El Xiaomi 15T Pro deja una sensación inmediata: la cámara no trabaja sola. En cada disparo, en cada textura y en cada retrato, se nota que la calidad final depende tanto del lente como del procesador. En una sola noche de pruebas, el teléfono mostró cómo el MediaTek Dimensity 9400+ sostiene cada captura, interpreta la escena en milisegundos y convierte la luz cruda en una imagen lista para publicar. La fotografía móvil ya no es solo óptica. Es potencia, cálculo y velocidad.
El procesador que ordena la luz
El Dimensity 9400+ es uno de los chips móviles más avanzados del año. Viene con un núcleo Arm Cortex-X925 a 3,73 GHz, acompañado de tres Cortex-X4 y cuatro Cortex-A720, respaldados por 12 MB de caché L3 y 10 MB de SLC. Esta arquitectura “All Big Core” permite que el teléfono procese información visual sin frenos, interpretando detalles, movimiento y color antes de que el usuario note el disparo.
Durante las pruebas, esta potencia se notó al capturar texturas complejas. Tomamos fotos de ingredientes, frutas deshidratadas y superficies brillantes en ambientes cálidos, donde la luz rebota y confunde al sensor. El Xiaomi 15T Pro no perdió detalle: cada borde, cada capa y cada sombra se mantuvieron intactos. El procesador calculó microcontrastes, corrigió ruido y equilibró altas luces con precisión.
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El motor de cámara Imagiq 1090, integrado en el chip, también aportó en escenas rápidas. Al tomar fotos instantáneas, el obturador respondió sin retraso y el sistema mantuvo el enfoque aun cuando había movimiento alrededor. No hubo empastes, ni halos, ni texturas artificiales. Todo quedó resuelto en tiempo real gracias al respaldo del hardware.
Óptica Leica y cálculo profundo
La combinación de ópticas Leica con el poder del 9400+ reveló otro punto: los filtros no son ornamentales. Al aplicar estilos fotográficos, el teléfono no solo cambia el color; ajusta profundidad, sombras y saturación con criterios más cercanos a la edición profesional que a un efecto prefabricado. La NPU 890 del Dimensity, diseñada para IA generativa y análisis de escena, interviene sin dejar rastros digitales.
En los retratos, el comportamiento fue evidente. Probamos composiciones en una barra con luces cálidas, movimiento constante y contraste irregular. El teléfono interpretó la piel sin suavizar en exceso, mantuvo volumen natural y separó al sujeto del fondo con un bokeh limpio y sin bordes recortados. La lectura de tonos fue consistente incluso cuando la iluminación cambiaba de manera abrupta.
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Al trabajar con objetos translúcidos, como vasos con ingredientes flotando, el procesador controló reflejos difíciles y evitó la pérdida de detalle en las zonas de brillo extremo. Este tipo de imágenes suelen quemarse cuando el hardware queda corto, pero aquí el sistema distribuyó la luz de forma homogénea.
Conectividad y potencia
Aunque el foco de la noche fue la cámara, el Dimensity 9400+ suma funciones que completan la experiencia del 15T Pro. Incluye Wi-Fi 7 tribanda con velocidades de hasta 7,3 Gbps, Bluetooth 6.0 con alcance ampliado hasta 10 km en línea de visión y un módem 5G Release-17 capaz de llegar a 7 Gbps en descarga. Todo esto se traduce en transferir fotos pesadas, editar en la nube o enviar videos en cuestión de segundos.

En video, el procesador soporta captura en 8K60 y codificación en 10 bits, permitiendo que el teléfono mantenga detalle y color incluso en escenas nocturnas. La GPU Immortalis-G925 MC12 añade estabilidad y rendimiento cuando se graba en movimiento o se aplican efectos en tiempo real.
La pantalla WQHD+ a 180 Hz, impulsada por MiraVision 1090, complementa el proceso: ver las fotos en alta frecuencia permite revisar enfoque y microdetalle al instante, sin sensación de arrastre.
Después de una noche de pruebas, queda claro que el Xiaomi 15T Pro no depende solo de un buen lente. Su verdadera fuerza está en cómo el MediaTek Dimensity 9400+ interpreta cada escena y sostiene el resultado final. En este teléfono, el procesador no es un dato técnico: es la herramienta invisible que permite que una buena foto exista.











