Día sin IVA: otro año de ver y no comprar

Día sin IVA

A tan solo un año de haberlo presentado, el día sin IVA en Colombia se nos ha presentado como el black Friday chibcha. Es fácil de entender las comparaciones. Filas enormes, personas que piden adelantos para comprar un televisor o un nuevo computador, esa sensación de que este es un día que hay que aprovechar para conseguir los mejores descuentos o para finalmente ‘pensionar’ a tanto electrodoméstico que necesita el hogar.

Pero cada año pasa lo mismo. Entro a los portales. Paso por la lista de cosas que necesito, que quiero o que simplemente no harían de más en casa. Miro la tarjeta en mi escritorio. Sigo vitrineando sin escoger nada… y finalmente salgo del portal sin haber comprado nada.

¿Está subiendo los precios? La paranoia masiva

La noche anterior al día sin IVA llega la ansiedad. Entro a Twitter y me encuentro con que Alkosto y Fallabela son tendencias. Las publicaciones, antes que cualquier otra cosa, son denuncias que aseguran que las grandes superficies están inflando los precios. Imágenes que comparan los precios de meses, semanas atrás con los que llegan para el día sin IVA. La mitad de estas publicaciones no son reales, por cierto. Muchas personas no entienden que el precio real y el precio con descuento son cosas diferentes, así que el que el IVA se retira al pasar el producto en la caja.  Pero el daño está hecho y el humor está arruinado. 

A estas alturas se siente como si este día fuera otra de sus conspiraciones. Primero creemos que pie grande está visitando Cartagena antes que en verdad estamos comprando cosas a precios reducidos. Y esta paranoia es pegajosa, incluso si no es real. Entramos al portal y dudamos de si el precio que vemos nos está ahorrando plata.

Quién diría que comprar en el día sin IVA sería un acto de fe.

Lo que sí he notado es que muchas superficies eliminan ofertas existentes antes del día sin IVA. No en todos los productos, ni en todas las referencias. Pero el aumento de precios no se debe tanto a que estén ‘inflando’ los precios, sino a que eliminan promociones existentes durante la jornada. Es uno de esos vacíos legales que fastidian como consumidor. Es una de esas cosas que le quitan mucho mérito a una jornada pensada para los consumidores, porque no pagamos el IVA, pero pagamos casi lo mismo y la tajada más grande se la lleva el comercio.

¿Para quién es el día sin IVA?

Quizás el mayor punto de desencanto que tiene para mí el día sin IVA está en que la mayoría de cosas que me interesa comprar no salen con descuento.

Por ejemplo, en el caso de los computadores el precio mínimo para que aplique el descuento del IVA es de $1.815.400 pesos. Esto descarta muchas de las opciones de entrada que pueden servir para alguien que necesita un portátil, pero no cuenta con dos millones para invertir. Es un panorama que se siente similar para otros productos como celulares o televisores. El día sin IVA se siente como para que los que tienen más gasten más.

Mi otra gran sorpresa está en que para los amantes de la tecnología hay muchas categorías que no aplican. Ideal que los comercios pudieran aprovechar para vender las partes de PC con descuentos y así actualizar el computador, pero por desgracia el decreto no tiene en cuenta estas categorías así que comprar una GPU sigue siendo imposible. Genial poder invertir en una Nintendo Switch o una Xbox Series X… pero las consolas no están dentro de las categorías. Así que más o menos da igual.

Día sin IVA: la mejor estrategia es no comprar nada

Es posible que algunos le encuentren el encanto al día sin IVA. Es seguro que para muchos esta no es nada más que el sermón de un asalariado sin fondos para un nuevo PC.

Pero lo cierto es el día sin IVA no tiene, de manera sencilla, encanto. No sé para quién será. Para la gente que hace memes en internet. Para los que se quejan de los almacenes de cadena. Para los que les gusta hacer filas por horas…

No sé para quién será el día sin IVA. Pero creo que al menos para mí no es.

Imágenes: Foto de SHVETS production en Pexels

Jeffrey Ramos González

Jeffrey Ramos González

Mi papá quería que fuera abogado o futbolista. Pero en vez de estudiar o salir a la cancha, me quedé en la casa viendo 'Dragon Ball Z', jugando 'Crash Bandicoot' y leyendo 'Harry Potter'. Así que ahora que toca ganarse la 'papita' me dedico a escribir de lo que sé y me gusta. Soy periodista graduado de la Javeriana, escritor de ficción. He publicado en El Tiempo, Mallpocket, entre otras revistas.

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