Evaluación: Huawei Mate S

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Solo tres meses después del lanzamiento del Huawei P8 –un smartphone muy bueno con un precio insuperable–, Huawei presentó en Colombia el Mate S. Y a pesar de que son equipos relativamente parecidos, encarnan propuestas muy diferentes.

La estrategia del Huawei P8 es la de competir con especificaciones competentes, un precio muy atractivo y algunos elementos premium. Dicho sea de paso: ese era el libreto usual de los lanzamientos de la compañía. Pero el Mate S cambia todo eso.

Con el, Huawei revela unas ambiciones que le desconocíamos. La empresa dice que el Mate S “reinventa la tecnología táctil”. Pero en realidad, lo que quiere Huawei con el Mate S es reinventar su marca. Sus ejecutivos afirman que lo que buscan con él es posicionarse en el segmento más alto del mercado; “hacer que nos reconozcan como una marca premium”, como me dijo uno de ellos en el lanzamiento del equipo.

Traducción: Huawei quiere alejar esa imagen que tiene de ser una marca de gama media con aspiraciones. Ya no solo quiere venderte el equipo que puedes comprar, sino el que quieres comprar. Su nuevo juego es competir de tú a tú con los Apple y HTC del mundo móvil. Ya es el rey entre quienes hacen valer cada centavo; y ahora busca conquistar los impulsos de quienes pueden permitirse gastar millones porque el corazón se los pide.

Huawei quiere venderte el equipo que quieres comprar

El Huawei Mate S es su primer paso en ese nuevo camino. Sus argumentos son, por un lado, un diseño exterior fino y elegante, que no escatima ni en forma ni en materiales y se aleja de los excesos que han mantenido a la mayoría de marcas chinas lejos de los mercados de lujo. Por otro lado, un cúmulo de funciones nuevas que suenan impresionantes y novedosas, con las que Huawei espera convencer a los usuarios exigentes. Y, finalmente, un gran volumen de mercadeo que encienda los deseos de los consumidores: el equipo vale dos millones de pesos.

Pero, ¿es el Huawei Mate S un equipo convincente? ¿Logra un balance adecuado? ¿Tiene lo suficiente para llegar a las elevadas metas a las que le apunta? Lo probamos por unos días, cortesía de la subsidiaria de Huawei en Colombia. Este es nuestro veredicto.

Un diseño maravilloso

Huawei Mate S
Las líneas son tremendas.

Por fuera, este es el smartphone mejor diseñado que ha lanzado Huawei en su historia. Y de hecho, es uno de los teléfonos mejor construidos que he visto. Su fabricación y diseño industrial tienen muchísimas virtudes y muy pocos defectos.

El equipo es todo lo que un buen smartphone debe ser. Macizo, pero liviano. Amplio, pero cómodo. Imponente, pero elegante. Discreto, pero inspirado. Está totalmente construido en aluminio y cristal. Su forma, con una curva trasera, hace que su peso se distribuya muy bien en la mano. Sus bordes fueron adelgazados a poco más de 2 mm en su parte más fina, lo que disminuye su impacto y hace que se pueda sostener mucho tiempo sin que sea un molestia.

El usuario no siente el tamaño del equipo

Además, está lleno de detalles que le dan esa sensación ‘premium’ que tanto persiguen los fabricantes. Sus bordes están limados y se sienten muy bien al tacto. La parte en la que el cristal se ensambla en el aluminio es suave y fina, y su textura está en el punto justo: ofrece un muy buen agarre, pero es lisa y gentil con las manos.

Huawei Mate S
Detalles, detalles…

El resultado de todo esto es que el usuario no siente que está frente a una pantalla de 5,5 pulgadas. Si se compara con otros equipos de ese tamaño, la mano lo percibe como un equipo mucho más pequeño, lo que le suma mucho a la experiencia cotidiana de utilizarlo. Además, la curva trasera aumenta el grosor del equipo –el efecto que suele tener en otros modelos–, lo que le ayuda a todo el conjunto.

Solo hay un detalle que mancha el diseño: su botón de apagado está muy mal ubicado. Normalmente, debería estar arriba del de volumen, de modo que se minimice el riesgo de activarlo involuntariamente cuando se está usando el dispositivo. Pero en este equipo está en la mitad, y a veces lo presioné cuando no quería hacerlo –sobre todo si estaba en un vehículo en movimiento–. Es un asunto un poco frustrante, que de todos modos no opaca el tremendo logro de diseño que representa el exterior del Huawei Mate S.

Rendimiento: lejos de la punta

Huawei Mate S
Uno más.

Si bien Huawei no escatimó en el diseño exterior del Mate S, sus entrañas y su funcionamiento están lejos de ser revolucionarios. La compañía nunca le ha apuntado a tener los smartphones más poderosos del lote: con que sean suficientemente competentes como para hacerlo todo bien es suficiente.

Y ese es un buen precepto cuando lo que se quiere es armar un equipo que le convenga al bolsillo. Los componentes más poderosos suelen ser los más costosos, y es un movimiento inteligente bajar el rendimiento solo un poco –al punto de que la mayoría de los usuarios no notarán la diferencia– si consigues un precio final significativamente menor. Huawei se conoce ese juego de memoria y a él le debe buena parte de su éxito.

Hace falta un poco más de poder

Pero si este equipo quiere competir en la punta del lote, el hecho de que sus especificaciones no sean de punta sí es un poco desconcertante. Sí, en el Mate S vas a poder hacerlo todo bien y rápido, desde responder correos hasta jugar o ver películas: lo de siempre. Pero sí hay algunos juegos muy exigentes en los que la diferencia sí se nota un poco con respecto a otros ‘flagships’: las gráficas van un poco más despacio, o las texturas no se muestran con la misma fluidez.

