Evaluación: Grand Theft Auto V

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Bienvenidos a Los Santos.

Hoy no es un misterio para nadie en qué consiste Grand Theft Auto. Por un lado, un mundo abierto a la disposición de un personaje. Y por otro lado, crimen. Mucho crimen, en todos sus colores, olores y sabores. La quinta entrega de la serie es una parodia de la vida en una de las ciudades más importantes del mundo, Los Santos (¿o debería decir Los Ángeles?), que reaparece en la serie. Pero más allá de eso, es la clara demostración de lo lejos que está llegando Rockstar con su título estrella: mucho más lejos de lo que su competencia o ella misma había intentado lograr.

El realismo de GTA es su virtud y talón de Aquiles. Es el motivo por el cual es criticado y alabado. Algunos aplauden la capacidad que ofrece de simular casi cualquier actividad, mientras otros critican que en el juego se pueda hacer cualquier cosa ilegal sin mayores consecuencias. El juego se hace víctima de la realidad que se esfuerza por emular, pero al mismo tiempo se jacta de lograrlo como ningún otro título lo ha hecho hasta hoy.

Esto es la evaluación de Grand Theft Auto V. Un vistazo al camino que aun nos queda por descubrir en el mundo de los videojuegos y a lo que ofrece la nueva generación, que ya golpea la puerta.

Trevor, Michael, y Franklin.
Trevor, Michael, y Franklin.

Tres Tristes Tigres: Franklin, Trevor y Michael

Las tripletas macabras son famosas en la historia de la ficción. El cine y la literatura están llenas de obras que manejan un grupo de tres personajes juntos, todos para uno y uno para todos. Cuando nos enteramos que habría tres protagonistas en GTA V, nos dimos cuenta que ese sería el primer gran diferenciador con todos sus antecesores.

Todo arde.
Todo arde.

Es sorprendente la manera en la que Grand Theft Auto V se presenta al jugador. En lugar de permitirle al jugador un acceso rápido a su mundo abierto, Rockstar prefirió entrar a través de la historia. Al mismo tiempo que el juego va presentando una serie de tutoriales, el jugador vive la primera misión y conoce a Michael, el primero del trío dinámico.

Los otros dos protagonistas son Trevor, un maniaco, y Franklin, un joven de los barrios marginados de la ciudad. El primero viene del pasado de Michael, pues junto a otros dos, formaron parte de un grupo de ladrones que terminó disolviéndose años antes de los acontecimientos del juego. El segundo es un joven que apenas está iniciándose en las actividades ilegales y toma a Michael como su mentor. Los tres colisionan entre ellos como trenes descarrilados y terminan organizando crímenes y trabajando para personajes corruptos.

La parodia a la vida moderna respira a través de ellos. Michael, que funciona como el eje que rompe y crea el conflicto dentro de la historia, es un multimillonario ‘viviendo el sueño’. Tiene una mansión y toda la plata del mundo; pero una familia y vida personal disolviéndose poco a poco. Su ira y graves problemas psicológicos (que además están mal tratados por un pésimo psicólogo) están en el centro de su psiquis y lo conducen a un alcoholismo exacerbado y al crimen.

Franklin es un joven de la vida baja de Los Santos, que varias veces dice que buscó ‘otras opciones’ antes de entregarse al crimen. Representa el clásico fracaso de un soñador en la ciudad donde ‘los sueños se hacen realidad’. Aunque su aporte a la historia no es tan evidente como el de Trevor y Michael, cumple un papel intermedio muy importante. Es, en medio de lo posible, el personaje más ‘racional’ del juego; el que sabe que su vida siempre ha sido un desastre sin remedio. Por eso, en su mundo solo hay espacio para sí mismo: no le encuentra sentido en prestarle el mínimo de atención a los demás

Trevor, en cambio, es un caso mucho más difícil de describir. Se ‘roba el show’ con sus comportamientos psicóticos que rozan con el borde de lo absurdo y son muy graciosos. Es muy temperamental, muy agresivo, muy violento y no comprende para nada las consecuencias de sus acciones. Al parecer tuvo una infancia muy difícil (o eso dice a lo largo de toda la historia), y sus sueños personales también se vieron destrozados mientras vivía.

Llama la atención la importancia que este título le da a la psicología. Con el transcurrir de la trama, se hacen varias referencias a la demencia y a los centros psiquiátricos. La locura se toma la cotidianidad que Rockstar se esfuerza por imitar, la transgrede y la convierte en una historia desagradable, graciosa y violenta.

