El poder femenino del Amazonas, según actrices de ‘Frontera verde’

Frontera verde

El pasado 16 de agosto, mientras la selva amazónica ardía por incendios forestales, Netflix presentaba la miniserie colombiana ‘Frontera verde’, que se ambienta precisamente en el Amazonas y nos permite ser testigos de su magia, su misticismo y su poder, encarnado en las creencias indígenas y en un relato de cine negro, lleno de misterios.

La protagonista de esta historia es Helena Poveda, una detective de la Fiscalía que llega a la selva para investigar una serie de extraños asesinatos, mientras se conecta con su pasado a través de Ushe, una indígena mística que, junto a Yua, son conocidos como ‘los Eternos’. En esa selva se mezcla lo ancestral con lo moderno, lo indígena con lo occidental, lo religioso con lo místico. Parte de esa dicotomía la representa Raquel, una misionera que deja permear sus creencias religiosas de las de los indígenas, para combinar ambas en una sola.

La selva es una mujer

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Hablamos precisamente con las tres mujeres que interpretan a Helena, Ushe y Raquel, las actrices Juana del Río, Ángela Cano y Marcela Mar, respectivamente. Como se puede ver, en ‘Frontera verde’ la mujer es esencial y poderosa. El elemento femenino es importante, precisamente porque, según las palabras de Laura Mora, una de las directoras, la selva es mujer.

Eso es algo en lo que está de acuerdo Ángela Cano, que dice «para mí el elemento femenino más representativo es la misma selva, es la misma manigua. Es esa fuerza femenina que habita en todos y que el mundo está reclamando. Tal vez pensar el asunto en masculino nos aleja un poco del mundo y, tal vez, en femenino recupera otra vez esa conexión».

Juana del Río, por su parte, indicó que «lo femenino se expresa de muchas maneras» y añade que lo importante, más que hablar de la lucha de la mujer, es «conectarse con la raíz, porque los personajes femeninos de esta serie se salen un poco de los límites, físicamente, estéticamente, en la estructura de los personajes. Esta es una serie de mujeres con un poder más visceral, que es una cosa que viene más de adentro, que es más como lo que significa la selva».

Una diosa indígena se construye desde lo indígena

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Como queda claro por las palabras de Del Río, los personajes que interpretan ellas tres son mujeres fuertes y poderosas. Sin embargo, para construir personajes con esa complejidad, es necesario tomar una muestra, un referente, y partir de allí.

Sobre el referente para construir a Ushe, Cano afirma que, aunque se planteó investigar sobre culturas indígenas que le permitieran construirla, se dio cuenta de que iba a grabar en el Amazonas, donde estaban precisamente esas comunidades.

«Tenía la fuente directa ahí, entonces fue compartir mucho con Miguel [Dionisio Ramos, quien interpreta a Yua], mi compañero de escena, que fue fundamental, porque me compartía todas las curiosidades que no se encuentran en Internet o en algún libro», explica la actriz.

«Más que querer representar o imitar a un ser indígena, es una energía que se transmite. De hecho, todo el Amazonas es algo que no podría poner en palabras. No sabía si lo iba a poder entender. Cuando leía al personaje, me enamoró de inmediato, pero no podía visualizar a Ushe, porque, sí, es una indígena, pero también es una fuerza mística, casi metafísica. Entonces, yo decía ¿cómo uno representa a un dios? ¿Qué referente de Ushe podía tener? Más bien los busqué allá mismo», agrega Cano sobre la construcción de su personaje.

«Un referente que me sirvió mucho fue Carla. Una actriz que iba a interpretar a Ushe, pero quedó con un personaje dentro de las misioneras. Me imagino que el proceso para ella fue al contrario: venir de este pensamiento mágico y entrar a un pensamiento cristiano. Entonces, de ella me pegué, fueron conversar mucho con ella, me enseñó también a hablar tikuna, ensayaba los textos con ella y la observaba».

Helena y Juana, la representación de la fuerza innata femenina

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Del Río también habló de la construcción de su personaje, Helena. «Yo venía de unos procesos muy distintos, de una academia, de una cosa muy de estructura. Entonces yo me senté, hice el arco, busqué referentes. Y, después de hablar con Jack [Jacques Toulemonde], con Ciro [Guerra] y con Laura [Mora], entendí que lo que necesitaban, y la razón por la cual yo estaba acá haciendo a Helena, era porque vieron en mí la fuerza que necesitaba el personaje. Más allá de eso no necesitaban ningún referente, ninguna construcción, ningún nada. Me pidieron que no hiciera a un personaje. Lo cual, para mí, fue muy complicado de entender en ese momento. Estar ensayando y que te digan: ‘no actúes’, cuesta».

