realmente con un ente autónomo que pueda garantizar que haya televisión de calidad, entendiendo ésta como una televisión de contenidos pertinentes que contribuya de alguna manera a construir democracia, construir ciudadanía y construir valores y que sirva de transmisor de insumos en bien de la formación humana y de la educación contextualizada.

Una comisión que mal que bien fue un buen invento de la Constitución del 91 pero que, por haber nacido en la peor coyuntura de transición entre el viejo y el nuevo país, no cuajó como querían desde las más grandes aspiraciones los constituyentes, interpretando las ansias de participación y representación de una sociedad con ganas de modernidad.
Creo sinceramente que hay que cerrarle la boca a los que quieren cerrar la Comisión.

Pero esto sólo se puede si cerramos entre todos las válvulas por donde se escapa la voluntad del constituyente primario y se diluyen los propósitos del legislador. Se hace urgente que el Ministerio de Comunicaciones se ponga serio de una vez por todas para que el decreto electoral responda a lo que quiere el legislador y no esté cada dos años dando tumbos y bandazos según el grupo de presión de turno.

Es crucial que los medios de comunicación, los órganos de control, las autoridades electorales y la misma Comisión se apropien de un tema que es de sumo interés público, con el fin de garantizar que las asociaciones autorizadas por la ley para elegir comisionado tengan garantías y puedan ejercer libremente su derecho al voto y para que las fábricas de asociaciones de papel y la industria satélite de comunitarias suplantadoras se estrellen con el muro de la legalidad y no puedan seguir jugando cada dos años a ser impostoras con la aquiescencia de la propia CNTV y la tolerancia e indiferencia de quienes no toman cartas en el asunto y sólo tienen un as bajo la manga: «Que se cierre la Comisión».

Señor Procurador entrante, doctor Alejandro Ordóñez, no permita que las cosas en este terreno continúen. Usted que es un hombre de Constitución y de leyes tiene la oportunidad histórica de enderezar el camino. No le dejemos más el espacio a los facilistas que piensan que todo se resuelve como en el cuento con vender el sofá.

No permita que se crucifique una entidad para que toda una sociedad se sienta redimida, cuando lo que debe hacer esa sociedad es comprometerse con sacar adelante un buen propósito y velar porque se cumpla la Constitución y la ley y no esperar agazapada a que se produzcan las fallas para gritar crucifíquenla. Es hora de que la sociedad en su conjunto se tome la Comisión, que sea la sociedad civil la que se decida a empoderarse de lo que le otorgó la Constitución del 91, tres puestos en la CNTV. Pero por supuesto es hora de que se entienda desde todos los rincones de la democracia que allí en la CNTV se padecen los males de la democracia pero que sólo los demócratas la pueden curar.  
    
FERNANDO ALVAREZ CORREDOR
Comisionado Nacional de Televisión

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