En Grand Theft Auto V todo está destinado a arder

Los tres personajes tienen en común el fracaso. Vienen de vidas en las que no conocieron mejor oportunidad que el crimen y manifiestan odio e irrespeto hacia la sociedad en todos sus comportamientos. Trevor y Franklin tienen más en común de lo que se ve en la primera impresión; los dos vienen de caminos en los que sus sueños fueron negados. Eso, más que justificar las acciones de los protagonistas, alimenta la parodia que Rockstar se propone con Los Santos: un escenario en el que todo está mal con la sociedad. Un «mundo creado para la gasolina” –como dice Trevor en una escena, mientras huele un vaso lleno del combustible–, en el que todo es llevado al extremo y destinado a arder en llamas: los sueños, los carros, los edificios. Todo.

Todo esto es tuyo Simba, en Grand Theft Auto.
Todo esto es tuyo, Simba.

Los Santos, la ciudad más allá de la ciudad

Como siempre ha sido en GTA, la historia se va desarrollando a medida que los jugadores van progresando en las misiones principales. Apenas el jugador consigue acceso libre al mundo abierto, descubre un escenario con unas gráficas excepcionales y miles de oportunidades. La ciudad de Los Santos refleja de una manera asombrosa la vida moderna. Sus ciudadanos, calles y edificios la hacen sentir como el lugar en el que está reunida gran parte de la ‘crema y nata’ de la cultura del entretenimiento. Los Santos no solo es muy real físicamente, sino también en sus comportamientos y cotidianidad.

Se puede hacer de todo.
Se puede hacer de todo.

Aparte de eso, lo que mejor logra Grand Theft Auto V es balancear la historia de los tres personajes con el desarrollo del mundo abierto y sus numerosas e irresistibles ‘tentaciones’. A pesar de que el libreto principal va contando tres historias independientes y que el jugador puede avanzar –o irse por las ramas– como lo desee, la narrativa del juego está tan bien diseñada que la historia principal no pierde atractivo a pesar de lo bien logrado que está el entorno.

Es muy fácil que en un juego con el mundo abierto el jugador deje de avanzar en la historia principal por dedicarse a hacer todo lo extra, o que no explore nada por pasar la historia. GTA V mantiene enganchado al jugador lo suficiente para que se amarre a los sucesos y haga las misiones, pero no deje de desear explorar lo que tiene alrededor. Eso lo logra haciendo a Los Santos atractiva, una ciudad que uno quiere conocer y explorar en todos sus rincones; y al mismo tiempo haciendo que sus tres personajes sean tan grandes y bien hechos como el escenario donde viven.

Lo único es que para llegar a utilizar a Trevor hay que invertir un buen tiempo, lo cual es un poco frustrante teniendo en cuenta el ‘hype’ que se le hizo al personaje en los tráileres. Pero, créanme, la espera lo vale.

Una de las nuevas características del juego que más aplaudo es el nuevo mapa. En realidad este maneja el mismo mecanismo que el anterior, el jugador puede usar el GPS para guiarse y puede ver claramente a dónde quiere ir. Lo nuevo es la perspectiva: cuando el jugador elige el punto al que quiere ir el mapa se acomoda de manera que facilita al jugador ver a dónde se dirige. Es un cambio sutil, pero  facilita la vida.

Todo lo que se puede hacer en Los Santos está sorprendentemente bien hecho. Los partidos de tenis, de golf, de dardos, las carreras, ir a cine, a un bar de striptease, hacer yoga y todo lo demás (son demasiadas cosas) es muy entretenido. La verdad quedé sorprendido con lo bien diseñados que están los deportes. Cumplen muy bien su cometido de ser actividades adicionales, no se roban el protagonismo pero tampoco son desechables. Agrandan la experiencia de la manera que debe ser, pues uno no juega como un deportista sino como un un mafioso al que le gusta distraerse con otro tipo de actividades, y así es como se sienten.

El desarrollo de las habilidades de los personajes también se presta para ‘matar el tiempo’ en el juego y explorar la ciudad. El jugador puede hacer a su personaje más fuerte o con mejor resistencia física casi que de la manera en la que se le ocurra. La fuerza, por ejemplo, se puede desarrollar agarrando a puñetazos un camión o armando peleas en los barrios.

Mejorar las habilidades permite utilizarlas en las misiones más a menudo. Por ejemplo, si usted desarrolla mucho su fuerza puede usarla para pegar más duro, o la stamina le ayuda a correr por más tiempo o durar más en la bicicleta.

Los Santos es mucho más que solo una ciudad. Es toda una sociedad, con sus propias prácticas y costumbres

Además de todo eso, también pueden comprar carros, tatuarse y vestirse como desee. En términos generales, todo lo que ya se podía hacer en GTA antes sigue, y se han agregado actividades nuevas muy interesantes.