«Pero, cuando pasé eso, entendí que lo que buscaban era la visualización. Me dijeron: ‘mira, hay personajes parecidos en fuerza, no en la construcción del personaje, sino en la fuerza del personaje. Mira ‘Kill Bill’ o mira a Emily Blunt cuando hace de policía. Mira a estos grandes personajes femeninos, contundentes, pero no es que lo tomes de referencia para ti, sino para que sepas cuál es el tipo de fuerza, que es una fuerza que va hasta en contra de ella misma para lograr lo que está buscando’. Entonces, era ver las escenas pensando en cuál era el objetivo de Helena y cuál es la fuerza que la va a llevar allá y qué puedo hacer yo para ayudarla en ese proceso. Entonces, fue una construcción bien distinta a lo que yo estaba acostumbrada», explica la actriz.

La energía de los actores naturales o, mejor dicho, no profesionales

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En una serie como esta o en películas como ‘El abrazo de la serpiente’, precisamente de Ciro Guerra, se habla de actores naturales para referirse a aquellos actores que no tienen formación histriónica, pero representan un papel desde su conocimiento del mundo.

Sobre esto, Marcela Mar, desde su vasta experiencia en la actuación, explicó que «es un término mal acuñado porque yo creo que todas las actuaciones deben ser naturales. Yo pienso que hay actores profesionales, que tienen una formación, y hay actores no profesionales, que no han pasado por una academia, o que están por primera vez bajo la dirección de algún creador».

Luego, sobre los actores naturales o, en sus términos, no profesionales, que trabajaron en ‘Frontera verde’, Marcela Mar señaló: «Para mí fue muy interesante esa conjunción de esos elementos y fue muy divertido, hizo muy dinámico el trabajo. Aparte porque era la visión de tres directores distintos, con diferentes miradas, pero que habían logrado una sinergia muy interesante dentro del proyecto y, al momento de componer las escenas con actores no profesionales, con un entrenador que está en la escena, que le está facilitando a ese actor no profesional lo que está pasando, y a la vez el director llevando la voz líder, era muy interesante esa energía que se creaba en el set».

El reto de acercarse a lo indígena

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El contexto indígena en el que se desenvuelve ‘Frontera verde’ también representaba un reto importante para estas actrices, porque significaba salir de una zona de confort, de sus conocimientos previos, para acercarse a sus creencias y aprender de ellas, con el respeto y la ausencia de prejuicios que eso implica, para poder dar la mirada profunda al misticismo indígena que intenta lograr la serie, sin perder de vista precisamente su experiencia y entendimiento de la labor actoral. Pero, precisamente son los propios indígenas los que permiten un acercamiento más profundo a sus propios conocimientos.

A propósito de esto, Juana del Río cuenta que «esta es una serie que uno tiene que asumir o no. Porque toca temas que no son cotidianos. Tú lees el guion y son temas místicos, de fantasía y de magia. Entonces, o tú asumes o no».

«Uno de mis mayores temores sí era enfrentarme a actores no profesionales porque no sabía muy bien cómo era el proceso de construir una escena, el proceso de ensayar una escena. Además porque uno tiene que llegar con indígenas con un respeto. Yo en mi vida soy absolutamente vulgar. Yo entiendo que estoy entrando a un lugar que no me pertenece, entonces no puedo llegar de repente con todo lo que traigo porque puede resultar ofensivo o puede caer mal», cuenta la actriz.

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«Entonces, trataba de llegar lo más limpia posible de todo y también descubrí en el proceso que hay que dejarse llevar por ellos y lo disfruté profundamente, porque, si hay algo que tienen todos los actores de esta serie es que lo halan a uno, hay una cosa que hala desde adentro, que yo creo que es bastante difícil de lograr, y eso era a lo que le tenía más miedo y resultó estando muy bien», añade.

«Sí, es una combinación muy buena la que lograron todas las personas que conforman la serie. Haber tenido esa idea de conjugar ese talento fue muy bien porque hay una verdad increíble, que es lo que trae a la escena un actor no profesional, que pertenece a un entorno, al cual nosotros, como blancos o como actores profesionales o como occidentales, estamos llegando a invadir y a habitar», agrega Marcela Mar a la intervención de Del Río.

