Si hay algo que ha cambiado poco en las últimas tres décadas, es la forma como interactuamos e introducimos la información en nuestros computadores personales. Es cierto que, en el terreno de los dispositivos móviles, el panorama comenzó a cambiar en 2007 con la popularización de las pantallas táctiles, una tendencia que ahora se ha acentuado con el ‘boom’ de los tablets. Aun así, seguimos siendo dependientes de los teclados (cuyos primeros desarrollos datan del siglo XIX) y del ratón, un gadget creado en el famoso laboratorio de Xerox, el Parc, en Silicon Valley, en la década de los 60.
Pero esto podría comenzar a cambiar a finales del próximo año o en 2013, con la introducción de Windows 8.
Con una participación de mercado del 90% en el mundo de los sistemas operativos, Microsoft por fin parece dispuesto a romper con el pasado, haciendo la apuesta más riesgosa jamás realizada hasta ahora con su producto estrella, según las propias palabras del CEO de la compañía, Steve Ballmer, aunque sin renunciar al modelo de licenciamiento que tan buenos resultados le ha producido desde su fundación.
En un momento en el que los grandes jugadores de la industria tienen puestas todas sus cartas en Internet y se habla de la era post-PC, que se está traduciendo en una desaceleración de las ventas de computadores personales y en un boom de dispositivos móviles como los celulares inteligentes y los tablets, permanecer al margen de estos nuevos fenómenos habría podido convertir al gigante de Redmond en un actor marginal del mercado en unos pocos años, al menos en términos de influencia, según Horace Dediu, analista de Asymco.
“La apuesta de Microsoft consiste en convertir a Windows en un sistema operativo orientado a la forma de un tablet, aunque manteniendo el actual modelo de interacción de un computador personal al mismo tiempo”, explica Dediu. Esto puede funcionar o no, pero al hacerlo reconoce que es necesario brindar un nuevo tipo de experiencia”.
Después de tratar infructuosamente de reinventar la computación personal con los tablet PC a comienzos de la década, en asocio con un puñado de fabricantes de hardware, el gigante de Redmond, fiel a su máxima de Windows en todas partes, opta por un camino totalmente diferente al de Apple y a quienes consideran que muchas de las labores que actualmente son realizadas en un PC pueden ser efectuadas en un tablet basado en un sistema operativo para móviles, aunque optimizado para una pantalla más grande.
En otras palabras, la nueva apuesta de Microsoft consiste en desarrollar un sistema híbrido que pueda funcionar indistintamente (aunque con algunas limitaciones) en un portátil, un computador de escritorio o un tablet, bien sea en el entorno ‘Wintel’ (Windows y chips de Intel, es decir, la tradicional arquitectura x86), o en el universo ARM, otra arquitectura cuya principal característica es un consumo eficiente de energía y un modelo de licenciamiento de bajo costo.
Como resultado de ello, sin embargo, las aplicaciones creadas para la primera arquitectura no serán compatibles con la de ARM, lo cual podría obligar a los desarrolladores a reescribir sus programas y daría lugar a la aparición de dos familias distintas de tablets con Windows, lo que a su vez podría confundir a los consumidores, que se verán ante la explosión de dispositivos que, en la práctica, no son compatibles entre sí a pesar de contar con el ‘mismo’ sistema operativo.
Pero, ¿cuáles son las características que tan buenos comentarios le han valido a Microsoft y a su nuevo producto (que aún se encuentra en fase beta), incluso entre quienes miran con escepticismo los movimientos del gigante de Redmond? (Vea aquí las 8 novedades de Windows 8).
Harry McCraken, bloguero y columnista de la revista ‘Time’, dice que el nuevo sistema operativo es notable por muchas razones, aunque su característica más destacada es su interfaz (es decir, su cara o lo que es lo mismo, lo que vemos) denominada ‘Metro’. En palabras de la propia compañía, Metro puede ser usada tanto con un teclado como con un ratón, aunque al enfatizar su naturaleza táctil, la apuesta de Microsoft es que este tipo de pantallas terminarán imponiéndose y convertidas en el nuevo estándar de la industria, tal como ya ocurre en la computación móvil.
“Que Microsoft apueste por las pantallas táctiles no garantiza nada”, explica McCracken en un análisis que recoge sus primeras impresiones sobre Windows 8. “Cuando la compañía introdujo la plataforma para los tablet PC, a comienzos de la década, Bill Gates predijo que el mundo estaría dominado por este tipo de computadores en menos de una década, aunque la gente nunca compró la idea”.
Sin embargo, a diferencia de lo que ocurrió con la introducción formal del ratón en los 80, esta vez las pantallas táctiles cuentan con una gran ventaja, gracias a la popularidad que han adquirido en el segmento de los teléfonos inteligentes y los tablets. “Metro no es iOS o Android, pero los usuarios cada vez están más familiarizados con las tecnologías táctiles y no son pocos los casos de quienes piensan que las pantallas de sus computadores también deberían serlo”, subraya McCracken.
La gran pregunta que se hacen los escépticos es qué tipo de experiencia ergonómica ofrecerá una pantalla táctil en un computador de escritorio o en un portátil de una o más libras de peso y con un ventilador que se enciende constantemente sobre el regazo del usuario. Al descartarlas por completo, el recientemente fallecido CEO de Apple y uno de los visionarios de la industria, Steve Jobs, dijo que eran una muy mala idea y que esa compañía jamás ofrecería un producto semejante.
Mary Jo Foley, reconocida columnista de ZDNet y quien escribe sobre Microsoft, dice tener sensaciones encontradas sobre Windows 8. “Me gusta la interfaz para los tablets, por cuanto parece inspirada en Windows Media Center y en Windows Phone. La he usado en los celulares y creo que navegar en Windows 8 será una gran experiencia para este tipo de dispositivos móviles”, explicó la columnista en un artículo.
Pero Foley tiene la misma impresión de quienes consideran que Windows 8 no ofrecerá una gran experiencia en un computador personal, especialmente en la enorme base de equipos antiguos que no cuentan con pantallas táctiles, así puedan ser manejados mediante un ratón y con el tradicional teclado.
Otra cuestión importante es cuánto cobrará Microsoft por cada licencia de Windows 8 a los fabricantes de tablets. ¿Insistirá en los mismos 50 dólares que, en promedio, cuesta hoy una licencia de Windows 7, aunque en algunos casos la suma es mayor y se dice que puede llegar a 100 dólares, dependiendo del fabricante?
Es verdad que se habla de un ‘boom’ de tablets, pero todos sabemos que los únicos que se están vendiendo bien son los iPads y que los tablet PC siguen siendo ignorados por los consumidores, que hoy ven estos dispositivos como gadgets del universo móvil. De ser así, es posible que estemos ante un nuevo fracaso de muchos jugadores tratando de abrirse campo en un segmento hoy dominado por Apple (en su mayoría castigados por un negocio cada vez más ‘comoditizado’ y muy poco rentable).
Pero hacer afirmaciones contundentes a estas alturas sobre un producto que ha recibido elogios de muchos observadores y analistas puede resultar prematuro e injusto.
De hecho, hay quienes piensan que el gran pecado de Microsoft durante la última década, cuando Windows se convirtió en un producto aceptable para todo el mundo, es decir, sin muchas fallas, fue haber obrado de manera demasiado conservadora y poco innovadora.
Con Windows 8 el gigante de Redmond parece dispuesto no solo a hacer una ruptura con el pasado, sino también a asumir más riesgos y eso, de entrada, ya es más que bienvenido.

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