Las dos caras de Elon Musk

Imagen: Daniel Oberhaus / Flickr

Con Elon Musk, un hombre de 50 años que tiene la mayor fortuna del planeta, no parece haber medias tintas. La gente lo odia, o lo idolatra, pero es difícil mantenerse indiferente.

Quienes lo han convertido en una figura de culto ven en Musk al sucesor de Steve Jobs, un hombre que no se conforma con logros pequeños y que quiere dejar una marca en el mundo que trascienda su tiempo. Ashlee Vance, autor de la biografía más famosa sobre Musk, lo explica así: “Lo que Musk ha desarrollado es una cosmovisión significativa, algo de lo que carecen tantos empresarios de Silicon Valley. Él es el genio poseído en la búsqueda más grandiosa que nadie haya intentado. Mientras Mark Zuckerberg quiere ayudarte a compartir fotos de bebés, Musk quiere salvar a la raza humana de la aniquilación autoimpuesta o accidental” (el libro de Vance, muy recomendado, se llama ‘Elon Musk: Tesla, SpaceX, and the Quest for a Fantastic Future’).

Ese comentario de Vance se refiere a algunas de las metas de Musk: masificar vehículos limpios para el medio ambiente, a través de su fabricante de carros eléctricos Tesla; potenciar la energía solar, a través de su firma Tesla Energy; y crear colonias humanas en Marte, a través de su compañía de cohetes SpaceX.

Estos sueños sin duda muestran un gran contraste frente a las metas de algunos emprendedores muy mediáticos de nuestro tiempo. Vance cita una frase famosa de Peter Thiel, cofundador de PayPal: “Queríamos carros voladores; en su lugar, tenemos 140 caracteres”. También cita a Jeff Hammerbacher, un antiguo ingeniero de Facebook, quien dijo: “Algunas de las mejores mentes de mi generación están pensando cómo hacer que la gente dé más clics en avisos de publicidad. Eso apesta”.

En cambio, dice Vance, Musk “se ha propuesto construir algo con el potencial de ser mucho más grandioso que cualquier cosa que hayan producido Howard Hughes o Steve Jobs. Musk ha tomado industrias como la aeroespacial y la automotriz, con las que Estados Unidos parecía haberse dado por vencido, y las reformuló como algo nuevo y fantástico. En el centro de esta transformación se encuentran las habilidades de Musk como creador de software y su capacidad para aplicarlas a las máquinas”.

Ahora bien, la otra cara de Musk, que a veces es tan mediática como la de sus grandes logros, es la de un tipo ególatra, inestable, sin empatía y con una ética laxa, un hombre al que antiguos socios y personas que han trabajado con él califican de “mezquino, cruel y petulante, particularmente cuando se siente frustrado o desafiado”, según la revista Time.

Esa revista, en un artículo de diciembre del 2021 en el que lo destacó como el ‘Personaje del Año’, cita al hermano de Elon, Kimbal Musk, quien dice: “Él es sabio cuando se trata de negocios, pero no tiene el don de la empatía con las personas”. Y, pese a resaltar sus grandes méritos, Time menciona que sus compañías han enfrentado denuncias de acoso sexual, malas condiciones laborales y racismo; de hecho, un juez federal ordenó a Tesla pagar 137 millones de dólares a un empleado negro que acusó a esa compañía de ignorar el abuso racial. Musk tiene fama de maltratar a sus empleados y presionarlos a niveles fuera de lo normal (en una ocasión regañó a un empleado de Tesla que no fue a un evento porque estaba asistiendo al nacimiento de su hijo).

Time también menciona otro de los rasgos distintivos de Musk: la forma errática como maneja su cuenta de Twitter, que tiene 93 millones de seguidores, y en donde tiene una enorme influencia, que podría crecer si Musk concreta la compra de esa empresa (Musk se convirtió en abril en el principal accionista de esa red social, y luego hizo una oferta de 44 mil millones de dólares para comprar la totalidad de Twitter, pero sigue sin concretarse e incluso parece que se está enredando).

