Por qué va a extrañar Apple a Jonathan Ive, su genio creativo

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Pocos productos capturan mejor la esencia de la filosofía de una compañía que los de Apple: el iPhone, el iPad, el iPod, el iMac y el MacBook son símbolos de diseño impecable, sencillez, belleza, búsqueda de perfección… Y eso hace que muchos de sus compradores no sean clientes, sino fans de la marca. ¿Pero sabe qué más tienen en común los productos que acabo de mencionar? Al inglés Jonathan Ive, líder de diseño de la empresa, que hace unos días dejó Apple luego de 27 años.

Ive y Steve Jobs, quien murió en el 2011, eran almas gemelas. Jobs se refirió a Ive como su “compañero espiritual”, según Walter Issacson, autor de ‘Steve Jobs’, la famosa biografía del fundador de Apple. En ese libro, Issacson dice que “la mayoría de las personas en la vida de Jobs eran remplazables, pero Jony no”. Ive entendió mejor que nadie una de las premisas sobre las que Jobs construyó su compañía: “La sencillez es la máxima sofisticación”.

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Esa frase hizo parte de un aviso que Apple publicó en 1977, cuando lanzó el Apple II –el computador que inició la revolución de los PC–, y captura muy bien la filosofía de Apple. Jobs siempre buscó que sus productos fueran inmensamente sencillos y amigables, y que generaran una conexión emocional con la gente, algo que alcanzó con el primer Macintosh, que se lanzó en enero de 1984, un año y medio antes de que Jobs saliera por la puerta de atrás de la empresa que había fundado porque ya nadie se lo aguantaba.

Ive entendió mejor que nadie una de las premisas sobre las que Jobs construyó su compañía: “La sencillez es la máxima sofisticación”.

Pero Jobs volvió en 1997, luego de liderar NeXT y Pixar, y sacó adelante a una Apple que estaba prácticamente en quiebra, y que había perdido el rumbo y la mística. Cuando regresó, el jefe de diseño era Ive. El inglés había llegado a Apple en 1992, pero estaba frustrado porque Gil Amelio, el presidente de Apple, no valoraba el diseño; solo buscaba maximizar las utilidades de los productos. “Todo lo que nos pedían a los diseñadores era una maqueta del aspecto exterior del producto, y entonces los ingenieros lo fabricaban con el menor costo posible. Estuve a punto de renunciar”, le dijo Ive a Isaacson.

* Puede leer más sobre Apple en este enlace.

Cuando se conocieron, Ive y Jobs formaron la pareja que lanzó varios de los productos más exitosos de la historia empresarial, y que convirtieron a Apple en la compañía más valiosa del planeta. Isaacson dice que el principio fundamental que ellos compartían era: “El diseño no es simplemente el aspecto superficial de un producto; tiene que reflejar su esencia”. Y agrega que en la mayoría de compañías, la ingeniería tiende a determinar el diseño, mientras que para Jobs debía funcionar al contrario: el diseño determinaba cómo se fabricarían los componentes.

El libro ‘Insanely Simple’, de Ken Segall, uno de los asesores de mercadeo de Apple, dice: “Jobs miraba todo con la idea de reducirlo a su esencia, ya fuera un nuevo producto o un aviso de publicidad. Él tenía una reacción alérgica a cualquier sugerencia que pudiera agregar una capa de complejidad, como un focus group”, y por eso no los usaba. Jobs decía que su misión era crear productos que las personas ni siquiera pudieran imaginar, y no preguntarles qué querían, porque “mucha gente no sabe qué quiere hasta que se lo muestran”. Jobs solía citar esta frase del pionero de los autos Henry Ford: “Si le hubiera preguntado a la gente qué quería, me hubieran dicho que un caballo más veloz”.

Tras la muerte de Jobs, Apple siguió cosechando éxitos, pero algunos analistas se muestran preocupados ahora. Un artículo de The Wall Street Journal incluso dijo que Ive en realidad llevaba varios años lejos del día a día del diseño en Apple porque se desilusionó del énfasis del actual presidente –Tim Cook– en la parte financiera y operativa, y no en la tecnología. Cook calificó de absurdas las afirmaciones del diario estadounidense.

Ive trabajará ahora en su propia compañía de diseño, LoveFrom, y los medios dicen que Apple será su primer cliente. Ojalá esa relación prospere, porque en la filosofía de Ive está en buena medida la esencia de Apple.

Segall dice en su libro: “No estoy diciendo que la sencillez sea el único factor del éxito de Apple. Está el liderazgo, la visión, el talento, la imaginación y el trabajo duro. Pero hay un hilo que une todo: la sencillez. Es lo que motiva a Apple a crear lo que crea. Es la devoción de Apple por la sencillez lo que forma una conexión inquebrantable con sus clientes, y los lleva a ellos a evangelizar a otros. Aunque el amor de Apple por la sencillez estaba en la mente de Jobs, dice Segall, ahora está grabada profundamente en el ADN de la compañía, y sirve como una guía para sus empleados en todo el mundo”.

Esperemos que él tenga razón. Porque eso permitirá que Apple siga manteniendo la magia de sus productos ahora que pierde, al menos parcialmente, al segundo de sus grandes genios creativos.

Imágenes: iStock

Javier Méndez

Javier Méndez

A mediados de los años 80 tuve un paso fugaz por la facultad de ingeniería de sistemas de la Universidad de los Andes, pero me tomó pocos meses descubrir que escribir código era mucho menos apasionante que escribir artículos. Desde entonces pienso que la tecnología es más divertida cuando se la disfruta desde afuera que cuando se la sufre desde adentro. Y aunque mis primeros pasos en el periodismo los di en la sección deportiva de El Tiempo, era cuestión de tiempo para que aterrizara en el mundo de la tecnología. Llevo 30 años escribiendo sobre tecnología, primero en El Tiempo y ahora en ENTER.CO. Puede seguirme en X en @javiermendezz

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