Todo eso, y la parodia de varias empresas e instituciones gubernamentales, hacen el juego demasiado grande. Se siente que Grand Theft Auto V acaparó una gran porción de nuestras vidas con esta simulación: la tecnología, las redes sociales, las aplicaciones y los videojuegos. Los Santos es mucho más que solo una ciudad. Es toda una sociedad, con sus propias prácticas y costumbres. Rockstar quiere que el jugador nunca la abandone, y nunca un juego lo había logrado de esa manera.

El bueno, el malo y el feo.
El bueno, el malo y el feo.

Jugabilidad: el bueno, el malo y el feo  

Una vez el jugador tiene acceso a los tres personajes descubre al máximo el potencial de jugabilidad. Los tres mosqueteros colaboran entre ellos en las misiones, y cada uno tiene su rol y su habilidad especial que se activa presionando ambos joysticks al mismo tiempo. Por ejemplo, Franklin es muy bueno manejando y su especialidad es bajarle la velocidad al tiempo mientras conduce, lo que lo hace muy útil para las misiones en las que hay que escapar de la policía o perseguir a alguien con un automóvil.

La manera en la que el jugador puede elegir el personaje que quiere usar durante o por fuera de una misión es muy atractiva. Si en medio de una balacera prefiere usar a Franklin como un francotirador y quedarse atrás cuidando la espalda, puede hacerlo sin problema. El cambio no es demorado y es fácil de hacer, solo se debe presionar la flecha hacia abajo y elegir el personaje con el stick de la derecha.

Hay momentos en los que el juego le exige o le impide utilizar a alguno de los tres, pero no se pierden las oportunidades de ser libre en la decisión. Cuando el jugador no está preocupado por avanzar en la historia principal también puede cambiar de protagonista en cualquier momento y encontrárselo haciendo cualquier cosa: leyendo el mail, fumando, saliendo de un bar de striptease, etc. Eso hace sentir los personajes muy reales, como si estuvieran vivos cuando el jugador no lo está utilizando.

Con solo un clic se cambia de personaje.
Con solo un clic se cambia de personaje.

En cuanto a la acción dentro de las misiones hay cambios sutiles, unos buenos y otros no tanto. La mira sufrió una modificación trascendental:  se mueve cuando el personaje apunta estando oculto y luego se muestra. Esto impide a los personajes planear su tiro antes de mostrarse o calcular rápido este movimiento, lo que antes no pasaba en Grand Theft Auto IV.

La manera de conducir cambió para bien. Andar en moto y en carro es mucho más sencillo y preciso, aunque la dificultad varía de acuerdo al personaje que maneje (Franklin es demasiado hábil en ello). Cuando uno le mete plata a un carro para mejorarle el motor o los frenos –por ejemplo– el cambio se siente mucho, lo que agrega mucho la experiencia.

Como ya sabemos, Grand Theft Auto ofrece misiones que van desde ir de un punto X a un punto Y hasta robar grandes bancos, balaceras con narcotraficantes y ese tipo de cosas. El V conserva ese espíritu de variedad y agrega un par de nuevas ‘aventuras’. Hay una misión en específico que es muy molesta y roza con los bordes de la moralidad en el título. Por ahorrarme los ‘spoilers’ no la voy a describir; solo les digo que es muy fuerte y puede resultar incómoda para algunos jugadores.

Por otra parte, existen un par de misiones muy bien hechas: grandes robos que deben ser planeados con cuidado. Es la primera vez en la que Grand Theft Auto propone ese tipo de acción, en la que el jugador debe planear y decidir de qué manera quiere jugar. Se puede elegir si conseguir el objetivo sigilosamente o sin ser detectado, o ‘a punta de plomo’ matando a quien se encuentre en el camino. Además de eso, cada vez que termina una misión el juego le pone un puntaje de acuerdo a su desempeño; y el jugador puede repetirlas cuantas veces lo desee para sacar el mejor puntaje en todas.

Un nuevo tipo de misiones.
Un nuevo tipo de misiones.

Las misiones extra son uno de los puntos grises del juego. Salvo un par que incluyen ‘easter eggs’, la mayoría son un poco engorrosas, y la recompensa que se recibe por lograrlas es demasiado pequeña como para que valgan la pena. Es bueno que el jugador tenga la opción de decidir lo que quiere hacer, porque estoy seguro que habrá a quienes no les interese seguir el contenido adicional.

El dinero en GTA V es escaso. Si el jugador quiere hacer los robos sin errores debe contratar un buen personal, y eso cuesta. Claro, en la ciudad de las oportunidades hay demasiadas opciones para gastar el dinero: carros, propiedades, etc., pero la recomendación es que sean cuidadosos con sus inversiones. Al comprar propiedades al jugador le llegará un ingreso mensual que depende (a veces) de una serie de misiones adicionales que se hacen para ello.

