Tecnotelepatía: un dispositivo que lee la mente

Investigadores del MIT desarrollaron un dispositivo que puede convertir en acciones ‘los pensamientos’ del usuario. De acuerdo con el portal de MIT News, los seres humanos hacemos verbalizaciones internas -es decir no habladas- que son indetectables.

El dispositivo lleva el nombre de AlterEgo. Se trata de un wearable, una especie de audífono con electrodos, que recoge las señales neuromusculares de la mandíbula y de la cara con una máquina de aprendizaje. Esta utiliza inteligencia artificial para reconocer estas señales como palabras específicas.

Según sus creadores, la idea era crear un sistema que les permitiera a las personas conversar de manera silenciosa con otros dispositivos y darles órdenes sin tener que hablar o moverse.  

Además de reconocer las señales que no son dichas en voz alta, el dispositivo tiene integrados unos audífonos especiales que transmiten la información al oído interno, mediante la vibración de los huesos de la cara. La idea es que el dispositivo pueda interactuar con el usuario y viceversa sin afectar la cotidianidad de la persona que lo está usando.

Por ejemplo, los audífonos no obstruyen el canal auditivo.  De esta manera, el usuario no tiene que interrumpir sus conversaciones o perder la capacidad de escuchar lo que sucede alrededor de él mientras usa el AlterEgo. «La idea era crear un dispositivo que fuera más allá. Que fusionara al humano y la máquina y que se sintiera como una extensión de nuestro sistema cognitivo», afirmó Arnav Kapur, uno de sus creadores.

En el prototipo inicial, el dispositivo se envuelve alrededor del cuello como un teléfono. También tiene un brazo tipo tentáculo toca siete partes diferentes de la cara. Estas incluían ambos lados de la boca y a lo largo de la mandíbula.

 Señas invisibles para el dispositivo que lee la mente

Dispositivo que lee la mente

Para el desarrollo del AlterEgo, sus desarrolladores tuvieron que estudiar cuales eran los músculos faciales que más conexión tenían con las señales neuromusculares. Para esto, les pidieron a diferentes sujetos que dieran órdenes fijas varias veces. Ellos tenían 16 electrodos en diferentes partes de la cara para reconocer los músculos implicados.

De eso 16 electrodos, 7 demostraron mostraron constante actividad al producirse este tipo de señales no verbales. Sin embargo, en experimentos posteriores los investigadores encontraron que podían reducir los electrodos activos a 4. Con esta cantidad se obtiene la misma respuesta que con 7 electrodos. Esto les permitió desarrollar un dispositivo más estético.

AlterEgo puede ser personalizado para cada usuario por medio de un proceso específico.

Imagen: MIT News

Diana Arias

Diana Arias

Soy comunicadora social de la Pontificia Universidad Javeriana, con énfasis en Producción multimedia y Periodismo, y Lingüista de la Universidad Nacional. Actualmente, estoy haciendo la especialización en economía de la Javeriana.

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