Evaluación: ‘Aquaman’

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Seamos sinceros, Aquaman no es precisamente el superhéroe más popular del mundo o, bueno, sí, pero por las razones erróneas: lo consideran el peor superhéroe creado hasta el momento. Tanto es así que una de las primeras sugerencias de búsqueda de Google cuando uno pone Aquaman es “Aquaman es el superhéroe más inútil”.

En otras palabras, Aquaman no es el superhéroe más querido, no es el favorito de nadie, es el niño tonto del grupo, al que todos le hacen bullying. Y cuando digo todos, es todos: Raj de ‘The Big Bang Theory’ odia disfrazarse del Rey de los mares en Halloween y dice que “Aquaman apesta”, en ‘Padre de familia’ se burlan muchas veces de él y hasta el torpe y anciano Sirenoman de ‘Bob Esponja’ está claramente inspirado en el superhéroe acuático.

El problema de Aquaman no viene de los cómics, en donde logró ganarse un lugar como miembro fundador de la Liga de la justicia. El problema real fue la serie animada transmitida entre los 70 y los 80, ‘Los superamigos’, creada por Hanna-Barbera, en donde lo convirtieron en un hazmerreír, lo mostraban como un escuálido chico rubio, peinado por la mamá, que hablaba con peces y montaba tiernos caballitos de mar y peces voladores. ¿Quién puede tenerle algo de respeto a eso? Lo peor es que, como la televisión es mucho más masiva que los cómics, el imaginario colectivo de Aquaman es el que dejó esa animación.

¿Ahora quién quiere burlarse de Aquaman?

Aquaman

A sabiendas de que ya la imagen del Rey de los mares estaba por los suelos, lo reinventaron varias veces y le dieron aspectos más rudos, especialmente el de los 90, que tenía pinta de pirata, con pelo largo, barba y un arpón por mano izquierda, pero solo en los cómics, y por eso casi nadie lo conoció. Además, con la llegada del Internet, en vez de popularizarse su imagen ruda, revivió el viejo Aquaman de ‘Los superamigos’ en forma de memes y todo el esfuerzo por mejorar su imagen y hacerlo el favorito de alguien parecía irse a la basura, a pesar de que las personas pudieron conocer, al fin, sus versiones más rudas.

Pero en este intento de crear un universo cinematográfico vieron la oportunidad perfecta para darle la imagen respetuosa que un personaje como Aquaman merece y, para ello, el primer y gran acierto fue de los encargados del casting, que eligieron para el papel a un tipo imponente, con aspecto de Poseidón, Jason Momoa, que ya desde ‘La liga de la justicia’ demostró que las cosas con el nuevo Aquaman serían a otro precio.

Un Aquaman maorí

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Ahora, con su película propia y sin tener que estar compartiendo pantalla con los otros superhéroes, Momoa tenía el reto de demostrar en verdad el poderío que le imprimiría al nuevo Aquaman, para ver si por fin lograba hacerse con algunos fanáticos. Y sí, más allá de que las mujeres lo aman, el actor consigue crear un Aquaman genial, mezcla de rudo y cómico, inteligente, astuto y con un gran corazón, especialmente por su familia. Los ingredientes perfectos de un carismático superhéroe moderno.

Además, como se podía anticipar por la haka que hizo en la premier del filme en Estados Unidos, la parte humana de Aquaman esta vez también es poderosa: lo volvieron un guerrero mitad maorí, mitad atlante. No solo está en los movimientos y poses que le imprime Momoa, sino en sus tatuajes tribales y en su padre, Thomas Curry, que también está tatuado y lo interpreta el neozelandés con ascendencia maorí Temuera Morrison, que no hace un mal papel, aunque no aparece mucho y, por tanto, no tiene grandes retos actorales.