Es extraño que, siendo tan excelentes criminales, al trío dinámico le haga falta dinero. Todo haría pensar que la razón por la que están metidos en el crimen no es la plata sino la acción, los robos o la aventura. El jugador debe ser muy bueno invirtiendo en la bolsa y ahorrando, si lo que quiere es comprar un buen carro o conseguir una propiedad que dé buenas ganancias.

Cabe mencionar que recién salido el juego se presentó un bug que afectaba una de las cosas que más le gusta hacer a los jugadores: robar carros. Al robarse un vehículo, el jugador no lo podía guardar en su garaje para poder seguir utilizándolo en las próximas misiones. Este error fue reparado por la empresa en una actualización, pero fue un bajón para los millones de jugadores que lo probaron desde el primer día.

Grand Theft Auto Online

Rockstar fue el primer desarrollador que tuvo la cautela de decir a todos los jugadores que se iban a presentar problemas con el lanzamiento de Grand Theft Auto Online. Los primeros días del juego en línea era imposible entrar. La gran demanda y una serie de problemas técnicos afectaron la salida al mercado. El verdadero lanzamiento del online del juego, cuando por fin podían entrar, ocurrió como cinco días después e igual era un desastre.

Lo primero que crea un conflicto es la pésima interfaz de creación de personaje que desarrollaron. El jugador elige los rasgos fisiológicos del criminal que quiere usar, con base en los rasgos de sus abuelos. Se entiende que Rockstar quiso inventarse una modalidad de creación diferente a la que tienen juegos como ‘Los Sims’ o incluso FIFA, pero no entiendo por qué reinventarse algo que ya está bien hecho. Decidir las características físicas de alguien a través de sus ancestros genéticos es una solución poco práctica.

Como si fuera poco, la imagen de los abuelos sale muy pequeña en la interfaz. Uno tiene que jugar al adivinador o guiarse a través de cómo va quedando el personaje, lo que hace inútil la existencia de los antecedentes. Lo único rescatable es que los que querían usar un personaje femenino por fin pueden hacerlo, pero de resto fue una muy mala decisión.

Cuando uno ya crea su personaje, espera –por fin– comenzar a jugar, pero no. Lo recibe Lamar, uno de los personajes secundarios del juego, y le entrega una pistola. El jugador debe pasar por una serie de tutoriales en el que aprende a correr en carreras, utilizar un cajero, comprar un seguro para el carro y hacer una serie de cosas que hacen sentir que no está jugando Grand Theft Auto, sino un The Sims con criminales.

Griten para que el robo salga bien.
Griten para que el robo salga bien.

Después de eso, a uno lo matan. Algún jugador ahí con una pistola y un buen carro acaba con uno mientras camina por la calle. Rockstar ofrece un modo de jugar en el que los jugadores no se pueden matar entre ellos, precisamente porque sabía que esto iba a ocurrir. Ese no es el problema.

El problema es que lo importante en GTA Online no es hacer misiones, sino gritar insultos racistas y cometer robos y otros delitos para ganar más dinero. Y en ninguna ciudad, por más Los Santos que sea, caben tantos raponeros armados con fusiles de asalto: la experiencia hastía. Si todos los personajes jugaran a cumplir misiones y a desarrollar su jugador, todo sería diferente.

Palabras finales

Grand Theft Auto V es el primer juego que me hizo imaginar el potencial de la nueva generación de videojuegos. Explora límites narrativos y técnicos que miles de juegos todavía ni siquiera han rozado. Es un juego gigante, apto para casi todos los gustos y desarrollado para quienes vivir la vida del crimen en una ciudad como Los Santos.

Puede que la historia y cómo es contada no sea lo más innovador y atrapante, pero es la necesaria para cohesionar de una manera clara a tres personajes descarrilados. El juego tiene una presentación asombrosa, única en su clase. Si me preguntan a mí, es el mejor juego de la serie hasta ahora.

Su cinismo y parodia de la vida moderna rozan con los bordes de lo absurdo, pero no dejan de sentirse como un reflejo del mundo en el que vivimos. Sus personajes están al borde de la demencia, y muchas veces el más demente termina siendo el jugador mismo. Hagan lo que quieran: enloquezcan, maten al que va caminando en la calle, estrellen su auto, bótense de un rascacielos con un paracaídas… al fin y al cabo están en Los Santos, la ciudad de las oportunidades.

Michael

Nicolás Rueda

Nicolás Rueda

Soy un desparchado. Amo los videojuegos, la filosofía, la música y la poesía. Estoy obsesionado con las personas que se pegan a las pantallas y me gusta ver a la gente montar en bicicleta cuando voy en bus. Mi educación desde niño hasta lo que soy hoy, se resume a un supernintendo y a intentar vivir cada día como si fuera un juego. Por eso estoy acá, en ENTER.CO, donde colisionan, inevitablemente, todas mis pasiones: La vida y la tecnología como una sola cosa.

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