Videovigilancia por Internet

FERNANDO MUÑOZ ZÚÑIGA
REDACTOR DE EL TIEMPO

¿Imagina poder ver cómo la niñera cuida a su hijo en la casa o cómo lo tratan en el jardín infantil? ¿Ver qué hacen sus empleados mientras no está en la oficina? ¿Saber quién le rayó el carro en el parqueadero? ¿Apagar las luces o cerrar las puertas de su hogar desde el PC de su oficina? Todo esto es posible con un sistema de videovigilancia IP.
Aunque muchos podrían pensar que el montaje de un sistema de monitoreo por Internet se encuentra a años luz de sus posibilidades, en realidad se trata de una solución que está al alcance de variados usuarios y presupuestos.
Con una cámara IP (se consiguen desde 135.000 pesos), conexión a Internet de banda ancha y un PC puede seguir remotamente todo lo que pasa mientras usted no está.
Por el montaje o la instalación no debe preocuparse: aunque si está familiarizado con esta clase de sistemas, puede arriesgarse e intentar hacerlo por sus propios medios, lo mejor es recurrir a empresas especializadas en ofrecer este tipo de soluciones. Esas firmas le dicen cuántas y cuáles cámaras debe comprar, las instalan, las configuran y le proporcionan toda la consultoría necesaria para sacarles el mayor provecho posible.
Según Hernán Castro, gerente general de Technoimport, hay soluciones para todos los gustos y necesidades: desde las básicas (una sola cámara) hasta las más avanzadas (varias cámaras a la vez, las que unen el sistema de monitoreo a uno de alarma o las que permiten ofrecer seguimientos directamente en el teléfono celular).

Qué se necesita

Como en todo sistema de videovigilancia, lo primero que se requiere es un dispositivo que capture y transmita las imágenes. En el caso de querer hacerlo por Internet, esto se logra con una cámara IP (así las puede buscar en el mercado).
Contrario a lo que muchas personas creen, las cámaras web (aquellas usadas para videoconferencia en servicios de mensajería) no sirven para hacer monitoreos por la Red (solo transmiten imágenes entre dos usuarios conectados).
En un sistema de videovigilancia lo que hace una cámara es transmitir una imagen en forma constante por una dirección IP a la cual se puede acceder en cualquier momento y sitio geográfico a través de Internet.
Dependiendo de sus preferencias o del presupuesto del que dispone, puede utilizar cámaras tradicionales (con cables) o inalámbricas (estas suelen ser más costosas).
También puede utilizar las viejas cámaras analógicas, pero tendrá que tener unas tarjetas especiales (se llaman concentradoras) que se encargan de pasar la señal al formato digital; estas tarjetas deben ser instaladas en el PC al que va conectada la cámara.
De igual forma debe escoger entre cámaras móviles o fijas. Las primeras se recomiendan para hacer seguimiento de objetos o para áreas abiertas (en las que con un plano general se pueden reemplazar varias tomas fijas), mientras que las segundas se suelen usar para grabar personas o vehículos que ingresan por puertas o pasan por lugares fijos.
Finalmente, debe tener presente que hay cámaras cuyo software está habilitado solo para redes pequeñas (hasta cuatro equipos).
A pesar de que en este momento su necesidad puntal lo lleve a pensar que solo requiere de una o dos cámaras, prefiera las que se pueden integrar a una red más completa (hay sistemas hasta de 24 equipos), pues sus necesidades pueden variar y así se le facilitará anexar nuevos aparatos.

Direcciones fijas

Además del PC al que van conectadas las cámaras o el enrutador inalámbrico (si se decide por un sistema sin cables), necesitará de conexión de banda ancha y una dirección IP fija.
Tiene que ser fija porque a través de ella es que usted accede remotamente a la imagen que quiere observar. Por lo general, los proveedores de Internet suelen asignar esta clase de direcciones a los clientes corporativos (empresas o asociaciones) y entregan a los usuarios residenciales direcciones de IP dinámicas (estas no sirven para un sistema de monitoreo IP porque varían cada vez que el usuario se conecta a Internet).
Esto no es problema: puede pedir a su proveedor que le asigne una dirección fija (en algunos casos cobran un recargo adicional) o crear una cuenta en servicios web como Dyndns (www.dyndns.com) o No-IP (www.No-IP.com), que ofrecen dominios gratuitos para este tipo de necesidades.
Cualquier conexión de banda ancha le sirve; sin embargo, tenga presente que entre más velocidad de transmisión tenga contratada, mayor será la calidad de la red de videovigilancia que podrá montar (transmitirá imágenes de calidad superior, reducirá los saltos y tendrá más nitidez).
Lea más acerca de las redes de videovigilancia por Internet y entérese de cómo la puede montar por sus propios medios en la revista Enter 2.0 de julio del 2007, que circula esta semana.

Los costos

 – Un sistema sencillo (con una cámara configurada por usted mismo) puede costar menos de 200.000 pesos (cámara IP: 135.000 pesos y conexión de banda ancha de 300 Kbps: 50.000 pesos, en promedio).
 – Una red de cuatro cámaras contratada con empresas que le hagan la instalación y configuración de los equipos sale en 1¿000.000 de pesos aproximadamente.
 – Los sistemas más complejos (de 24 cámaras de prestaciones avanzadas) puede costar más de 5¿000.000 de pesos.

Lo que puede hacer

–         Vigilar la entrada o salida de personas de alguna instalación.
–         Monitorear las actividades de sus hijos, familiares o empleados.
–         Establecer quién pudo sacar algo que se perdió en un determinado momento.
–         Implementar un sistema de alarma y monitoreo en una edificación.
–         Hacer seguimientos y recibir alarmas en su teléfono celular.
–         Accionar aparatos eléctricos en forma remota (por ejemplo abrir una puerta, apagar luces o encender un equipo de calefacción desde Internet).

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