¿Libertad de expresión o extorsión? El dilema de los dominios .sucks

Sucks

Si tienes unos cientos –o miles, según el caso– de dólares en el bolsillo y de verdad quieres ‘trollear’ a alguien, puedes comprarle un dominio .sucks (.apesta, en español).

O, si eres una empresa con problemas de reputación –nada inusual en estos días– y quieres evitar que te ‘trolleen’ en internet, puedes sacar unos miles de dólares de tu presupuesto de mercadeo, comprar un dominio .sucks y evitar que alguien aloje algo en él.

En uno y otro caso, Vox Populi, la empresa de registros que está a cargo de los dominios .sucks, recibirá un buen dinero. El dilema está en que, si bien usar un dominio .sucks es una forma legítima de hacer publicidad negativa en internet, algunos dicen que los altos precios siguen siendo una especie de ‘extorsión’ para quienes quieran mantener su nombre a salvo.

Los precios

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Se agita el mercado de los dominios.

Los dominios .sucks son solo uno más de los cerca de 700 dominios genéricos de nivel superior que han salido a la venta en los últimos años. En lugar de los conocidos .com o .net, estos dominios permiten registrar sitios web con ‘apellidos’ como .sex, .futbol o .legal. Gerardo Aristizábal, gerente de Mi.com.co –el registrador oficial del dominio .co–, explicó a ENTER.CO que estos dominios salieron a la venta para beneficiar «a quienes creen que ya no hay buenos dominios disponibles bajo la extensión .com y a quienes creen que hay una gran necesidad de reducir la huella que tiene .com sobre internet«.

Pero todo se complica cuando vemos el esquema de precios del dominio .sucks. Si eres un usuario que quiere echarle ‘agua sucia’ a alguien más, puedes pagar 9,95 dólares al año por el dominio, y enlazarlo a un foro llamado everything.sucks. Pero si quieres que redirija a una página cualquiera, el precio anual es de 250 dólares. En cambio, las empresas deben pagar 2.500 dólares cada año por los dominios, y eso si se deciden antes del 30 de marzo, la fecha en la que culminan los registros previos. Después de esa fecha, el precio se multiplica por 10 y llega a los 25.000 dólares.

La diferencia de precios entre los usuarios ‘de a pie’ y las empresas ha sido interpretada de varias maneras. Mientras que para Aristizábal esta «permitirá al público general, no a las empresas, un espacio donde se fomenta la crítica, la queja, y la libre expresión«, algunos empresarios estadounidenses la han criticado agriamente y la han calificado como «extorsiva» y «predatoria«, según un análisis publicado en MarkertingLand, un sitio especializado en mercadeo.

Por supuesto, VoxPopuli no cree que haya una desventaja. “Nuestra intención no es desanimar a las marcas de que registren dominios. Nuestro objetivo es que la gente y las marcas los usen. Si les pusiéramos un precio de un dólar, la gente registraría un montón de dominios y los pondría en un cajón«. le dijo a MarketingLand John Berard, consejero delegado de la empresa. Además, como señala Aristizábal, «no hay ninguna consideración [en las normas de la ICANN, la organización a cargo de los dominios de internet] para balancear el derecho a la libre expresión con los derechos marcarios«, por lo que, a su juicio, las marcas tendrían pocas posibilidades de recuperar los dominios de las manos de sus críticos en una corte, una práctica que sí pueden hacer con dominios más genéricos, como .com.

La pregunta es si las empresas se van a meter la mano al bolsillo. Las razones serían evidentes: defenderse de las críticas y, eventualmente, apropiarse del discurso en su contra antes de que aparezca en otros lugares. Además, podrían incluso usarse en campañas publicitarias novedosas.

Pero las razones para no hacerlo también serían válidas. La primera, que la diferencia de precios entre ‘tumarca.sucks’ y ‘tumarcasucks.com’ –que puede valer unos pocos dólares–, por ejemplo, es muy significativa. La segunda es que, como señala el emprendedor Rick Schwartz en MarketingLand, es posible que nadie sepa que esos dominios existen.

Con los dominios .sucks puede pasar de todo: activismo y crítica legítimos, publicidad ‘creativa’ o incluso actos de competencia desleal. Como señala Aristizábal, «de todas maneras vienen enredos y seguramente choques entre los grupos de interés que participen y registren dominios bajo la extensión«.

Imágenes: Jane0606 y GrandeDuc (vía Shutterstock).

José Luis Peñarredonda

José Luis Peñarredonda

Un día me preguntaron sobre mis intereses y no supe por dónde empezar. Decidí entonces ponerlos en orden y dibujé un diagrama de Venn para agruparlos a todos: Internet, cine, periodismo, literatura, narración, música, ciencia, fotografía, diseño, política, escritura, filosofía, creatividad... Me di cuenta de que en toda la mitad de ese diagrama, en el punto en el que todos estos círculos confluyen, está la tecnología. Eso me llevó a ENTER.CO. Estudié Periodismo y Filosofía en la U. del Rosario. PGP: http://bit.ly/1Us3JoT

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