Evaluación: ‘Annabelle: La creación’

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En febrero de este año, la película ‘Get out’ dejó muy en alto el género del terror. Tan es así, que desde ahora es considerada por muchos como la mejor cinta de 2017. Habrá que ver si otra así no se atraviesa en su camino.

Después de esta, el siguiente filme de terror más sonado era ‘Annabelle: La creación’, el ‘spin-off’ de la película ‘El Conjuro’ y la precuela de la película ‘Annabelle’. Mientras que esta última se basaba en la terrorífica muñeca que la pareja de espiritistas de ‘El Conjuro’ guardaba celosamente en su cuarto de recuerdos y elementos maléficos o que alguna vez estuvieron poseídos, ‘Annabelle: La creación’ buscaba explicar precisamente por qué una muñeca.

Y no es que esto sea muy inusual, finalmente las muñecas artesanales y los payasos siempre han tenido fama de diabólicos; pero estoy segura que muchos nos preguntamos durante ‘El Conjuro’, y posteriormente durante ‘Annabelle’, a qué se debía este recurso.

Pues bueno, debo decir que en esta parte, el filme cumple su objetivo y está bien. Pero, en lo que respecta al terror en sí mismo, lo que muchos espectadores de este tipo de filmes añoran (horror, intriga, suspenso, momentos inesperados que rompen con todo), la película se raja un poco. Intentaré explicarles por qué.

La literalidad le resta emoción

En otros géneros o historias, como los documentales y las películas históricas, la literalidad puede llegar a serlo todo. Si bien hay cabida para la ficción, porque esta le aporta un mayor nivel de clímax a la trama, un filme basado en hechos de la vida real que se aleje mucho de esto (es decir, de lo que pasó en la vida real) no termina agradándole a los espectadores.

Pero en el caso del terror, ser demasiado literal puede causar, incluso, un poco de risa. Cuando vi ‘Annabelle’, debo confesarles que en una de sus escenas más esperadas -en vez de ocasionarle temor a la audiencia- se produjo una risa generalizada en la sala de cine. Y no quería encontrarme de nuevo con esto en ‘Annabelle: La Creación’, pero así fue. Aunque esta vez no todos se rieron, yo sí me reí y ahí se rompió la magia.

Y la risa ocurrió en el mismo momento de ‘Annabelle’: casi por la mitad de la cinta, cuando ya todos sabemos a qué se debe la maldad de la muñeca. Esto me lleva pensar que los directores de ambas historias no saben darle continuidad al suspenso del que hemos sido presos los espectadores hasta ese momento.

¿Será que la historia no da para más y en ese punto inquietante tiene que salir con algo a la carrera como un demonio con cachos y tridente, similar a los que ves en las carrozas del Festival del Diablo de Riosucio (Caldas)? He visitado varias veces este festival y les aseguro que el problema no es el festival ni sus figuras carnavalescas. El problema está en la literalidad que tienen muchos de los elementos de terror de ‘Annabelle: La creación’.

Los pasos de cámara son buenos pero no alcanzan

Hay unos pasos de cámara que llamaron mi atención. En especial los que constaban de ángulos cenitales o a ras de suelo, que te dan la sensación de que algo muy grave está por suceder. Estos recogen una visión exagerada y engrandecida de la situación (característica que claramente necesitas en una película de terror). Sin embargo, al cabo de media hora, ya no te acuerdas de ellos, comienza la literalidad exagerada y las cosas buenas que te causaban intriga (como las pequeñas pistas que traen a colación algunos momentos clave de ‘El Conjuro’), se esfuman.

Hubiera sido interesante ver un poco más de magia en la descripción de la maldad de Annabelle. No se trata tampoco de quedarse en lo mágico y el espiritismo, y jamás desarrollar por completo a la entidad demoníaca que la posee; pero por lo menos no recurrir a lo obvio.

No se aprovecha a los mejores personajes

Me molestó un poco que usaran el recurso de ‘el débil es más fácil de poseer’. Es un recurso obvio y, en 2017, yo siempre espero un poco más de los guiones de las películas de terror. Por ejemplo, que el que menos crees que tiene la culpa es el que en realidad la tiene. O que el personaje más alejado del meollo del asunto es, al final, la llave para resolverlo todo. O, por qué no, que este filme no sea la respuesta a todo y te dejen a la deriva como en ‘Los Otros’.

Si no hubiera sido por ‘Linda’ (Lulu Wilson), la mejor amiga de la protagonista, en muchos momentos de la cinta la decepción me hubiera superado. Linda es el personaje con carácter que no se rinde, o sea el que jala la historia y la lleva un paso adelante.

Una cosa buena: La conexión con el universo de ‘El Conjuro’ y ‘Annabelle’

Como lo dije al inicio, ‘Annabelle: La creación’ cumple bien la función de explicar el origen de la muñeca. Coincido con Perri Nemiroff de Collider cuando dice que ‘Annabelle: La Creación’ es el ‘spin-off’ que necesitábamos de ‘El Conjuro’. Los tres universos están conectados, en especial el de ‘Annabelle’ con ‘Annabelle: La Creación’.

O sea, sí te sentirás viendo una precuela. Me gustó que el director te deja exactamente en donde empieza ‘Annabelle’, aunque esto no sea un requisito indispensable en una precuela.

Si decides ir a ver este filme, estarás entretenido un rato, es verdad. Pero no acudas a la sala de cine con demasiada expectativa. Saldrás decepcionado.

Imágenes: IMDb.

Ana María Luzardo

Ana María Luzardo

Nunca me imaginé escribiendo sobre tecnología, ya que mi vida transcurría entre textos de sociología y política, caminatas a las montañas del Quindío y danzas afro. Sin embargo, amo la multiculturalidad y -debido a que no hay nada más entretenido, colorido y diverso que la relación del ser humano con la tecnología- qué mejor lugar para percibir y vivir esa diversidad que ENTER.CO. Soy comunicadora social-periodista de la Universidad del Quindío.

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