Evaluación: ‘Steve Jobs’

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Fassbender es un Steve Jobs muy convincente.

Se pueden contar muchas historias sobre Steve Jobs. La del hombre que cambió la tecnología de consumo y la industria del entretenimiento para siempre, la del genio vendedor, la del hombre quisquilloso al extremo que duró años escogiendo una lavadora para su familia, la del feroz negociante al que no le importaba nada diferente a sus propios deseos, etc.

Danny Boyle y Aaron Sorkin –quien ya tiene experiencia destripando superhéroes tecnológicos en ‘The Social Network’– decidieron contar varias de ellas: la del jefe intratable, la del empresario que perdió y recuperó su compañía, y la del hombre que negó por años a su hija.

‘Steve Jobs’ es una película que esperamos por años. Está basada –aunque no rigurosamente– en la biografía autorizada del cofundador de Apple, escrita por Walter Isaacson y publicada poco después de su muerte. Tuvo cambios de director, de protagonista y de productora: su realización estuvo llena de tropiezos.

Creímos que nunca la íbamos a ver, pero la película llegó a las salas latinoamericanas el 25 de diciembre, meses después de su debut en Estados Unidos. Esta es nuestra evaluación.

El ‘verdadero’ Steve Jobs

Steve Jobs
Fassbender es un Steve Jobs muy convincente.

Tras su debut, la prensa de tecnología estadounidense la destrozó. No solo por sus imprecisiones factuales –que las tiene–, sino también porque, dicen, hizo un perfil injusto del personaje . “El Steve Jobs que conocí no estaba en esa película”, escribió, por ejemplo, Walt Mossberg, veterano columnista y hoy editor ejecutivo de The Verge. En general, la comunidad de Silicon Valley respondió a la cinta en el mismo tono.

Y es cierto que la película no muestra a Jobs como una buena persona. De hecho, la historia omite los mejores momentos de su vida profesional y manipula los hechos para lograr un efecto dramático. Pero destrozar la película por eso es hacer mala crítica: no tenía por qué ser de otro modo.

La película es una obra de ficción, no un reportaje

Como todos los ‘biopics’, la película es una obra de ficción, no un reportaje. Su obligación es ser entretenida, creíble y coherente; no ser exacta ni equilibrada. Y, con ese fin, Boyle exploró las posibilidades dramáticas de ese personaje y las reinterpretó como creyó que debía hacerlo.

Steve Jobs
Jeff Daniels también hace un gran papel como John Sculley.

La interpretación de Michael Fassbender, y sobre todo, el manejo magistral del ritmo y de los diálogos, hacen que le tomemos antipatía a Jobs. Pero no podemos decir que Sorkin se conformó con perfilar un villano. La cinta también logra mostrarnos cómo esa aspereza se combinaba con su visión y su genialidad. Es más: si la cinta fuera tan poco generosa, Steve Jobs sería el mismo cabrón en toda ella, sin pulirse ni un poquito.

Todas las actuaciones están llenas de intensidad emocional, y todas ellas son creíbles. El Steve Wozniak de Seth Rogen es tal como nos imaginamos que es ‘Woz’: un genio bondadoso, campeón de las causas justas. Y Joanna Hoffman, la primera ejecutiva de mercadeo de Apple y “esposa del trabajo” de Jobs, es representada con maestría por Kate Winslet.

Las actuaciones están llenas de intensidad emocional

Además, la escenografía ayuda a que la historia tenga contenido emocional. El espectador tendrá un acceso privilegiado, tras bambalinas, al mejor espectáculo que ofrece la industria tecnológica: el lanzamiento de productos de Apple–un show que inventó Steve Jobs, a propósito–. Los momentos previos, la tensión máxima, la sensación única de estar a minutos de cambiar el mundo, la emoción de la audiencia; todo aparece ahí, y funciona para enmarcar una historia llena de drama.

Además, la película tiene una excelente banda sonora, y está llena de guiños tecnológicos: detalles que enamoran.

Demasiadas emociones

Steve Jobs
Steve Jobs y su hija Lisa: uno de los ejes de la historia.

La película esta hecha para ser entretenida y emocionante, y eso lo hace bien. Pero, aun dentro del relato que Boyle y Sorkin decidieron ensamblar, algunas cosas no funcionan bien. La cinta cuenta varias historias que son protagonizadas por Jobs, que se entrelazan y alimentan entre sí pero que son relativamente separadas. Y no todas funcionan igualmente bien.

El problema es que la forma adecuada de contar algunas de ellas no funciona muy bien para las otras. Jobs no solo era un personaje con inmensas posibilidades dramáticas; también era un hombre de negocios. Y aunque en los negocios puede haber mucho drama, las emociones no siempre explican por qué ocurren las cosas.

No todas las historias están contadas igualmente bien

La película olvida algunas de esas explicaciones no emocionales. Ciertos eventos simplemente ocurren sin que sepamos muy bien por qué, y eso hace que algunas partes de la historia tengan vacíos. La cinta es tan trepidante que no todo el mundo se va a dar cuenta. Pero, para quienes los advierten, esos baches pesarán bastante.

Además, en algunas escenas se abusa de la emotividad. En la mayor parte de la película, el drama funciona como un impulso narrativo: sirve para entender las motivaciones de los personajes. Pero en otras –más bien pocas, pero importantes– no aporta más que un decorado del que se podría prescindir.

¿Entonces?

Steve Jobs
Joana Hoffman es uno de los ejes de ‘Steve Jobs’.

Se podría acusar a ‘Steve Jobs’ de ser una película un poco manipuladora y sensiblera, pero no se puede decir que sea una mala cinta. Sus personajes, sus actuaciones y su forma de contar la historia funcionan la mayoría del tiempo, y la mayoría de decisiones que toma son acertadas.

Y aunque se puede decir que es injusta con Steve Jobs –sobre todo si lleva su nombre–, no estaba obligada a mostrar a su protagonista en un mejor cariz. Destrozarla por eso es un poco tonto, pero revela que el cofundador de Apple sigue siendo una figura que agita las emociones de muchísimas personas. La película aprovecha eso muy bien.

Tampoco es una obra maestra, sus defectos le pesan bastante. Solo es un drama bien hecho, sazonado con una buena dosis de historia de la tecnología. Si no esperas más que eso, seguro la disfrutarás.

Imágenes: Universal

José Luis Peñarredonda

José Luis Peñarredonda

Un día me preguntaron sobre mis intereses y no supe por dónde empezar. Decidí entonces ponerlos en orden y dibujé un diagrama de Venn para agruparlos a todos: Internet, cine, periodismo, literatura, narración, música, ciencia, fotografía, diseño, política, escritura, filosofía, creatividad... Me di cuenta de que en toda la mitad de ese diagrama, en el punto en el que todos estos círculos confluyen, está la tecnología. Eso me llevó a ENTER.CO. Estudié Periodismo y Filosofía en la U. del Rosario. PGP: http://bit.ly/1Us3JoT

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