Un reparto de lujo, pero…

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Ya que hablamos de Momoa y Morrison, vayamos al resto del reparto, que muestra, una vez más, que el trabajo del casting es muy bueno. Comencemos por uno de los de menor relevancia: Dolph Lundgreen (conocido por interpretar a Iván Drago en ‘Rocky 4’ y ‘Creed 2’) hace el papel del rey Nereus y no lo hace mal, pero es que a la larga no necesita mucho: es un tipo medio frío e impávido, que va para donde lo lleve la corriente y solo tiene que poner cara de no sentir nada, como Iván Drago.

De Nicole Kidman esperaba mucho, por su nombre, por muchos de sus anteriores trabajos y porque es una ganadora de Oscar, pero me quedó debiendo mucho, su papel de Atlanna es muy pálido y plano. No aparece mucho en pantalla y, cuando lo hace, lo mejor que tiene por mostrar es una pelea que hay en las primeras escenas, que es más CGI que otra cosa. Aunque quizá no es culpa de ella, sino de los guionistas y del director.

Para leer más de Aquaman, ingresa a este enlace.

Willem Dafoe (el Duende Verde de la ‘Spider-man’ de 2002), como Volko, hace bien su papel de mentor y aliado de Aquaman, pero es tan inexpresivo y sus facciones son tan villanescas que durante toda la película uno piensa que se va a cambiar de bando, sobre todo si al ver al personaje no se deja de recordar que en los cómics actuales él es el verdadero villano detrás de los actos de Orm.

Y ya que llegamos a Orm, o, mejor, el Amo de los océanos, debo decir que Patrick Wilson (Dan Dreiberg en ‘Watchmen’ y el coronel Lynch en ‘The A-Team’) logra darle al personaje la personalidad bipolar que necesita: resentido, cruel, con un odio profundo por la humanidad, calculador, manipulador y poderoso, pero con un gran amor por su madre, respeto por las leyes y, en medio de todo, algo ingenuo.

Dos personajes que merece la pena ver en el futuro

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Yahya Abdul-Mateen II también le da a su personaje el grado de maldad, odio y resentimiento hacia Aquaman que necesita Black Manta. Su papel es más de un villano secundario, pero, sin duda, merece la pena verlo en el futuro, porque su presencia en pantalla señala que es un digno rival para el Aquaman de Momoa.

Amber Heard, que interpreta a Mera, tiene un punto muy alto y no solo por su impresionante belleza. Junto a Momoa es la que más presencia tiene en pantalla y es, quizá, la que mayores retos actorales debe enfrentar, porque su personaje pasa por múltiples emociones y evoluciones, y los expresa perfectamente. Es inocente, amorosa y sensible, pero ruda, habilidosa, ingeniosa e inteligente. Todo eso lo maneja perfectamente y es de los personajes más memorables de la película; quedan, como con Abdul-Mateen II, muchas ganas de verla en las próximas entregas.

Un buen manejo del romance

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El manejo del romance entre Arthur (Aquaman) y Mera es muy bien trabajado porque no hace parte esencial en la historia, sino que se trabaja con sutilezas, como una mirada o un roce de manos, sin quedarse mucho tiempo en ello.

En el único momento en el que que tienen un largo momento juntos, que parece que se va a volver una larga escena romántica, todo el foco se centra en la forma en la que la ella comienza a conocer el mundo de la superficie, que en el romance en sí.

Entonces, no la vuelven una comedia romántica con escenas de acción, sino en una película de superhéroes con una historia de amor en el fondo, lo cual es un punto a favor de los escritores.

Una historia bien trabajada

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Y ya que comenzamos a hablar de la historia, debo decir que en esta ocasión los guionistas supieron trabajarla muy bien. Los inicios de Aquaman y sus entrenamientos no son lineales, hacen parte de flashbacks que, con juegos de edición, cuadran muy bien con lo que se está contando en el presente y los llenan de sutileza, pero cuentan el pasado y origen del superhéroe, que es una de las partes esenciales del filme.

