Internet de las Cosas (IoT) y la seguridad informática

Internet de las cosas

El Internet de las cosas (IoT) ya se tomó el mundo. Para el 2020 habrá más de 30.000 millones de aparatos conectados a Internet y para el 2025, 76.000 millones, según Statista.

Esto nos va a beneficiar a todos, pero también será un asunto de alto riesgo en seguridad informática. Basta recordar que en octubre del 2016 hubo un ataque de negación de servicios (Ddos) que tumbó a Twitter, Amazon, Spotify, Netflix y otros sitios.

Los expertos detectaron que esto ocurrió por un ataque, llamado Mirai, de ‘botnets’, o sea, programas maliciosos instalados en aparatos conectados a Internet, la mayoría televisores inteligentes, que simultáneamente afectaron los sitios mencionados y causaron una caída por negación de servicios.

Internet de las Cosas

En Alemania se ordenó destruir unas muñecas que se conectaban a Internet y los ‘hackers’ estaban usando para extraer información de las niñas que jugaban con ellas. Quién lo iba a pensar. Así que los aparatos conectados a Internet se pueden constituir en armas de los hackers de sombrero negro para cometer delitos digitales.

Internet de las cosasLos que usamos televisores, hornos, neveras, cámaras de seguridad, carros y muchos otros aparatos más debemos ser conscientes de esto y tener mucho cuidado, sobre todo en las empresas.

En las compañías es importante saber exactamente qué dispositivos se conectan a Internet y dónde están ubicados, pues, como bien se sabe, algunos de estos equipos actualizan su ‘software’. Esto se debe hacer, si se requiere y de forma inmediata, cuando salga la actualización. Nunca dejar para días después, pues generalmente se olvida.

Se deberían conectar a una red para invitados. Esto se puede hacer cuando se tiene Wi-Fi haciendo que, además de la red inalámbrica que se ofrece, se pueda generar una red para invitados en la cual, al conectarse, no se tiene acceso a ningún aparato conectado a la red normal.

Nombres y claves seguras

Para evitar que los ‘hackers’ de sombrero negro, que son los malos, puedan saber la marca y versión del ‘router’ instalado en la casa o empresa para tener Wi-Fi, se le debe cambiar el nombre con el que viene, así como la clave original por una larga y segura.

Está un poco técnica esta columna, pero el mensaje es que hay que tener los ojos abiertos al riesgo que se está corriendo en este aspecto y tomar las precauciones para evitar ser filtrados por delincuentes digitales.

Publicado con autorización de El Tiempo.

Imágenes: Methodshop y Jefferrb (vía Pixabay).

Guillermo Santos

Guillermo Santos

Yo soy, como me han calificado algunos de mis jóvenes amigos, un 'nerd' de vieja escuela, o como me lo dijeron textualmente, un 'old-school nerd'. Hice mi tesis con tarjetas perforadas en código EBCDIC, que se ejecutaban en un IBM 1130 que ocupaba todo un piso en la Universidad de los Andes. De esta institución salí graduado de Ingeniero de Sistemas y Computación en 1972. Programar era mi principal afición. Lo hice en lenguajes poco conocidos ahora tales como Cobol, Fortran, Lisp, PL/1 y Snobol. Para hacerle honor al apellido, decidí escribir, sobre tecnología obviamente, y en 1983 fundé la sección más antigua de tecnología en Suramérica publicada en cualquier periódico de tiraje nacional. En 1995 trasladé esas ganas de escribir sobre el tema que me apasiona a las revistas, y le di vida a Enter, ahora ENTER.CO, la primera revista de tecnología en Colombia. Soy aficionado al fútbol, tanto que fui presidente de Millonarios por dos años; amante del trote, del golf y del cine. Pero el centro de mi corazón esta inmerso en 'el mundo de la tecnología', como le puse a mi columna editorial en el diario El Tiempo, la que estoy escribiendo todos los lunes desde el 24 de enero de 1994. Pero principalmente colombiano, orgullosamente colombiano.

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