La compañía pidió $950.000 dólares y terminó con $8.596.475 dólares en sus cofres. En su primer día en Kickstarter reunieron un poco más de lo que pidieron, y en tres día llegaron a más de 4.000.000 dólares, la mitad del total final. Tuvieron más de 63.000 ‘backers’ que donaron entre $10 y $10.000 dólares. Entre los beneficios que ofrecían a los donantes, el más popular consistía en pagar entre $99 y $139 dólares para recibir una Ouya a cambio con uno o dos controles.
Desde el anuncio de la consola, todos le tienen el ojo encima. Kotaku, por ejemplo, ha dicho que en la historia de los videojuegos ya han ocurrido terribles fracasos de consolas que generaron expectativa y terminaron en el cementerio de gadgets. Si bien es cierto que esta consola tiene el potencial de ser todo un acontecimiento en la industria, también puede terminar siendo solo un proyecto que recaudó mucho dinero en Kickstarter y que nunca llegó a los hogares de los gamers.
Por otro lado, la consola va por buen camino. Square Enix, por ejemplo, publicó en su blog que Final Fantasy III estará disponible para Ouya. El apoyo de un desarrollador tan grande es importante y es un sello de garantía que una de las empresas con más renombre en la industria le haya dado el visto bueno al proyecto.
En su perfil en Kickstarter explican que además de la venta de consolas, esperan financiarse recibiendo un porcentaje (no se sabe exactamente cuánto) del precio de los juegos sean vendidos en su tienda de aplicaciones.
Para los que no alcanzaron por alguna razón a donar en Kickstarter y desean comprar su consola, en la página oficial ya se puede preordenar: para pedidos internacionales, una consola con un control cuesta $119 dólares, con dos controles $149 dólares y con 4 controles $209 dólares.


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