No se enfocan para nada en el drama que representa ser un mitad atlante, mitad humano; Momoa le da un grado de relajación a Aquaman tan alto que parece no importarle nada su sangre real, de hecho, parece que todo le importa poco. Tampoco se centran en la acción, las batallas y el conflicto con los villanos, sino en la búsqueda del tridente mágico de Atlan para hacerse con el trono y salvar tanto a la superficie como a Atlantis de una guerra. Todo esto me parece un gran acierto.

Es una película dinámica y divertida, con el grado perfecto de comedia, acción, heroísmo, magia y fantasía que requiere una película de Aquaman, sobre todo si debe enfocarse en sus orígenes. Sin embargo, las vueltas de tuerca no son para nada sorpresivas. Todo lo contrario, son tan predecibles que aburre cuando pasan. Es decir, la película pierde en suspenso.

Hermosos paisajes que ayudan a la fotografía

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Pasemos a aspectos más técnicos, y arranquemos por los paisajes, hermosos y muy bien elegidos, que sitúan a los protagonistas no solo en costas pesqueras o en mitad del mar, sino en el desierto o en un paradisiaco lugar de Italia. Esto les permite hacer hermosas tomas, con unos encuadres y juegos de cámara muy bien trabajados.

Hablaría de los juegos de cámaras en las escenas de batalla, que son espectaculares, pero en su mayoría tienen trampa, porque son trabajados con CGI y así es más fácil hacerlos, lo que no está mal, si no se notara tanto la animación que hace pensar que estamos viendo la cinemática de un videojuego.

Por ejemplo, la primera pelea de Atlanna es maravillosa y los encuadres, las ralentizaciones y los movimientos de las cámaras hacen que no se pierda ningún detalle, pero se nota mucho la animación y pierde puntos. Por otro lado, no es lo mismo una pelea en plano secuencia, como la primera que tiene Adonis en ‘Creed’, que las de ‘Aquaman’, que son vistozas, pero el trabajo no es tan artesanal.

Demasiado CGI o, al menos, no muy bien hecho

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El CGI es muy necesario en esta película, no hay forma de crear un mundo marino sin algo de animación. Sin embargo, parece que lo hubieran trabajado equipos distintos, por lo que tiene cosas a favor, y muchas en contra. Por ejemplo, las criaturas marinas se ven muy bien en su mayoría: los tiburones y caballos de mar sobre los que cabalgan los atlantes lucen peligrosos y bien detallados, dan respeto y no risa, como los de la serie animada ‘Los superamigos’.

Sin embargo, en cosas como el rejuvenecimiento de Nicole Kidman y Temuera Morrison el trabajo es descuidado y se nota mucho. Hay algunos paisajes y otros elementos tan mal hechos en CGI que se ven falsos y no parecen de una película, sino de un videojuego, y de uno muy malo. Si bien, como dije antes, en las batallas se esfuerzan porque parezca espectacular, en muchas de ellas se nota demasiado la animación y eso le resta. Eso sí, cabe aclarar que no es en todas las batallas, hay unas (pocas, muy pocas) bien trabajadas tanto desde la fotografía como desde el CGI y no se logra saber a la perfección si son una o la otra.

En términos generales, la película cumple su cometido, es entretenida, inteligente y ágil, sin caer en lugares comunes. Gracias a Momoa, se le da vida a un nuevo, divertido y poderoso Aquaman que deja con ganas de saber más de su historia y su futuro, y que seguro ya tiene algunos fanáticos. Si algunas actuaciones no fueran tan planas y hubieran sido más cuidadosos con el CGI, sería, sin duda, la mejor película de DC hasta la fecha.

Aquaman

Imágenes: Aquaman (vía: Facebook), Aquaman Movie (vía: Facebook) y Imdb

Fernando Mejía

Fernando Mejía

Quise ser músico, cineasta, astronauta, científico y poeta, cuando supe que solo me alcanzaba para la última, me hice periodista en el Externado para al menos escribir de todo eso y no defraudar al niño que fui.

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