«Ese diálogo que se genera con ellos es muy bonito porque ellos traen esa verdad, pero creo que también el trabajo de los actores profesionales trae una verdad y una profundidad que da la academia, que da el trabajo que hacemos, que es repetido, que es continuo y al cual estamos sometidas permanentemente, porque el trabajo de un actor profesionales es trabajar con diferentes directores y entender su lenguaje, adaptarse a él y ser instrumento para contar una historia», puntualiza Mar.

«Uno llega con mucho miedo, con mucha prevención, cubierto con repelente, con sombrero, con termo y al mes uno está en shorts y en chancla caminando por la selva porque pierde ese montón de cosas que le da la ciudad, que son unas muy pesadas y difíciles de quitar y, cuando uno las quita, ya no puede volver», agrega finalmente Del Río.

El acercamiento a lo indígena desde lo ritual

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Ese acercamiento y respeto a las creencias indígenas también requieren acercarse a sus rituales y aprender de ellos, para comprender mejor sus creencias y estar más unidas al misticismo y la magia que quiere contar y mostrar ‘Frontera salvaje’ desde sus personajes. Al fin y al cabo esta es una serie con un tinte espiritual, del que los personajes debían estar empapados. De hecho, en muchas escenas asistimos, como espectadores, a algunos de esos rituales.

Ellas nos cuentan algunos de los rituales que hicieron o de los que hicieron parte, tanto como parte de la actuación, la narración o de la construcción de los personajes, sino como una reconciliación con la energía espiritual que querían retratar en la serie, no solo en lo referente a lo indígena, sino también a lo católico, que también se toca en ‘Frontera verde’.

Sobre esto, Marcela Mar cuenta que, para su personaje, realizó un ritual porque estaban grabando en «un lugar sagrado, una iglesia de verdad. Estábamos jugando con temas místicos, con creencias muy potentes, muy poderosas. Entonces quería pedirle permiso en primer lugar a Dios, que es mi ser superior, y a una iconografía de seres de luz con estas mujeres, en esa energía tan fuerte que se movía ahí».

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Este primer relato lleva a que las otras actrices recuerden anécdotas de la grabación de la serie, que también da cuenta del inmenso componente espiritual que encierra ‘Frontera verde’. Por ejemplo Ángela Cano narra: «En una escena yo estaba encerrada con otros indígenas en la maloka y había varios abuelos. Entonces, llegó el director y dijo ‘ustedes van a sentir que están acá y los van a matar ¿qué estarían haciendo?’ y ellos respondieron ‘cantando, pidiéndole a nuestros espíritus ancestrales’, eso me pareció hermoso. La abuela empezó a cantar, y esos cantos son como lamentos, como llantos. Luego cortaron y ella siguió llorando y contó que: ‘es que mis ancestros sí estuvieron encerrados y a mis ancestros sí los mataron».

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Luego, Juana de Río recuerda que en un momento de la serie hay un entierro de alguien y una de las mujeres de la comunidad comenzó a hacer un canto fúnebre «y se puso muy mal. Yo estaba al lado, la estaba viendo y me empecé a preocupar porque en serio la vi muy mal y ese era su último día de rodaje. Entonces, nos contó: ‘es que a mi hermana la mataron y yo no la pude enterrar, nunca le pude cantar y aquí estoy cantándole'».

«El concepto que ellos tienen del bien y del mal es diferente. No es como uno lo ve, que separa el bien del mal, como ese pensamiento binario, sino que ellos se permiten devenir en presentes distintos, como ese conocimiento que tienen ellos de los rituales, que uno cree que tiene que ir a buscar el ritual, pero es que el ritual está dentro de ti. Uno cree que tiene que tener un taita para que le dirija cómo le vas a pedir permiso a la selva y, si te pones a ver, la magia también es algo que nosotros llevamos adentro y es un poder mental. Para mí todos los días en la serie eran como un ritual, todos manejaban un ritual para algo», puntualiza Ángela Cano.

Y, aunque ellas nos contaron más anécdotas que nos hacen saber que la selva amazónica está llena de magia y mística, muchas de las cuales se pueden ver en ‘Frontera verde’, que está disponible en Netflix y con la que, además, nos podemos acercar y conectar, en cierta medida, con la selva, ya este artículo se ha alargado demasiado, así que es hora de darle punto final y despedirnos (buena suerte y hasta luego).

Imágenes: Netflix.

Fernando Mejía

Fernando Mejía

Quise ser músico, cineasta, astronauta, científico y poeta, cuando supe que solo me alcanzaba para la última, me hice periodista en el Externado para al menos escribir de todo eso y no defraudar al niño que fui.

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