Musk ha usado su cuenta de Twitter para dar información falsa sobre Tesla (perdió una demanda por eso y fue obligado a dejar la junta directiva de Tesla durante 3 años y a pagar 20 millones de dólares), para minimizar los peligros del covid-19 en el momento más crítico de la pandemia, para manipular el mercado de criptomonedas, para matonear a empresarios que lo critican (como Bill Gates) y sus chistes a veces son tan infantiles que cuesta trabajo creer que sean de un hombre conocido por su enorme inteligencia. “Últimamente, a Elon Musk también le gusta twittear en vivo sus defecadas”, dice Time.

Imagen: Daniel Oberhaus / Flickr

Por todo esto, desde que Musk anunció su intención de comprar Twitter, algunos analistas se preguntan si eso no le dará demasiado poder. Porque él ya es el hombre más rico que ha existido en la historia (su fortuna es de 265 mil millones de dólares, casi el PIB de Colombia en el 2020), pero con Twitter en el bolsillo tendría un nivel de influencia sobre el que no habrá control. Un ejemplo: ya anunció que lo primero que hará si compra Twitter es devolverle su cuenta a Donald Trump, el hombre tóxico y mentiroso que podría regresar a la presidencia del país más poderoso del mundo en dos años.

Farhad Manjoo, el principal columnista de tecnología de The New York Times, dice que “algunas de las prácticas de negocios de Musk son repugnantes”, y sintetiza así la dualidad de este hombre: “Elon Musk es difícil de amar. Es difícil que a uno le guste. En su camino para convertirse en la persona más rica del mundo, Musk ha emitido tantas toneladas métricas de puerilidad autoindulgente que podría haber violado los Acuerdos de París”. Sin embargo, el propio Manjoo reconoce a continuación: “Pero uno no necesita encontrar a Musk personal o políticamente atractivo para apreciar que sus contribuciones a la humanidad podrían terminar siendo profundas”.

Time, por su parte, dice: “Es fácil presentar a Musk como un supervillano arrogante”, que juega con cohetes, “pero él es un magnate de la manufactura, que mueve metal, no bytes. Sus cohetes, construidos desde cero con una visión autodidacta que rompió los moldes, han ahorrado miles de millones de dólares a los contribuyentes, han revitalizado los sueños espaciales de Estados Unidos y están lanzando satélites para ampliar el acceso a Internet en todo el mundo. Y si Tesla cumple sus promesas, tiene el potencial de dar un gran golpe contra el calentamiento global. Este hombre de un futuro en donde la tecnología hace que todo sea posible es un regreso a nuestro glorioso pasado industrial, antes de que Estados Unidos se estancara y empezara a producir solo reglas, restricciones, límites, obstáculos y Facebook”.

Todo esto muestra la gran dualidad que hay en este hombre, algo que hace su vida todavía más interesante. Y como es claro que cada vez escucharemos hablar más de Elon Musk, la revista ENTER de mayo le dedicó su artículo central a escudriñar los orígenes de Musk y a explicar cómo llegó tan lejos y cuál es su visión del mundo. Esa nota cuenta su vida, desde su infancia infeliz y marcada por el abuso en Suráfrica, hasta los momentos que fueron determinantes para convertir a Tesla y SpaceX en dos de las empresas más admiradas de nuestros días.

Portada ENTER 272

Otros artículos de la edición 272 de ENTER le explican cuáles son las señales de que hay malware en su celular Android (y qué hacer al respecto), cuáles son los costos reales de un ataque de malware y por qué el digital mindset es clave para la creación de valor en las empresas. También analizamos cinco grandes videojuegos de culto que se quedaron como exclusivos de los sistemas en los que salieron, y le damos una mirada a un informe de HypeAuditor que revela que los microinfluencers son quienes dominan en Instagram (aquellos influenciadores que tienen entre 5.000 y 20.000 seguidores).

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Javier Méndez

Javier Méndez

A mediados de los años 80 tuve un paso fugaz por la facultad de ingeniería de sistemas de la Universidad de los Andes, pero me tomó pocos meses descubrir que escribir código era mucho menos apasionante que escribir artículos. Desde entonces pienso que la tecnología es más divertida cuando se la disfruta desde afuera que cuando se la sufre desde adentro. Y aunque mis primeros pasos en el periodismo los di en la sección deportiva de El Tiempo, era cuestión de tiempo para que aterrizara en el mundo de la tecnología. Llevo 30 años escribiendo sobre tecnología, primero en El Tiempo, y ahora en la revista ENTER y EmpresarioTek.co. Puede seguirme en Twitter en @javiermendezz

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