
Algunas personas, como el artista detrás de esta imagen, no están muy de acuerdo con la visión de Sarkozy de una Internet 'civilizada'. Imagen: François Revol.
En el marco de la reunión del G8, el evento anual que agrupa a los líderes de las ocho máximas potencias geopolíticas del mundo (excepto China), el presidente francés Nicolás Sarkozy decidió organizar el llamado e-G8 Forum, un encuentro del gobierno francés con líderes de las empresas tecnológicas más importantes del mundo. El propósito de la reunión era alimentar el debate sobre qué rol deben tener los gobiernos en el futuro de Internet.
Eso fue exactamente lo que ocurrió, y dejó más claro que nunca que hay unas enormes diferencias entre los gobiernos, los empresarios y los ciudadanos.
La posición de Sarkozy se puede resumir en quizás la frase más célebre del encuentro: “Hay que civilizar Internet”. Para el presidente francés, Internet “no es un universo paralelo que está libre de leyes o ética o de los principios fundamentales que deben gobernar y que gobiernan las vidas sociales de nuestros Estados democráticos”. Sarkozy también dijo que algunas empresas “han construido imperios”, una evidente alusión a las acusaciones de monopolio hechas a Google por la Comisión Europea.
Esto quiere decir que hay que respetar leyes como los derechos de autor, la propiedad intelectual y las reglas de la competencia, tres puntos que parecen ser los más importantes para el gobierno francés. Para que dicho respeto se dé, Sarkozy les dijo a los empresarios presentes que también era su responsabilidad –y no solo de los gobiernos–, velar por estas leyes.
A esta exigencia, los empresarios asistentes respondieron con cautela. Pesos pesados de la industria como Eric Schimdt (Google), Mark Zuckerberg (Facebook), Sean Parker (creador de Napster) y Rupert Murdoch (News Corp.) no le dieron la razón de inmediato al presidente galo.
Schmidt advirtió que “la tecnología se mueve más rápido que los gobiernos, así que no legislen sin comprender las consecuencias”, y Zuckerberg resaltó el papel de Facebook en las revoluciones árabes de los últimos meses (llamadas por los medios ‘La Primavera Árabe’). “No se pueden aislar algunas cosas que se quieren en Internet y controlar las otras cosas que no les gustan” a ciertas personas, explicó el joven billonario. Murdoch culpó en parte al sistema de aprendizaje mundial, pues en su opinión “la educación no ha cambiado en 75 años, y no está funcionando”.
La posición más radical de todas tuvo poca presencia en el e-G8, aunque quizás era la más importante. No hubo una participación fuerte de nosotros, los usuarios de Internet, en el foro. Como lo anota Alt1040, en este bando fueron muchos los que opinaron que el encuentro fue más negativo que positivo, pues ni los gobiernos ni las empresas velan por los intereses de las masas. De acuerdo con los críticos, ambos grupos tienen intereses particulares que pueden ir directamente en contra de lo que miles de millones de cibernautas más aman de la Red: la libertad de expresión, el anonimato y la facilidad de comunicarse con quien sea, cuando sea y sobre lo que sea.
¿Usted qué opina del e-G8? ¿Fue una farsa absoluta o un intento valiente por parte de los gobiernos y los empresarios para abrir un espacio de diálogo?
¿O fue lo peor de lo peor: un encuentro entre los dos grupos con más poder sobre la Red en el que se dieron opiniones que reflejan los intereses de unos pocos y no los de la mayoría?

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