Aunque no es un asunto mayor, sí golpea un poco la experiencia de uso. Los ‘benchmarks’ confirman esta percepción: el Mate S está lejos de los equipos punteros.

Huawei Mate S
El Mate S en Antutu (i) y Geekbench (d).

Algo similar ocurre con la pantalla. Los equipos de Samsung o LG, por ejemplo, tienen paneles que impresionan. El Huawei Mate S tiene un ‘display’ que hace la tarea, pero no más. Algunos fabricantes creen que tener pantallas con resoluciones por encima de Full HD (1.920 por 1.280) es un gasto de batería que no se justifica, pero las diferencias sí son apreciables en luminosidad, balance de blancos y expresividad.

Con respecto a la batería, el asunto es más grave. La pila es mediocre y paga todo el precio del diseño esbelto del equipo. En un día agitado está pidiendo recarga a las 4 de la tarde –luego de desconectarla a las 6 de la mañana–, y en un fin de semana tranquilo, a las 8 de la noche comienza a pedir energía. Esto es un poco decepcionante si se tiene en cuenta que el Mate 7 tenía una batería excepcional, que aun hoy no ha sido superada por ningún otro teléfono.

La pila es la gran sacrificada por el diseño esbelto del equipo

Huawei intenta paliar esto incluyendo un cargador rápido en la caja del Mate S, que consigue llenar la pila en dos horas y puede dar un volumen razonable de energía en unos pocos minutos. Pero una pila que se carga pronto solo es un problema que se soluciona más fácilmente: una pila que dura mucho es un problema menos.

Huawei Mate S
La cámara cumple.

Hay detalles que están bien: el lector de huellas es muy rápido y normalmente funciona a la primera –pero no siempre–. Los gestos con nudillos son interesantes y pueden ser útiles –sobre todo el de grabar la pantalla en video–, pero no se “reinventan” la experiencia táctil: no es que vayas a hacer todas tus tareas cotidianas de una manera diferente.

El ‘skin’ de Android, Emotion UI, 3.0, es el mismo que vimos en el P8. Tiene los mismos aciertos y los mismos defectos: cuenta con apps útiles, y la ausencia del cajón de aplicaciones tiene sentido –aunque otros evaluadores diferirían–, pero su aspecto es demasiado agresivos y tiene algunas cosas que no funcionan bien (en la evaluación del P8 exploro esto más a fondo, si quieren leer). De nuevo, eso es tolerable en ese modelo, pero en un equipo que vale 50% más es mucho más molesto.

Los gestos con nudillos están bien, pero no son revolucionarios

La cámara tiene algunos detalles interesantes: cuenta con modo manual, que debuta en Huawei pero es estándar en la gama alta, y tiene una configuración bien implementada de HDR que le ayuda a compensar las fotos cuando hay mucho contraste de luz. Pero es un poco lenta, y con poca luz no funciona del todo bien. Aquí pueden ver algunas imágenes:

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¿Y entonces? (lee esto si no tienes tiempo para leer 1.500 palabras)

Este es el equipo más aspiracional de Huawei en su historia. Con él, la empresa hace un ‘statement’: ‘no solo somos una empresa que compite en precio y que hace sacrificios inteligentes para vender bien’. Y el aspecto exterior del Mate S deja claro que el nuevo Huawei ya no transa. Este es, quizás con el Samsung Galaxy Note 5, el smartphone mejor diseñado de 2015.

Pero eso, por sí mismo, no justifica el sobreprecio. Un examen profundo deja claro que el Mate S no es tan bueno por dentro como lo es por fuera. Sus músculos, su cámara, su pantalla y sus posibilidades son competentes –salvo la batería, que es un desastre– e incluso atractivos, pero no están en el mismo nivel de la gama más alta.

Vestirse de seda no es suficiente

Si la intención de Huawei con este equipo no fuera graduarse como un fabricante de punta, y si no fuera uno de los smartphones más caros del mercado, tendríamos que decir que estos pequeños sacrificios se recompensan con creces con un buen precio. Pero esta clase de detalles dejan claro que el Mate S aún no está en la cabeza del lote.

Huawei Mate S
El veredicto

Va a llegar allá, seguro. Con el Nexus 6P, Huawei mostró que puede lanzar buenos smartphones de forma consistente, y que puede abrirse paso en la competencia por la calidad igual que lo hizo en la de las ventas. Ningún fabricante ha mejorado tanto en tan poco tiempo, y todo indica que seguirá haciéndolo.

Pero este intento se queda corto. El balance entre sus elementos no es el mejor, y al final, queda debiendo un poco. Si Huawei quiere un equipo que de verdad esté en la punta del lote, tiene que trabajar más. Vestirse de seda no es suficiente.

Imágenes: ENTER.CO.

José Luis Peñarredonda

José Luis Peñarredonda

Un día me preguntaron sobre mis intereses y no supe por dónde empezar. Decidí entonces ponerlos en orden y dibujé un diagrama de Venn para agruparlos a todos: Internet, cine, periodismo, literatura, narración, música, ciencia, fotografía, diseño, política, escritura, filosofía, creatividad... Me di cuenta de que en toda la mitad de ese diagrama, en el punto en el que todos estos círculos confluyen, está la tecnología. Eso me llevó a ENTER.CO. Estudié Periodismo y Filosofía en la U. del Rosario. PGP: http://bit.ly/1Us3JoT

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