El ‘Apocalipsis’ del modelo SaaS: cómo 200 líneas de código sacudieron a Wall Street

No fue una nueva plataforma ni una IA superinteligente. Fueron apenas 200 líneas de código en Markdown las que evaporaron US$285.000 millones en Wall Street y encendieron las alarmas sobre la fragilidad del modelo SaaS. Estamos frente a un punto de inflexión en el que el esquema de pago por asiento empieza a mostrar grietas estructurales frente al avance de la inteligencia artificial.

El 3 de febrero de 2026 podría quedar registrado como el día en que el modelo de negocio más exitoso de los últimos 20 años, el Software as a Service (SaaS), chocó de frente con una realidad digital ineludible. En una sola jornada, el valor de mercado de las principales empresas de software se desplomó en US$285.000 millones.

El detonante fue Anthropic y su nueva herramienta Claude Co-work. No por su sofisticación técnica, sino por la sencillez de su propuesta. Un conjunto de plugins de código abierto demostró que tareas complejas, como la revisión de contratos legales que antes implicaban miles de dólares en horas facturables, ahora pueden ejecutarse con un archivo de texto bien estructurado.

El modelo SaaS bajo presión en los mercados

La reacción fue inmediata y severa para los proveedores de información y servicios legales. Thomson Reuters registró su mayor caída en un solo día, con una pérdida del 15,8 por ciento de su valor. RELX, matriz de LexisNexis, cayó un 14 por ciento, mientras que LegalZoom se desplomó un 20 por ciento. Incluso el capital privado sintió el impacto, con KKR y TPG registrando retrocesos cercanos al 10 por ciento.

La lógica de Wall Street fue directa. Si una IA puede hacer el trabajo de diez auxiliares legales, esas empresas ya no necesitan adquirir diez licencias de software. El modelo de pago por asiento, piedra angular financiera de compañías como Salesforce, Adobe y ServiceNow, comienza a percibirse como vulnerable.

En medio del desplome surgió una lectura distinta. Vivek Arya, analista de Bank of America, calificó la venta masiva como internamente inconsistente. Su tesis es clara. Si la IA es lo suficientemente potente como para erosionar el valor del software tradicional, entonces la infraestructura necesaria para ejecutarla está subdimensionada, no sobrevalorada.

Por su parte, Jensen Huang, CEO de Nvidia, afirmó en el reciente Cisco AI Summit que el temor al declive del software es ilógico. La IA no reemplaza al software, se ejecuta sobre él. El mercado no está cuestionando la necesidad del software. Está cuestionando su modelo de monetización.

El “efecto KPMG” y la presión sobre el trabajo intelectual

La señal de que esto trasciende el pánico bursátil llegó desde la consultoría. KPMG utilizó la disponibilidad de herramientas de IA como argumento para renegociar los honorarios de su auditor, Grant Thornton, logrando una reducción del 14 por ciento. Según registros de UK Companies House, los honorarios bajaron de US$416.000 a US$357.000.

El mensaje fue evidente. Si el trabajo puede ejecutarse con mayor eficiencia gracias a la IA, los precios heredados pierden legitimidad. Este es uno de los primeros precedentes de cómo la inteligencia artificial comienza a ejercer presión deflacionaria sobre el trabajo intelectual incluso antes de su adopción masiva.

De interfaces a agentes la transformación del modelo SaaS

El software no desaparecerá, pero deberá transformarse. El tránsito es de una arquitectura centrada en interfaces, donde el humano navega menús y pantallas, a una arquitectura centrada en agentes, en la que sistemas de IA consumen y procesan datos de forma directa.

El modelo SaaS tradicional fue diseñado para maximizar usuarios humanos activos. El nuevo entorno exige maximizar capacidad computacional, integración de datos y automatización inteligente. Son dos lógicas económicas distintas. Las empresas del sector ya intentan pivotar hacia esta nueva arquitectura, pero el desafío es profundo.

Deben reconstruir productos pensados para usuarios humanos y adaptarlos a flujos automatizados mientras sus ingresos por licencias tradicionales enfrentan presión creciente. Si usas herramientas de IA únicamente para corregir correos o resumir textos, estás replicando el mismo patrón que hoy penaliza el mercado.

La ventaja competitiva ya no reside únicamente en el acceso a la herramienta. Está en la capacidad de rediseñar el flujo de trabajo desde cero. El costo marginal de crear software tiende a cero y el valor se desplaza hacia la responsabilidad, la gobernanza y la propiedad de los datos.

La pregunta ya no es si la IA llegará a tu oficina, sino si tu modelo de ingresos y tu trayectoria profesional resistirán el ajuste estructural que ya comenzó.

Imagen: Generada con IA / ChatGPT

Redacción ENTER.CO

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