Proyecto Sunrise: cómo puedes apoyar a las empresas colombianas en esta crisis

Las crisis suelen poner a prueba la creatividad de las personas y sobretodo su capacidad para ayudar a otros. Ante la situación que está viviendo Colombia por la pandemia del Covid-19, la mayoría de establecimientos comerciales han tenido que cerrar sus puertas y enviar a sus trabajadores a los hogares sin saber si el negocio va a sobrevivir ante tanta incertidumbre.

Eso fue lo que pasó con el restaurante de la familia de Daniel Harry y Miguel Harry, Savannah Parrilla Bar, que tiene más de 15 empleados y 20 años en el mercado. ¿Cómo salvar el restaurante si tenían que cerrar por un tiempo indefinido? La misma pregunta se hacía Daniel López, quien había invertido todo su capital en un restaurante que había abierto sus puertas 2 meses atrás.

Un grupo de amigos se propuso resolver el dilema el viernes 20 de marzo: Miguel Ferrer, amigo de Daniel y Miguel Harry, y compañero de emprendimientos de Daniel López, habló con su primo Pablo Isaza sobre el problema. Todos juntos llegaron a una idea que se materializó en el Proyecto Sunrise: crearon una plataforma que ayuda a conectar a los pequeños comercios con personas que quieran ayudarlos, para que estas hagan un aporte anticipado a la empresa que puede verse retribuido en productos o servicios por el mismo valor de su donación y pueden reclamar una vez la crisis esté superada.

El sábado 21 de marzo, el grupo de amigos compartió un formulario para pedir a las empresas que quisieran ayuda que se inscribieran. Al día de hoy tienen más de 300 empresas inscritas en la plataforma y más de mil en espera. Solo han estado cuatro días al aire y ya llevan más de $18 millones de pesos recaudados en 250 aportes y 78 negocios impactados. La selección de las empresas que entran a la plataforma se hace de forma manual y el equipo pide un certificado bancario, RUT, Cámara de Comercio y un correo empresarial. Las compañías reciben directamente la transacción de dinero, sin intermediarios, pues el usuario hace una transferencia a la cuenta bancaria registrada por la empresa.

«La recompensa más grande que tenemos es poder ayudar a todos estos negocios que necesitan a sus clientes. Queremos que cuando todo esto pase, podamos seguir yendo a los restaurantes, heladerías, bares que tanto nos gustan», aseguró Pablo Isaza, uno de los creadores del proyecto, quien entiende que si los negocios no reciben un apoyo en estos momentos, no podrán sobrevivir a la crisis. «Esto es un emprendimiento social basado en la confianza y la solidaridad», agregó.

El equipo

Miguel Ferrer es economista y desarrollador de software fullstack, quien además es CEO y cofundador de Scuad.

Pablo Isaza es administrador de empresas y trabaja como coordinador comercial para La Silla Vacía.

Daniel López es economista y desarrolladro de software fullstack, además es el director de estrategia en Scuad.

Miguel Harry es ingeniero de diseño de producto y trabaja como diseñador industrial en Google. Daniel Harry, su hermano, ayuda a sus padres en el negocio familiar: un restaurante del Oriente antioqueño que se llama Savannah Parrilla Bar.

Planes a futuro

Pablo Isaza comenta que aún están trabajando para mejorar la plataforma. Por ejemplo, quieren mejorar la pasarela de pagos y automatizar algunas funciones. Por ahora, solo tienen restaurantes en la plataforma, pero han recibido solicitudes de tiendas de ropa, transportadores de alimentos, academias de baile, entre otros. Además, les gustaría que la influencia creciera en Colombia y el proyecto tuviera un impacto nacional, pues la mayoría de negocios son de Medellín y sus alrededores, aunque tienen empresas de Bogotá, Cartagena y Barranquilla también.

Pablo asegura que por ahora lo único que quieren es ayudar a salvar los negocios: «La meta que tenemos es recaudar más de 1.000 millones de pesos, sin embargo, aun con este dinero, sabemos que no podemos salvar a todos los negocios que tenemos registrados».

Imagen de Tim Mossholder en Unsplash

Yazmín Giraldo

Planeaba estudiar una ingeniería, pero decidí contar historias porque este es un país sin memoria. La pasión por la ingeniería me alcanzó para construir un carro solar mientras seguía afinando la escritura, lo que enriqueció mi formación profesional. Encontré luego que la educación en tecnología resulta ser un catalizador importante para el desarrollo de una nación, por lo que me aventuré a apoyar iniciativas de formación de programadores. Soy periodista graduada de la Universidad EAFIT y he escrito anteriormente para otros medios como Pulsosocial.

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