Evaluación: ‘Santa Clarita Diet’ 2 temporada  

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Los zombis han dejado de estar moda. O al menos el fervor que despiertan está lejos del boom que recibieron hace cinco años cuando series como ‘The Walking Dead’ pusieron a los no muertos como el monstruo favorito de todos. Con el pasar de los años, se comenzó a sentir un desgaste con la fórmula de este subgénero del horror. Sin embargo, ‘Santa Clarita Diet’ resucitó el concepto con una atrevida (y grotesca) propuesta para la pantalla chica.

La primera temporada consiguió favoritos por varios motivos. Fue corta, entretenida y al grano. La idea de una familia que se debe adaptar a una madre zombi tenía muchas posibilidades para explotar. Netflix consiguió que esta idea se convirtiera en una joya de la comedia negra, lastimada por un episodio final que no hizo justicia a los capítulos previos.

En marzo, la segunda temporada de ‘Santa Clarita Diet’ llegó para calmar el hambre de todos aquellos que querían más. Ahora, nos complace afirmar que el segundo plato de esta delicia caníbal está mejor que nunca. El humor sigue siendo tan oscuro y entretenido como siempre. La serie carece de relleno y no se desvía repitiendo o retrasando la resolución de sus conflictos. Quizás, al final, ‘Santa Clarita Diet’ nos ha infectado, pues desde ya solo podemos pensar en seguir devorando su sangriento humor.

La trama: directo al hueso

Santa Clarita Diet

La segunda temporada de ‘Santa Clarita Diet’ comienza justo donde nos dejó. Sheila (Drew Barrymore) está encerrada en el sótano, mostrando los primeros síntomas de agresividad. Abby (Liv Hewson) y Eric (Skyler Gisondo) están preparando el suero para detener sus síntomas y Joel (Timothy Olyphant) está encerrado en un hospital después de destruir la casa del director Novak. Es a partir de este punto que el show busca nuevas formas de continuar la historia.

Su historia no se siente repetitiva o desgastada, incluso si comparte elementos que hemos visto antes.

La buena noticia es que ‘Santa Clarita Diet’ no pierde el tiempo o atrasa la resolución de los conflictos que presenta. Tampoco cae en la molesta redundancia de repetir el mismo problema hasta la saciedad, sino que busca nuevas maneras de explorar la extraña vida de esta familia. Por eso, su historia no se siente repetitiva o desgastada, incluso si comparte elementos que hemos visto antes.

Más impresionante es la forma como ‘Santa Clarita Diet’ avanza la trama en los nuevo capítulos. La serie no pierde el tiempo enredando misterios o dejando algún tipo de cliffhanger. Por el contrario, se dedica a resolver tensiones y enigmas que la primera temporada sembró. Todo esto, al tiempo que añade de manera orgánica nuevos arcos por resolver.

Risas carnívoras

Santa Clarita Diet

El humor sigue siendo una parte fundamental de lo que hace a ‘Santa Clarita Diet’ tan entretenida. Ese extraño y oscuro modo de afrontar a la familia de asesinos es lo que hace de cada evento en la vida de los Hammond el espacio de carcajadas bien merecidas. De hecho, es posible que este elemento sea más evidente y fuerte en los más recientes capítulos del show.

Una razón por la que el show no deja de ser divertido es que no soporta todas las risas en lo sangriento. También aprovecha las personalidades disfuncionales de sus protagonistas para entregar momentos honestos de humor. Ver a Joel lidiar con la locura que se ha vuelto su vida, la actitud de Abby antes la ineptitud de sus padres como asesinos o lo peculiar de cada una de las relaciones de esta familia (incluso con sus víctimas) garantiza momentos hilarantes.

De nuevo, ‘Santa Clarita Diet’ no pide disculpas o cree que algún tema es demasiado sensible para ‘zampar el diente’. Religión, política, sexualidad, ninguno de estos temas está vetado para el show. Así, consigue integrar estos elementos en su peculiar mezcla de humor, sangre y zombis.

Personajes que brillan y complementan

Santa Clarita Diet

En la primera temporada de ‘Santa Clarita Diet’ el show se lo robaron sus personajes principales. El dúo de Drew Barrymore y Timothy Olyphant vendió muy bien la idea de una amorosa pareja buscando convivir con el canibalismo y sed de sangre de Sheila. Lo mismo puede decirse de Liv Hewson cuya interpretación complementa esa idea de una familia fuera de lo normal.

 ‘Santa Clarita Diet’ no pide disculpas o cree que cualquier tema es demasiado sensible para ‘zampar el diente’.

Aunque el foco en la segunda temporada sigue en ellos, ‘Santa Clarita Diet’ permite en su segunda temporada que otros personajes tengan oportunidad de robarse el favoritismo. Incluso, integra a personas olvidadas y (a su propia manera) logra hacer que se conviertan en favoritos. También, permite conocer un poco más a esas extrañas personas de Santa Clarita y entender por qué es el lugar perfecto para que un zombi pueda vivir una vida semi-normal.

Un zombi difícil de matar

Santa Clarita Diet

La segunda temporada de ‘Santa Clarita Diet’ es, por varias razones, una versión superior de los primeros episodios. En los párrafos anteriores mencionamos algunos de los elementos que mejoran, pero el más evidente está en su final y la conclusión que el show da.

El mayor pecado de ‘Santa Clarita Diet’ antes fue un último episodio que se sintió anticlimático e incluso apresurado. La más reciente temporada del show resuelve este problema al evitar tensiones innecesarias o agregar personajes a último momento que desaparecen sin razones válidas. Sí, deja espacio para las dudas y suposiciones, pero esto sin que el espectador se sienta forzado a continuar viendo para resolver enigmas pendientes.

Es seguro que volveremos a ‘Santa Clarita Diet’. Atraídos por sus peculiares habitantes, que cada vez rayan más en lo demente e inesperado. Netflix demostró una vez más que las posibilidades con un zombi van más allá de lo que se ha contado miles de veces. Quedamos con hambre de más tripas, Drew Barrymore y la familia más disfuncional de California.

Imágenes: Netflix

Jeffrey Ramos González

Jeffrey Ramos González

Mi papá quería que fuera abogado o futbolista. Pero en vez de estudiar o salir a la cancha, me quedé en la casa viendo 'Dragon Ball Z', jugando 'Crash Bandicoot' y leyendo 'Harry Potter'. Así que ahora que toca ganarse la 'papita' me dedico a escribir de lo que sé y me gusta. Soy periodista graduado de la Javeriana, escritor de ficción. He publicado en El Tiempo, Mallpocket, entre otras revistas.

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